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Trump pierde relevancia frente a gobernadores competentes

La crisis del coronavirus muestra un gobierno sin capacidad para hacerle frente
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP

Tras anunciar con bombo y platillo que la Casa Blanca iba a dar a conocer su guía para la reapertura económica del país, Donald Trump reveló finalmente esta semana las famosas nuevas pautas destinadas a aflojar las restricciones de distanciamiento social.

Para ello, Trump tuvo que retirar su afirmación de que el que manda es él, y que como presidente tiene “autoridad total”, al verse obligado a reafirmar lo que es de conocimiento general: los gobernadores de cada estado son los únicos con la potestad legítima para reabrir la economía e imponer restricciones de este tipo a sus residentes, diga lo que el presidente diga.

“Trump Emperador” tiene que recular

La escandalosa afirmación de ‘autoridad absoluta’ de Trump -citando pero sin especificar ‘numerosas disposiciones’ en la Constitución de los Estados Unidos que le otorgaron esos poderes, e incluso prometiendo un informe legal con detalles – cogió desprevenidos tanto a los republicanos más conservadores como a los demócratas, provocando reacciones similares en ambos bandos, es decir, poniendo a todos con los pelos de punta, y obligando al presidente a inmediatamente retractarse de una afirmación claramente inconstitucional.

En la esperada conferencia de prensa en la que se iba a presentar el fabuloso plan del gobierno, en lugar de declarar que el país reiniciará las actividades económicas, como había anunciado para antes del 1 de mayo, Trump dijo que cada gobernador le presentaría planes sobre cómo y cuándo piensan volver a la normalidad. Por no dar su brazo a torcer, Trump recalcó que estaba “autorizando” a los estados a comenzar a desarrollar los planes, aunque su aprobación no es necesaria. Posiblemente mañana, siguiendo esta misma tónica, como muchos han señalado en las redes, el presidente autorice a las estrellas a titilar por las noches, al sol a salir cada mañana y al agua a estar húmeda…

Trump señaló que pronto hablaría con los 50 gobernadores sobre los planes e indicó que su administración trabajaría para asegurarse de exigir responsabilidades a los gobernadores por su desempeño.

Sin embargo, el mandatario mantiene la esperanza de que al menos parte del país pueda reabrir antes del 1 de mayo, y se ha concentrado intensamente en esa fecha en reuniones con altos funcionarios.

Un equipo que no se consolida

Según la Casa Blanca, Trump y su equipo están trabajando para desarrollar pautas para los estados a medida que emergen de la crisis, que se centran en aumentar la disponibilidad de las pruebas, aumentar la vigilancia y los esfuerzos de localización de contactos, y garantizar que los hospitales puedan gestionar el número de casos.

Para la formación de este equipo, Trump necesita un panel de expertos en economía, empresas y tecnología denominado Consejo de Apertura del País. Durante una de sus larguísimas sesiones informativas, pasó varios minutos leyendo una lista de los nombres de los ejecutivos de casi todos los sectores empresariales estadounidenses, y dijo que hablaría con ellos por teléfono para discutir la reactivación de una economía en crisis.

Una lista enviada más tarde por la Casa Blanca contenía casi 200 nombres, incluidos prominentes banqueros, restauradores y hoteleros, dividida por industrias. La lista sumaba expertos en tecnología como Tim Cook de Apple y Jeff Bezos de Amazon. Sin embargo, el listado tomó por sorpresa a muchos que no tenían conocimiento de los planes de Trump, y los esfuerzos por consolidar el equipo, según fuentes cercanas de la Casa Blanca a CNN, son un desastre por el momento.

Pautas no obligatorias de la Casa Blanca para la reapertura

A medida que los líderes empresariales, los legisladores y los gobernadores advierten que la falta constante de pruebas podría obstaculizar cualquier esfuerzo por reabrir el país, Trump se muestra optimista en sus intentos de revivir una economía moribunda por la pandemia de coronavirus. El presidente dijo durante una de sus conferencias de prensa diaria que las nuevas pautas equivalen al comienzo del “rejuvenecimiento” del país. “Estamos comenzando nuestra vida de nuevo”.

Estas directrices de la Casa Blanca, destinadas a acelerar el objetivo no serán obligatorias. Trump, ansioso por ver un retorno a la normalidad para los estadounidenses confinados, quiere proporcionar al menos un marco a pesar de las advertencias de que la capacidad de pruebas de la COVID-19 aún es precaria y limitada. No dispuesto a dar un paso atrás, el presidente dijo que había algunos estados que, según su nuevo plan, podrían estar listos para reabrir mañana mismo.

