Cultura

Diego Navarro: “Mi partitura para estos tiempos hablaría de esperanza; no quiero componer sobre la oscuridad”

El compositor y director de orquesta tinerfeño encara a partir del 18 de septiembre la edición número 14 del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, Fimucité

Diego Navarro es el director e impulsor de Fimucité, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife. / Aarón S. Ramos

Somos la resistencia. De manera más que justificada, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, Fimucité, comparte este año lema con la serie de televisión La casa de papel. A menos de dos semanas de que comience la edición más atípica del festival, en un tiempo marcado por la crisis sanitaria generada por el coronavirus -y también social, económica y, en lo que nos ocupa, cultural-, DIARIO DE AVISOS ha mantenido esta conversación con el compositor y director de orquesta tinerfeño Diego Navarro, culpable, junto a un numeroso equipo de personas, de que la Isla se convierta durante unos días en el epicentro de las partituras creadas en todo el mundo para la industria audiovisual. La música siempre es necesaria, pero en medio de una época dramática en tantos aspectos, se convierte además en una cuestión vital.

-Fimucité celebra del 18 al 27 de septiembre su edición número 14. Sacar adelante una propuesta de estas características nunca ha sido fácil, ¿pero en algún otro momento llegó a existir tanta incertidumbre como en la actualidad, con todo lo que conlleva la aparición del coronavirus?

“Sin ningún género de dudas, esta ha sido la edición más compleja en la historia de un festival que a día de hoy es el más antiguo de Europa en su género y un referente mundial. En todo este camino hemos vivido dos momentos muy complicados: el primero fue en 2010, en plena crisis económica, pero el de ahora lo supera claramente. A comienzos del año presentamos Fimucité 2020 con una temática determinada [el mundo del cómic y los superhéroes], con un tráiler maravilloso rodado por el festival en marzo, justo antes de que todo esto nos golpeara. Pero de repente tuvimos que congelar esa programación y a partir de que las cosas se fueron aclarando y se restableció cierta normalidad, reseteamos el ordenador para reinventarnos en solo cuatro meses y crear otra temática completamente diferente”.

-¿Y cómo han trabajado para mantener la calidad de Fimucité entre tantas restricciones?

“Nuestra sana obsesión es la búsqueda de la excelencia. Nuestra audiencia está acostumbrada a eso, por lo que es un aspecto que bajo ningún concepto queríamos perder de vista. La situación no nos ha permitido traer a la Isla a todos los invitados internacionales que ya teníamos confirmados, por lo que hemos mirado hacia nuestro país, en el que se están haciendo cosas de primera división en el ámbito de la música para el audiovisual. Así que, como quiera que el mercado de las series de televisión está en auge desde hace años, pensamos en la producción española más exitosa en la actualidad: la única respuesta que venía a nuestra cabeza era La casa de papel, que se ha convertido, de una manera sorprendente incluso para su propio creador, Álex Pina, en un fenómeno mundial que arrastra a millones de fans allí por donde pasa. Así que dimos un giro de 180 grados al timón y empezamos a gestionar con mucho trabajo y desde la nada al nuevo monstruo que habíamos creado”.

-¿Qué partitura escribiría para esta pandemia, o considera que ese ejercicio de imaginación es imposible, pues todo sería ruido o silencio?

“Una de las consecuencias de la pandemia ha sido la cancelación de varios conciertos internacionales que tenía programados con grandes orquestas. Sin embargo, en medio de la incertidumbre de estos meses de reclusión me he dedicado a crear. Edité tres discos que tenía pendientes y compuse la música para un proyecto de animación que si todo sale bien se estrenará en 2023. De manera que, ante tu pregunta, me negaría a componer algo absolutamente oscuro y volvería a hacer lo que he venido haciendo: una partitura luminosa y llena de esperanza. Estoy convencido de que esto pasará más pronto que tarde y debemos seguir caminando. No se puede vivir sin esperanza y sin luz”.

-Este año se vuelve a poner al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, para interpretar en dos ocasiones Somos La Resistencia: La Casa de Papel en Concierto. ¿Cómo definiría la música de Manel Santisteban e Iván Martínez Lacámara y de qué manera se ha acercado a ella?

“Ha sido un proceso fascinante a la vez que complejo. Les pedí que me hicieran una selección de las mejores músicas escritas para las cuatro temporadas de la serie. Trabajaron durante varias semanas y realizaron una criba tremenda. A partir de ahí, comencé a trabajar en esa macroobra sinfónica que busca contar musicalmente lo que sucede en la serie. Hemos seguido un poco la estructura de un guion cinematográfico, con lo cual los conciertos se plantean como un viaje. Después, junto con Thomas Bryla abordamos la orquestación. Bryla ha hecho un trabajo extraordinario. Hemos traducido todas esas músicas, escritas originalmente para la televisión, al lenguaje sinfónico, pero también con muchos elementos pop-rock. Va a ser un espectáculo increíble. Un estreno mundial, creado ex profeso para Fimucité”.

“Llegamos a pensar en cancelar Fimucité 2020, pero al final decidimos que lo mejor era abordar este reto casi heroico”

-El Premio Fimucité-Antón García Abril, Fimucinema, la presencia de relevantes invitados, galardones honoríficos o los Premios de la Música para el Audiovisual Español. ¿Siempre tuvo claro que el festival tenía que incluir una sólida programación de propuestas paralelas?

