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Las ocurrencias alocadas de un presidente peligroso

Trump juega a ser médico y pone en riesgo a la nación
El futuro político de Donald Trump descansa en sus aliados en el Senado. | EUROPA PRESS

Con más de 50.000 fallecidos y rondando el millón de casos de Covid-19 en Estados Unidos, el presidente Trump ya no sabe a quién recurrir para hacer más ridículas e incluso peligrosas sus conferencias de prensa diarias.
Esta semana le tocó el turno a Bill Bryan, quien lidera la división de ciencia y tecnología del Departamento de Seguridad Nacional. El experto dijo que el coronavirus muere de forma inmediata con la luz solar, la humedad y el calor, y que los desinfectantes pueden ser la clave para el tratamiento del virus, siempre refiriéndose al virus en superficies.
Ni corto ni perezoso, el señor Trump en su nuevo rol de Profesor Bacterio, y hablando en un tono propio de quien está experimentando una epifanía, sugirió que exponer a los enfermos de coronavirus a luz ultravioleta directa o a poderosos rayos de luz que penetren la piel para alojarse en el interior del cuerpo humano (utilizando sus inspiradas palabras) debe ser estudiado, así como la posibilidad de inyectar desinfectantes para matar al virus en los pulmones.
Las redes inmediatamente se hicieron eco de la reacción de la Dra. Birx, una de las científicas asesoras de Trump durante la pandemia, que sentada en una esquina, ponía cara de ‘trágame tierra’. Durante la discusión con los periodistas que sostenía Trump sobre evidencias de que el calor destruya el virus, Trump le cedió la palabra a la doctora – quien tratando de salvar la situación- dijo que no lo había escuchado nunca como tratamiento, pero que eso es lo que hace la fiebre cuando lucha contra una infección viral.
Poco después de la conferencia de prensa, el Departamento de Seguridad Nacional dijo que los laboratorios federales no están ni siquiera considerando llevar a cabo la investigación de semejantes tratamientos. En preguntas posteriores, Bill Bryan aclaró que el calor y la humedad solos no son suficientes para combatir el virus si se descontinúa el distanciamiento social. Este fin de semana, varios estados han dado la luz verde para la reapertura económica y la reanudación de la vida cotidiana, pese a ser estados en los que los números de casos están empezando a repuntar (Carolina del Sur, Georgia y Tennessee).
Los expertos en salud levantaron inmediatamente la voz de alarma, calificando de irresponsables las sugerencias del presidente que pueden incitar a inyecciones caseras con productos de limpieza entre la población.
Y con razón. Muchos seguidores de Trump creen a pie juntillas lo que dice el presidente, quien ha promocionado tratamientos no probados en repetidas ocasiones durante sus conferencias de prensa diarias sobre el coronavirus. Por citar un ejemplo, Trump ha dado publicidad a la hidroxicloroquina como un tratamiento que potencialmente podría cambiar las reglas del juego aunque sus asesores le advirtieron que no lo hiciera. Como consecuencia, un hombre de Arizona murió a fines de marzo después de haber ingerido fosfato de cloroquina, creyendo que lo protegería de infectarse con el coronavirus. La esposa del fallecido dijo a los medios que su marido había seguido los consejos de Trump televisados durante las ruedas de prensa.

Incredulidad, ira y preocupación del sector médico

Durante su conferencia del jueves en la que se había expuesto el efecto de los desinfectantes en el virus sobre superficies, el presidente Trump hizo una temeraria reflexión en voz alta sobre si esos químicos podrían usarse para combatir el virus dentro del cuerpo humano.
“Veo el desinfectante que lo elimina en un minuto, un minuto”, dijo Trump. “¿Hay alguna manera de que podamos hacer algo así por medio de inyección de desinfectantes o casi una limpieza? Debido a que ves que entra en los pulmones sería interesante comprobarlo”.
La pregunta -que Trump ofreció sin previo aviso, ni necesidad- inmediatamente lanzó a los médicos a responder con incredulidad y advertencias contra la inyección o ingestión de desinfectantes, que son altamente tóxicos.
Muchos médicos dieron un paso adelante en su desafío al presidente, calificando sus comentarios de “irresponsables”, “extremadamente peligrosos” y “aterradores” en entrevistas con los medios, advirtiendo con profunda preocupación sobre las graves consecuencias de la ingestión de productos químicos cáusticos. “Mi preocupación es que la gente muera. La gente pensará que es una buena idea. Esto es peligroso” (Craig Spencer, director de salud global en medicina de emergencia del Centro Médico de la Universidad de Nueva York-Presbyterian / Columbia. Washington Post).
“Hemos escuchado al presidente tratar de practicar la medicina durante varias semanas, pero este es un nuevo punto bajo que está fuera del ámbito del sentido común o la plausibilidad” (Ryan Marino, toxicólogo médico y médico de emergencias en los Hospitales Universitarios de Cleveland.Washington Post)
Las declaraciones de Trump no solo son desconcertantes, sus comentarios podrían presentar riesgos para la vida de aquellos que interpretan las palabras como una invitación a utilizar los tratamientos no probados. Pero la reciente ocurrencia de Trump lleva consigo un peligro añadido: a diferencia de la cloroquina, los desinfectantes como la lejía, o el limpia cristales, están al alcance de cualquier persona que podría ir de inmediato a su despensa y comenzar a tragar cloro.
Las personas que ingieren estos productos químicos a menudo mueren, según los expertos, y aquellos que sobreviven generalmente terminan con sondas de alimentación, como resultado de la erosión de la boca y el esófago por los agentes de limpieza.

Pánico por parte de los fabricantes de productos de limpieza

La compañía británica fabricante de Lysol, Reckitt Benckiser, advirtió en contra de la “administración interna” de sus productos. “Como líder mundial en productos de salud e higiene, debemos tener claro que bajo ninguna circunstancia nuestros productos desinfectantes deben administrarse en el cuerpo humano (por inyección, ingestión o cualquier otra ruta)”, dijo la compañía en un comunicado de prensa. El comunicado de la firma multinacional de bienes de consumo se produjo después de que el presidente lanzara sus locas y peligrosas teorías de tratamiento del coronavirus, posiblemente temiendo una oleada de envenenamientos.

Es hora de dejar de decir tonterías y ponerse a trabajar

La reacción en las redes sociales de las absurdas sugerencias de Trump no se hicieron esperar. Naturalmente, las reacciones políticas tampoco. El rival de Trump en las elecciones generales de noviembre envió un tuiter en el que parece decirle al presidente que se deje de tonterías y se ponga a trabajar en serio. “Rayos ultravioletas? Inyecciones desinfectantes? Aquí tiene una idea señor presidente: Más pruebas, más equipo de protección ahora para los profesionales médico”.
Con una cifra de solicitantes de prestaciones de desempleo que superan los 26 millones -la mayoría aún sin poder cobrar- y un número de nuevos casos aumentando a un ritmo de aproximadamente entre 27.000 y 30.000 nuevos enfermos diarios, Trump respalda cada sugerencia sanitaria que hace en público diciendo que no es médico, pero tiene “sentido común”. El manejo del Gobierno de Trump de la crisis del coronavirus ha sido criticado desde el principio; Trump ha sido acusado de minimizar la crisis inicialmente hasta que ya no pudo más y luego afirmar que Estados Unidos había manejado la pandemia mejor que otros países… ahora ya son muchos los estadounidenses hartos que se plantean cuándo el presidente va a dejar de jugar a ser un personaje de tebeos y ponerse a trabajar.

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