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“Su marcha contribuirá a que la institución monárquica deje de ser un tema de actualidad”

Los políticos canarios de la Transición coinciden en que la salida del rey emérito de España es la mejor decisión; aunque no aprueban sus últimos años, no lo juzgan y agradecen su papel en la democracia

Jerónimo Saavedra, Manuel Hermoso, Alfonso Soriano y María Dolores Pelayo. DA
Jerónimo Saavedra, Manuel Hermoso, Alfonso Soriano y María Dolores Pelayo. DA

El anuncio de la marcha de España del rey emérito Juan Carlos I ha sido vista, por la mayoría, como una inyección de oxígeno necesaria para insuflar aire a los intoxicados pulmones de la monarquía en nuestro país.

Pero al margen del alivio que muchos han sentido al conocer la decisión del rey emérito, el anuncio del monarca invita a la reflexión sobre las condiciones de su marcha, lo que esta significa y lo que su reinado supuso para la democracia española.

“Tuve la oportunidad de vivir como alcalde de Santa Cruz de Tenerife el golpe de estado del 23-F, y tuvimos la satisfacción de que saliera el rey a tranquilizar a España. Fue motivo de aplauso para el pueblo español y se lo agradeceré eternamente”, dijo el expresidente de Canarias Manuel Hermoso (CC).

Y aunque en muchos momentos la conducta personal del monarca se dejó de lado y se hizo la vista gorda, lo cierto es que después de meses de escándalos y declaraciones acusatorias, el rey deja España. Algunos de los políticos canarios más veteranos que de una forma u otra vivieron esos años de forma cercana, coinciden en que este paso era inevitable. “En el fondo es una salida necesaria, digna. La historia está llena de acontecimientos y su marcha contribuirá a que la institución monárquica recogida en la Constitución deje de ser un tema de actualidad”, afirmó el expresidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra (PSOE).

“El rey fue una pieza fundamental en la transición democrática. En aquellos momentos tuvimos reuniones cruciales para evitar los intentos de golpe de Estado, que hubo muchos, antes y después del 23 de febrero. La autoridad del rey era importante y tenía prestigio, porque se jugó la vida y apostó por la democracia”, aseveró la exdiputada nacional socialista y senadora al lado de Suárez en la Legislatura Constituyente María Dolores Pelayo.

Al margen de los agradecimientos, todos convergieron en que la salida del rey es lo acertado. “Su actitud ha sido vergonzosa y lo ha manchado. Sin lugar a dudas, que se marche es lo mejor, tenía que haberlo hecho antes de dejar esta marca sobre la institución, con la que de todos modos no estoy de acuerdo, pero en su momentos supuso una solución democrática para España”, concluyó Hermoso.

Pero las condiciones de su marcha se deben, en opinión de la mayoría, a las presiones de los medios de comunicación y todos defendieron la presunción de inocencia del rey emérito. “Yo no me meto en temas personales ni del rey ni de nadie, pero en los temas importantes, como lo del dinero, no está imputado, todo esto se basa en las declaraciones de una “señora”, la tal Corinna, y un señor Villarejo que está en la cárcel”, dijo Alfonso Soriano (PP), exdiputado y primer presidente de la Junta de Canarias en tiempo de UCD, habitual en los círculos de don Juan, al que visitaba en Estoril, Portugal, aludiendo a la presunción de inocencia recogida en la Constitución.

“Si ha cometido errores, que los pague como cualquier otro, pero que lo condenen los tribunales, no la opinión pública”, coincidió Pelayo.
En esa línea introspectiva, Alfonso Soriano añadió que no se trata de un exilio, y dijo que al monarca se le ha tratado muy mal en España.

Soriano lamentó la ignorancia de las nuevas generaciones, que “no conocen nuestra historia y están condenadas a repetirla”. Y añadió: “Quien más le ha agradecido al rey su papel han sido los dirigentes comunistas y socialistas exiliados. Ellos fueron los primeros que agradecieron la monarquía al volver después de 40 años. Besaban el suelo por donde pisaba el rey Juan Carlos”.