
Mientras en España se baraja la posibilidad de extender el periodo de confinamiento hasta el 10 de mayo, el gobierno de Donald Trump está presionando para reabrir gran parte del país el 1 de mayo, generando preocupación entre los expertos en salud y economía, de un posible resurgimiento del coronavirus si los estadounidenses regresan a la cotidianeidad antes de que la covid-19 se erradique.
El presidente Trump, preocupado por la crisis económica, se ha lanzado a la búsqueda desesperada de una estrategia para reanudar la actividad comercial a partir del 30 de abril cuando expiran las actuales recomendaciones federales. Trump mantiene la vista fija en un tema que quita el sueño a todos -las cifras de desempleo y la bolsa- quejándose según el Washington Post, de que están perjudicando sus perspectivas de presidencia y reelección. No le faltan motivos para mostrarse ansioso: sus constantes apariciones en los medios no han servido en absoluto para contrarrestar el hecho de que no puede dar mítines de campaña, es más, las últimas encuestas revelan que está saliendo mal parado.
Trump necesita promover el optimismo a toda costa. En una rueda de prensa el jueves dijo que Estados Unidos ya estaba en la “cima de la colina”, agregando que la reapertura de la economía se va a realizar “muy, muy, muy, muy pronto”. Múltiples secretarios del gabinete del presidente han expresado al público recientemente su esperanza de las órdenes de quedarse en casa y cierres obligatorios de negocios no esenciales se levanten, al menos parcialmente, el próximo mes.
Sin embargo, no depende de Trump. La Casa Blanca no puede reabrir unilateralmente el país. Aunque los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han emitido una guía federal que aconseja evitar las reuniones sociales; trabajar desde casa; y limitaciones al acceso a la cadena alimenticia (prohibición de servir comida en restaurantes, etc.) finalmente son los gobiernos estatales y locales los encargados de tomar las decisiones y aplicar la fuerza de la ley.
Anthony S. Fauci, el principal experto de la nación norteamericana en enfermedades infecciosas, sugirió que algunos estados podrían reabrir antes que otros, y que Nueva York, por ejemplo, no debería aflojar sus restricciones hasta que haya un “descenso muy pronunciado” en infecciones.
Las autoridades sanitarias alertan de que terminar el cierre prematuramente sería desastroso, porque las restricciones apenas han tenido tiempo de funcionar y porque los líderes estadounidenses no tienen aún disponible alternativas a las órdenes de quedarse en casa, como las pruebas masivas a gran escala. La reapertura en estos momentos podría ser contraproducente provocando otro cierre si los casos de coronavirus comienzan a resurgir sin una solución a largo plazo. Una vez que se levanten las restricciones, la trayectoria de las ciudades más afectadas se podría convertir en una doble curva, lo que conllevaría hospitales más saturados y muchas nuevas muertes. Incluso algunos de los más afectados por la recesión económica han expresado temor a un regreso prematuro al trabajo.
Pero la economía también pesa. Mientras el Departamento de Trabajo añadía otros 6.6 millones de estadounidenses a las cifras de desempleo la semana pasada, el presidente de la Reserva Federal, Jerome H. Powell, dijo que la economía se estaba deteriorando a una velocidad alarmante y pidió una discusión nacional sobre lo que se requerirá para reactivarla lo antes posible. Bajo esta premisa, Trump se estaría preparando para anunciar esta semana la creación de un segundo grupo de trabajo destinado específicamente a combatir las ramificaciones económicas del virus.
El pico del coronavirus en EE.UU.
El Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington ha creado un modelo para proyectar futuros casos de Covid-19 en los Estados Unidos. El modelo -que difiere del presentado por la Casa Blanca- señala que la fecha del primer pico de contagios en Estados Unidos se vio el 23 de marzo en el estado de Vermont, mientras que el último se pronostica para el 29 de abril en Wyoming.
