Familia e infancia

Música y recuerdos

Una conexión definitiva que permanece a lo largo de la vida. Vitaminas naturales de administración diaria


Por Vicenta Gisbert Caudeli – MUSINNOVA 
Dra. Educación – PDI Universidad Internacional de La Rioja

¿Les ha sucedido alguna vez que se descubren canturreando una canción de dibujos animados? ¿Alguna vez han tenido “metida en la cabeza” una canción que le cantaban cuando era muy bebé? Pues a mí también y además, lo he comentado con compañeros de profesión y he tenido curiosidad por este tema, así que últimamente he leído mucho sobre el ello.

La música, además de ser un extraordinario estímulo para mejorar la atención, memoria, capacidad analítica y sintética o el razonamiento, es un magnífico fijador. Nos referimos concretamente a la forma en la que la música queda grabada en nuestra memoria a largo plazo y aunque pase mucho tiempo, sigue ahí registrada y cuando rebuscamos podemos seguir encontrando esas melodías que aprendimos en la infancia.

Sin darnos cuenta, convivimos con la música constantemente y su escucha estimula la producción de dopamina y, como dice el científico Robert Zatorre nuestro cerebro tiene una base de datos donde se almacenan todas las melodías escuchadas y de una forma automática e involuntaria, tendemos a iniciar una especie de juego al que se le denomina “anticipación”. Nuestro cerebro analiza lo que escuchamos y lo organiza creando patrones, así que de una forma natural intuimos cómo sigue una melodía o cómo concluye una canción.

Actualmente hay numerosas líneas de investigación que se sirven de la música para recuperar o mejorar el funcionamiento cognitivo, físico, emocional o social. La utilización de la música como herramienta terapéutica activa procesos fisiológicos capaces de mejorar funciones deterioradas en caso de trastornos cerebrales y lesiones, recuperando habilidades lingüísticas y motrices. Naturalmente, estas terapias han de realizarse poniéndose en manos de un especialista cualificado. Pero afortunadamente hay recursos con los que los docentes con formación en este ámbito pueden mejorar actitudes en su alumnado, contribuyendo a la incremento comunicativo y relacional, favoreciendo así una considerable mejoría del ambiente en el aula.

La música no se aprende únicamente para ser músico profesional. Aprender música nos ayuda a conocernos, a controlar nuestros impulsos, mejora nuestro conocimiento de las emociones, contribuye a la relajación o activación, entre otros numerosos beneficios. Cuando la música está presente en el día a día de las personas, se sientan unos sólidos pilares a los que podemos acudir cuando algo nos falla. En numerosas ocasiones buscamos refugio en la música cuando sentimos que algo nos desestabiliza, esto sin duda es positivo porque al contrario que la medicina convencional, la música no tiene efectos secundarios.

Cuando se aprende música desde edades tempranas, estamos contribuyendo a prolongar la salud cerebral, lo que podría traducirse como mantener activo nuestro cerebro. Platón decía: “La música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo”, si Platón hubiese podido conocer las investigaciones actuales, sin duda cambiaría la frase: “La música es para el cerebro lo que la gimnasia es para el cuerpo”.