En un documento proporcionado a los 50 gobernadores de EE. UU., la Casa Blanca describió un enfoque trifásico para aliviar las restricciones que depende de cumplir con el declive de casos y los umbrales de capacidad hospitalaria. Los puntos de referencia para la primera fase incluyen una disminución sostenida en los casos durante un período de 14 días y un retorno a las condiciones previas a la crisis en los hospitales.

Los estados deberán tener la capacidad de establecer rápidamente lugares seguros y eficientes para las pruebas de detección, y suministrar de manera ágil e independiente suficiente equipo de protección para el personal en los hospitales.
El enfoque gradual aconseja continuar las buenas prácticas de higiene, como lavarse las manos y “considerar seriamente” el uso de máscaras faciales en público. El documento anima a los empleadores a adoptar prácticas de distanciamiento social, controles de temperatura, pruebas y saneamiento en los lugares de trabajo.

En la primera fase de reapertura, el documento sugiere que los colegios que actualmente están cerrados permanezcan así y los empleados que pueden teletrabajar se mantengan de la misma manera.

Los negocios grandes, incluidos algunos restaurantes, pueden operar bajo estrictos protocolos de distanciamiento social. Los gimnasios pueden abrir siempre que mantengan las pautas de distanciamiento físico, pero los bares deben permanecer cerrados.

Las pautas aún recomiendan minimizar los viajes no esenciales e indican que las poblaciones vulnerables deben permanecer en casa. Las fases dos y tres disminuyen gradualmente las restricciones recomendadas.

Como de si de un trueque se tratara, Trump dijo que la decisión de apuntar al 1 de mayo como el día para comenzar el proceso de reapertura del país se realizó en consulta con los Dres. Anthony Fauci y Deborah Birx, líderes médicos del grupo de trabajo sobre coronavirus de la Administración, pero describió la aprobación de los dos médicos el 1 de mayo como una “negociación”, aparentemente satisfactoria para el presidente.

Los planes de las alianzas estatales se forjan con o sin Trump

Mientras Trump ignoraba las peticiones de ayuda de los gobernadores, o elegía a cuáles ayudar dependiendo de su tendencia política, muchos de estos comenzaron a redactar sus propios planes para volver a la normalidad, y a formar alianzas de estados en las costas este y oeste que han acordado reabrir las fases en forma conjunta, demostrando la ineficacia del gobierno federal y exponiendo la irrelevancia del presidente a la hora de enfrentar una crisis de esta envergadura.

Antes de la llamada telefónica de Trump de esta semana, a parte de las alianzas de los estados del este y del oeste del país, un nuevo colectivo de gobernadores del medio oeste dijo que se unirían para coordinar entre ellos los planes de reapertura de los planes. Los líderes de Michigan, Ohio, Wisconsin, Minnesota, Illinois, Indiana y Kentucky, tanto demócratas como republicanos, dijeron que trabajarían en estrecha coordinación para reabrir sus economías de una manera que priorice la salud de sus trabajadores.

Incluso entre los nueve estados con el menor número de casos: Maine, Vermont , Virginia Occidental, Nebraska, Dakota del Norte, Montana, Wyoming, Alaska y Hawai, no todos los gobernadores han expresado su deseo de reabrir rápidamente. Algunos, como Dakota del Norte, todavía parecen estar experimentando un aumento en los casos, lo que significa que sus picos podrían estar a semanas de distancia.

Muchos de esos gobernadores -junto con expertos en salud pública, legisladores y líderes empresariales- dicen que sin pruebas generalizadas los estadounidenses no podrán regresar a sus lugares de trabajo, porque no quedará claro quién podría seguir propagando el virus.

Donald Trump respondió diciendo que su administración había trabajado para aumentar las pruebas, y repitió su dudosa afirmación de que Estados Unidos había realizado más pruebas a más que ningún otro país.

Trump dijo que era responsabilidad de los gobernadores mejorar las pruebas en sus estados, ignorando sus propias promesas de facilitar un sistema de tests a nivel nacional del que tanto se había jactado y promocionado tan solo el mes pasado y esquivando cualquier tipo de culpabilidad.

Por ahora, un gran número de gobernadores está demostrando estar a la altura de las circunstancias, mientras aislado en la Casa Blanca, Trump practica de forma errónea las restricciones del coronavirus: distanciándose socialmente de los votantes que necesitará en noviembre, y lavándose, una vez más, las manos en esta crisis.

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