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Cuidado

Yo sólo digo que cuidado. Sin traicionar mi pacto de no hablar de política, digo que la seguridad de las familias y la integridad de las ciudades no es política sino supervivencia. Creo que recibimos al año unos catorce millones de turistas. Y que en Canarias viven más de dos millones de personas. Aquí los niños pueden ir solos al colegio, la gente mayor pasear por las calles y sentarse en los bancos de las plazas, los jóvenes enamorar a la luz de la luna y el mobiliario urbano está un poco vandalizado, pero porque vándalos hay en todas partes. Valoremos lo que tenemos. Valoremos la tradicional hospitalidad de las islas, la amabilidad de sus habitantes, la seguridad en sus calles y la ausencia de sucesos violentos que contar por parte de los periodistas. Aquí la nuestra, la de los periodistas, es una profesión segura, los bomberos intervienen en los siniestros fortuitos y las policías y la Guardia Civil cuando se les reclama para garantizar la seguridad de los ciudadanos. No hay algaradas, no hay pedradas, no hay vandalismo callejero, no se saquean los comercios. Cuidado. Este periódico ha publicado que se espera una inmediata manifestación, no sé contra quién ni contra qué, en un país cuyos sindicatos convocan una huelga ¡contra la oposición! Una convocatoria para manifestarse en Halloween, agitada en redes por parte de grupos de desalmados. Nosotros vivimos del turismo, vivimos, en suma, de la paz, no de la violencia ni de la algarada. Repito, mucho cuidado. Canarias siempre ha sido otro mundo, un paraíso, con algunas carencias que no son difíciles de solucionar. Así que ojo al Cristo, que es de plata. No juguemos con nuestras maravillosas ventajas insulares sobre el resto del Estado. Abramos bien los ojos y estemos atentos para que no nos sorprendan. Y termino esto con una obviedad: el que avisa no es traidor. Cuidado, que esto es Canarias, nuestra tierra.

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