“Sí. Eso es lo que hace de Fimucité una propuesta singular. Al final de lo que se trata es de acercar al público el universo de la música para el audiovisual. Y qué mejor modo de hacerlo que programando no solo los platos fuertes, los conciertos, sino también a través de diferentes actividades en las que todos los interesados puedan conocer mejor esta fascinante forma de arte contemporáneo. Este año celebramos la octava edición de Fimucinema, que es la vertiente competitiva del festival y recibe películas, cortos y documentales de todo el mundo. Ya se ha hecho la selección final. Fimucinema es un festival de cine dentro de otro festival dedicado a la música para el cine y otorga un premio a la mejor partitura, lo que constituye toda una rareza. Después está la rama educativa de Fimucité, la academia, que este año se traslada a La Laguna y en la que prestigiosos profesionales del audiovisual ofrecen clases magistrales bajo inscripción. En definitiva, hay un amplio abanico de actividades paralelas que enriquecen la estructura de Fimucité”.

-Santa Cruz, La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria… El jazz, la música de las películas de Scorsese o incluso una misa cinematográfica con piezas para coro. ¿Es la diversidad, de espacios, de temáticas y de sonidos, una de las características que mejor definen a Fimucité?

“Cada edición buscamos la variedad en la programación del festival e invadir el mayor número de espacios posibles, porque además es lo que nuestro público busca. Conciertos de gran formato, con orquesta sinfónica y coro; camerísticos, de pop-rock y de jazz. Esa riqueza musical es uno de los rasgos de identidad de Fimucité. Este año, por ejemplo, será la primera vez que celebremos un concierto coral: Cinemass”.

-Buscar recursos donde no los hay ha sido una constante para Fimucité. ¿Cómo ha resultado esta vez ese desafío, ese apoyo de las administraciones públicas y las colaboraciones de carácter privado en una situación tan difícil como la actual?

“Llegamos a plantearnos cancelar esta edición de Fimucité. De hecho, una vez que entre todos decidimos seguir adelante, yo diría que hasta de forma heroica, vamos a ser una de las dos o tres iniciativas de este género que se van a celebrar este año en el mundo. Todas las restantes se han caído. De manera que ahora más que nunca necesitamos ese respaldo público y privado. Lógicamente, una de nuestras mayores exigencias ha sido y es cumplir con todas las normas sanitarias que se han establecido para prevenir los contagios por el coronavirus. Eso nos lleva a una drástica reducción de aforo en cada una de nuestras propuestas, y los ingresos por la venta de entradas es una de las principales fuentes de financiación de Fimucité. Así que asumimos un riesgo enorme y es ahora cuando más apoyo necesitamos”.

Cartel de la edición número 14 de Fimucité. /DA

-¿Qué recuerdos guarda de sus primeros proyectos en filmes como Puerta del Tiempo (Pedro Eugenio Delgado, 2003), Mira la luna (Eduard Bosch, 2006) u Óscar. Una pasión surrealista (Lucas Fernández, 2008)?

“Entrañables, intensos y muy hermosos. Mis comienzos no fueron nada fáciles, porque en esta tierra estaba todo por crear, nunca había pasado nada de relevancia en el ámbito de la música para el cine. En lo que a mí respecta, poco a poco he tenido que irme abriendo camino por esa selva. Intentar forjarse una carrera desde Canarias en la composición de música para el cine ha sido un objetivo lleno de complicaciones. Fueron años en los que no lo pasé nada bien, pero la fe y la constancia en lo que uno ama, y sobre todo el ser siempre honesto conmigo mismo, han hecho que el camino nunca se interrumpiera. Guardo un gran cariño a todos esos primeros trabajos, porque además revisten una enorme importancia desde un punto de vista musical”.

“En cuatro meses y partiendo de la nada preparamos una programación que no renuncia a la excelencia”

-¿Cambia la forma de adentrarse en la partitura de cada película o mantiene una dinámica de trabajo similar?

“Sí que existe una dinámica de trabajo que procuro aplicar a cada uno de mis proyectos. Cada vez que me toca trabajar por primera vez con un director o una directora de cine intento ser muy pedagógico, explicarle con todo detalle cuál es mi filosofía, cómo entiendo la música que considero más idónea para su película. Pongo todas las fichas sobre la mesa porque mantener un diálogo fluido con el cineasta tiene una importancia absoluta”.

-Y ahora, al margen de organizar Fimucité 2020, ¿qué nuevos retos está asumiendo?

“Me encuentro en modo dual, nunca mejor dicho, porque estoy metido de lleno en Fimucité y en paralelo abordo la composición para mi próxima película, Dos, un thriller dirigido por Mar Targarona. Es nuestra segunda colaboración tras El fotógrafo de Mauthausen (2018) y el guion es de Cuca Canals, una de las mejores guionistas de España. Es un reto muy ambicioso, así que imagínate la locura de estos días. Pero estoy muy contento: componer es lo que más me gusta en la vida y lo estoy haciendo. Por otro lado, hay un conjunto de proyectos y, curiosamente, muchos de ellos también son thrillers, un género que me fascina”.