El populismo se examina

El periodismo y los sistemas electorales forman una pareja no siempre bien avenida. El diseño y los rendimientos de un sistema electoral implican un factor técnico que no todos conocen bien y que, en muchas ocasiones, desafían las creencias populares al respecto. Uno de esos factores de la mayor importancia es el denominado modo de escrutinio, es decir, lisa y llanamente, cómo se cuentan los votos. Y en el sistema electoral norteamericano y, más concretamente, en el sistema de elección presidencial, el modo de escrutinio difiere muy notablemente de lo que cualquier ciudadano, y, sobre todo, cualquier ciudadano europeo, esperaría.

A pesar de todo ello, se entiende que los medios norteamericanos conocen suficientemente su propio sistema electoral. Por eso sorprende mucho que prestigiosos medios de ese país estén pronosticando la derrota del presidente Trump, en base a unas encuestas y sondeos que afirman que su oponente demócrata le aventaja por unos 12 o 14 puntos. Pues bien, suponiendo que esos datos son fiables, la respuesta es: ¿y qué? En 2016 Hillary Clinton obtuvo casi tres millones de votos más que Trump, y perdió las elecciones. Y las perdió porque solo ganó en 20 Estados y el Distrito Federal, mientras el presidente ganó en 30 y superó ampliamente los 270 compromisarios del Colegio Electoral que necesitaba. Cada Estado norteamericano tiene asignado un número de compromisarios proporcional a su población de Derecho e igual al número de sus diputados y senadores, y el candidato que gana en el Estado obtiene la totalidad de sus compromisarios. Lo que ocurrió en 2016 ya había ocurrido en 2000 y tres veces en el siglo XIX. Eso no quiere decir que la política populista y errática de Trump no le esté afectando negativamente, y las posibilidades de Joe Biden no sean ahora muy superiores al inicio de las primarias, cuando la broma era que los demócratas estaban eligiendo al candidato que iba a perder frente a Trump.

La elección de la senadora de California Kamala Harris como candidata a la Vicepresidencia ha aumentado las posibilidades demócratas, no solo por ser mujer, lo que en estos tiempos es un activo político, sino también por ser de padres inmigrantes -de Jamaica y la Unión India-, aunque junto a esas luces, la senadora proyecta sombras por sus relaciones con intereses empresariales californianos y por su pasada actuación como fiscal general del Estado de California.

Todo lo anterior explica que algunos abogados republicanos hayan intentado demostrar que la senadora no cumple las condiciones constitucionales para ser candidata a la Vicepresidencia, que son iguales a las que debe satisfacer el candidato a la Presidencia, y concretamente la que se refiere a su nacionalidad de origen. Sin embargo, el intento no podía prosperar porque, si bien sus padres son inmigrantes, Harris nació en territorio norteamericano, por lo que cumple ese requisito constitucional.

El populismo de derechas se examina junto a Trump en las elecciones norteamericanas, y su victoria o su derrota es evidente que tendrán una influencia decisiva en el futuro de los populismos similares que hoy proliferan por todas partes. Una influencia que será inversa en los populismos de izquierdas. Incluyendo los españoles.

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