En cuanto a la cifra de muertes por Covid-19, la fecha del primer pico fue el 27 de marzo en Washington, mientras que la última se prevé que sea el 29 de abril en Carolina del Sur y Wyoming. El modelo también estima el número total de muertes en cada estado antes del 4 de agosto: la estimación inicial de las muertes totales por Covid-19 en los EE.UU. era de 81.114 y desde entonces ha aumentado en menos de 1.000 a 81.766, a raíz de la práctica del distanciamiento social. Pero la Casa Blanca se ha vuelto cada vez más optimista. Los doctores Anthony Fauci y Deborah Birx, han señalado que la previsión de fallecimientos proyectados a nivel nacional ha disminuido de entre los iniciales 100.000- 200.000 a aproximadamente 60.000. Si bien es cierto que la mayoría de las proyecciones ahora señalan cifras por debajo de los 100.000, aún es demasiado pronto para anticipar el efecto del levantamiento de las restricciones en el pronóstico.
Trump ha hablado en términos generales sobre cómo le gustaría ver reabierta la economía, ya sea de una vez con un “gran estallido”, o de manera más realista, en fases. La fortaleza de la economía ha sido durante mucho tiempo el argumento central para la candidatura de reelección de Trump, lo que proporciona un incentivo adicional para que el presidente actúe con premura.
El Fiscal General William Barr -en el ojo del huracán por su proclividad a servir de marioneta del presidente- dijo que el gobierno debería considerar “formas alternativas” de proteger a la ciudadanía después de que finalice el período de 30 días y describió las medidas vigentes en todo el país como “draconianas”. “Creo que cuando este período expire a finales de abril, debemos permitir que la gente se adapte”, dijo Barr. “No es cuestión de irse a casa y esconderse bajo la cama, sino que se les permita usar distanciamiento social y otros medios para protegerse”.
Algunos legisladores estatales dicen que la extensión está perjudicando a las empresas, obviamente no es novedad para nadie. A las grandes tiendas como Home Depot (similar a Leroy Merlin en España), ya se les había permitido vender plantas hasta la nueva solicitud del gobernador el jueves, pero las empresas pequeñas sin esa misma oportunidad ahora podrían irse directas a la bancarrota al verse en desventaja.
“La idea de mantener este cierre sin ninguna flexibilidad para continuar hacia fin de mes y posiblemente hasta junio simplemente no es práctica”, dijo el representante estatal Steven Johnson, quien puntualizó que hay que alejarse del concepto de esencial y no esencial porque cada trabajo es esencial. “Los trabajadores están pasándolo mal, tienen facturas que pagar, tienen que poner comida en la mesa, tienen hipotecas a las que hacer frente y el gobierno les está quitando su medio de vida, su fuente de ingresos, es hora de arreglar esto. Si pueden trabajar de manera segura, tiene sentido volver a trabajar”.
Volver al trabajo
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) están trabajando en un plan para permitir que los EE.UU. comiencen a reducir esas políticas restrictivas de manera segura. El director de los CDC, Robert Redfield, dijo en la radio pública que el plan se basa no solo en pruebas intensificadas, sino en el rastreo muy agresivo de contactos y una importante ampliación de personal para hacer el trabajo necesario. El rastreo de contactos es el proceso de encontrar y contactar a los conocidos de alguien que da positivo por un patógeno infeccioso. Luego, esos contactos se ponen en cuarentena o se supervisan, y si alguno de ellos es también positivo, el proceso se repite con sus contactos y así sucesivamente hasta detener la cadena de transmisión. Es una estrategia que requiere mucho trabajo y mucho tiempo, pero una práctica que durante décadas ha sido herramienta fundamental de salud pública para contener enfermedades infecciosas, dijo NPR.
La realidad de los números
Pese a los planes del presidente, finalmente será el virus quien decida cuándo y cómo se reabrirá la economía. Al menos 16.686 personas han muerto de coronavirus en los Estados Unidos, casi la mitad de ellas en Nueva York. Del total de 466.299 casos confirmados en todo el país, unos 162.000 están en la Gran Manzana según datos de la Universidad Johns Hopkins. El número de pacientes tratados en hospitales se ha duplicado en los últimos dos días.
Pese al optimismo norteamericano, si tenemos en cuenta la experiencia europea, lo más probable es que todavía le quede a Estados Unidos un largo camino por recorrer y las prisas son malas consejeras.





