tribuna

Construcción + Turismo = Solución

En los últimos tiempos se ha puesto de moda una palabra que refleja una actitud positiva de emprendimiento oportuno. Se trata de ser proactivo, como aquella persona que tiene iniciativa y capacidad para anticiparse a problemas o necesidades futuras. No cabe duda de que es lo que necesitamos ahora, gestores y agentes sociales capaces de tirar del carro, sin amilanarse ante los problemas, que son bastantes y gordos, ni de enfriarse ante la primera derrota. Es el tiempo de los valientes, de esos que actúan con valor y determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles. Los pusilánimes, esos de poco ánimo, que hay siempre que empujar, porque no tienen sangre ni para caminar por si mismos, sobran, molestan e impiden avanzar. Hay que demostrar la valía con obras concretas, nada de discursos vacíos, proclamas demagógicas y menos encogimientos de hombros. Hay que aportar soluciones que sean viables, agregar impulsos que levanten, componer alianzas eficientes, incorporar talento o esfuerzo, adherir potencialidades, en fin, unir para ser más fuertes.

La fortaleza del sector de la construcción son los hombres y las mujeres intrépidos, acostumbrados a luchar, superando dificultades, preparándose técnicamente con formación continua, aportando profesionalidad y buen hacer, construyendo progreso con su labor, mejorando la calidad de vida a los demás, influyendo en el devenir económico y social, siendo conscientes de la importancia de la obra como generadora de actividad económica y empleo. Sumando potencialidades para el crecimiento y desarrollo sostenible de nuestra tierra, todo con ganas de mejorar, de superarse todos los días, de recomenzar habitualmente. Pensando en cómo innovar, para triunfar en un mundo eminentemente competitivo, incorporando nuevas soluciones para retos novedosos. La construcción es vida, significa progreso y asegura el empleo, que sirve para aumentar el bienestar social. Diciéndolo con satisfacción, estamos orgullosos de todos los empresarios y empresarias de la construcción, representando lo mejor y la máxima seguridad para empezar con la reconstrucción de todo lo que ha quedado dañado.

Es el momento de poner de nuevo en marcha el binomio que siempre ha creado en Canarias mucha riqueza social, desarrollo y crecimiento económico. La construcción y el turismo representan conjuntamente más del 45% del PIB canario. Cuando han funcionado coordinadamente, han generado actividad económica, empleo y desarrollo generalizado. Aprovechemos el tiempo y las sinergias, ahora hay que poner en marcha la regeneración y rehabilitación de la planta alojativa turística, para que cuando llegue la normalización, el destino pueda ofrecer una modernización modélica, que atraiga de nuevo a millones de visitantes, siendo atractivo, de calidad y sobre todo, respetuoso con el medio ambiente.
No sólo hay que proceder a reformas en los hoteles, sino que hay mucho por hacer en los espacios públicos de gran parte de los municipios canarios, especialmente turísticos, con obras en plazas, paseos, avenidas, parques, bulevares, glorietas, alamedas, calles, vías, ramblas, zonas verdes o miradores, además de mejoras en las redes de iluminación y comunicaciones, distribución de agua o saneamiento. También hay mucho trabajo por ejecutar, en la rehabilitación de cascos históricos como reclamo turístico. Tenemos una oportunidad histórica, para incorporar los objetivos de sostenibilidad en todo el proceso de rejuvenecimiento y actualización de la planta alojativa turística. Serviría para colocarnos en un lugar privilegiado a nivel mundial, mejoraríamos nuestra competitividad, dinamizando a la vez todo el sistema productivo canario. Es la mejor receta para crear empleo de manera rápida, mantener activo el tejido empresarial local y crear confianza en el conjunto de la sociedad, demostrando nuestra capacidad para salir adelante. Esta fórmula siempre ha funcionado.

 

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