Otras coordenadas

Sectarismo ideológico

En los “cambios de era” globales las bases doctrinales se distorsionan. La democracia liberal contra los neomarxismos, el individuo contra el estado. El virus lleva el conflicto al límite, al desequilibrar las funciones empresariales ligadas al ejercicio de la libertad. Primer acto: el Movimiento Woke. Se publica en Harper’s (EE.UU.), la carta de los 150 […]

En los “cambios de era” globales las bases doctrinales se distorsionan. La democracia liberal contra los neomarxismos, el individuo contra el estado. El virus lleva el conflicto al límite, al desequilibrar las funciones empresariales ligadas al ejercicio de la libertad.

Primer acto: el Movimiento Woke. Se publica en Harper’s (EE.UU.), la carta de los 150 intelectuales “progres”, en el ambiente del pensamiento único y del vandalismo sobre los monumentos históricos. Firman desde Noam Chomsky a Fukuyama, Margaret Atwood, Salman Rushdie, Pinker, la Rowling y Kasparov, Wynton Marsalis y Martin Amis. Donde la tolerancia se pliega en el debate a favor de la uniformidad. La limitación ideológica al libre intercambio de información e ideas. Se reducen problemas políticos complejos a certezas morales. Las instituciones neutrales se unen al conflicto, limitando la libertad de expresión. Se empobrece el debate, dejando fuera a los que carecen de poder. Sobre el falso dilema de optar entre justicia y libertad, se sacrifica ésta creando una atmósfera sofocante que conduce a la censura. La cultura como avanzada democrática precisa tomar riesgos, experimentar y por ello equivocarse. Así es la ciencia, prueba y error, soporte de las democracias liberales.

Segundo acto: la Liga Hanseática. En la lucha de los 19 países del Eurogrupo, vemos la historia repetida, falseada por los nacionalismos y polarizada por los gobiernos. En el parlamento de la UE se mueven 7 fuerzas ideológicas. 3 derechas con el 46% del voto, 3 izquierdas con los verdes con el 36% y los liberales con el 14%. Imposible que gane la socialdemocracia girada a izquierda unida, cuando esta opción es el 5% del total, y que ya vivimos en la UE pagando el experimento de la izquierda radical de Syriza en Grecia. Tenemos en frente a la liga Hanseática de los Frugales, a los astrohúngaros del grupo de Visegrado y a los países del Este de Europa, que vienen huyendo de los horrores del comunismo real. Las embajadas de Europa en Madrid, mantienen informados al día a sus primeros ministros. Presidir el Eurogrupo, Comisión del Consejo de Europa en fase de la reconstrucción del virus, tiene un amplio calado político, que la UE ha preferido no confiar a quien no ofrece economía, ni fiabilidad ideológica ni política.

Tercer acto: la Ley de Educación. Mientras la ministra de Educación Celaá, ha escolarizado a sus hijas en colegio “concertado, religioso y segregado”, regresa legislando de contrario. Reabre el frente contra la concertada, a quien le niega los fondos en los 2.000 meuros del virus.

Anclados en el todo para lo público, penaliza los conciertos, soportados en el art 27 de la Constitución, rompiendo el criterio de la “demanda social” para elegir centro. Contra la libertad escolar de ideario, religión y cátedra, penaliza los ingresos complementarios de los concertados, que se mantienen con un 60% de los recursos de la escuela pública. Penaliza la “educación diferenciada”, avalada por el fallo de abril 2018 del Tribunal Constitucional. Rebaja el nivel del aprobado, la excelencia, el mérito y el esfuerzo, como bases del sistema educativo y de las becas.

Consolida la rotura de los mercados escolares, traslada la decisión del español a las autonomías y con ello la protección de la única lengua oficial del estado y suprime las evaluaciones nacionales, que miden la calidad de todos y los destinos laborales futuros; como hemos visto en las recientes pruebas de las EBAU.

Tres actos en la misma obra de “sectarismo ideológico”, que nos desplazan del mundo de la cultura, de la Europa del Euro y de la calidad educativa. Esenciales para competir en la globalización del conocimiento; conducidos desde un gobierno incapaz de gestionar en beneficio de la sociedad de todos y que nos aleja de Europa.