superconfidencial

Ay, peldón

En Cuba, el guajiro dice así: peldón, y el de El Vedado arrastrando una d, peddón. Todas estas son excusas para pedir que los desocupados lectores me disculpen por una falta de ortografía que cometí el día 30 del mes pasado en esta misma sección. Escribí “grabar” cuando tenía que haber dicho “gravar”, porque se […]

En Cuba, el guajiro dice así: peldón, y el de El Vedado arrastrando una d, peddón. Todas estas son excusas para pedir que los desocupados lectores me disculpen por una falta de ortografía que cometí el día 30 del mes pasado en esta misma sección. Escribí “grabar” cuando tenía que haber dicho “gravar”, porque se trataba de criticar los abusos impositivos del Gobierno. No fueron los duendes de la imprenta, que ya se han muerto, sino mi descuido terrible, agravado por el hecho de que, como las dos voces existen, el corrector no me alertó de mi error. Aprovecho que hablo de ortografía para llamar la atención de otra voz, aceptada ya: googlear, neologismo que significa buscar algo utilizando Google. También está admitido guglear. Mi filólogo de cabecera me llamó para advertirme de mi descuido del día 30, algo que le agradezco, y me apresuré a reconocerle, tras buscar el original, que había sido yo y nada más que yo el infractor. Ahora bien, no se asombren si acentúo “sólo” cuando equivale a solamente para diferenciarlo del hombre solo. Por mucho que se empeñen las academias en unificar adverbio y adjetivo, la tilde en este caso me parece fundamental y yo la sigo usando cuando corresponda. Así que incorpórese este artículo al del día 30, con mis humildes disculpas para los que me siguen, y que no sea excusa para que esos que nunca se arriesgan me pongan a parir y me recuerden el fallo día sí, día no; aunque no me debe leer casi nadie porque sólo mi filólogo de cabecera me llamó para enviarme la admonición, que, eso sí, fue dirigida con contundencia comprensiva. Ahora sólo cabe esperar que el duende no resucite y me destroce también este artículo poniéndome y quitándome tildes, como quien no ha entendido nada de nada. Suele pasar, no crean, aunque a los duendes se los haya llevado el virus.