los llanos de aridane

“El Festival de Escritores es una prueba de que vamos a luchar para que la cultura siga viva”

Elsa López, escritora e Hija Adoptiva de La Palma

Ayer recibió el título de Hija Adoptiva de La Palma, la isla que la vio crecer desde que llegó, con apenas cuatro años, y a la que le ha dado tanto. Un reconocimiento que para ella significa mucho, “porque al adoptarte, te quieren como eres”. El acto se desarrolló en el marco del III Festival Hispanoamericano de Escritores, en el que participa y que culmina hoy, y es la coronación a un expediente que el Cabildo comenzó a tramitar en 2018.

-Usted dijo una vez que nunca se esperaba premios y a la vez se los esperaba todos y cuando se los daban, se alegraba mucho. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?
“Lo que me ha sucedido con este reconocimiento es aún más complejo porque yo siempre creía que era de La Palma, me sentía que era hija natural de la isla, hasta que llega este reconocimiento y me adoptan. Para mí es un poco extraño que me adopten en un sitio en el que yo ya me sentía tan integrada. Lo comparo como cuando eres mayor y te enteras de que te han adoptado porque te lo han ocultado toda la vida, primero tienes el sobresalto pero luego la alegría de saber que te quieren. La Palma me adopta porque me quiere y eso es fundamental para mí, saber que esta isla a la que le he dado tanto, también me quiere”.

-¿Son necesarios los festivales o encuentros de escritores?
“Sí, son muy importantes. En estos tiempos donde todo es una huida, un miedo, que un ayuntamiento y un colectivo determinado decida organizar un evento así, donde la cultura, la literatura es lo fundamental, y donde los escritores, como parte importante de este mundo están ahí, merece un aplauso. Pese a las increíbles medidas sanitarias que se han tomado, que el Festival haya salido adelante y estén allí autores de distintos países y de distintas maneras de escribir y de pensar, es una lucha contra unas circunstancias y al mismo tiempo una alegría, porque hay una normalidad, no esa ‘nueva normalidad’ que no sé lo que quiere decir. Estar aquí es una prueba de fuerza y de que vamos a luchar para que la cultura siga estando viva y teniendo sentido”.

– En esta edición hay muchos escritores jóvenes, a quienes usted siempre ha apoyado y quienes han logrado verdaderos éxitos con sus obras, como es el caso de Andrea Abreu. ¿Ha leído ‘Panza de burro’?
“Tenemos generaciones de escritores muy jóvenes y maravillosos, entre los que se encuentra Andrea Abreu. A mí me la descubrieron el año pasado y me recomendaron su obra. La leí, me entusiasmé y cuando organicé un encuentro de poetas jóvenes en La Palma en memoria de Félix Francisco Casanova, la traje. Y de repente, escribe ese libro que me impactó, que releí, que disfruté y del que he hablado mucho con ella. Y ya le dije que ni se le ocurriera escribir otro igual, que era un libro muy especial, que le había abierto las puertas y el reconocimiento de que hay una escritora magnífica. Pero además, es una gran poeta, para mí, mejor que narradora. Tiene un gran camino por delante”.

– ¿Se puede pensar en medio de la pandemia o esta situación desborda cualquier capacidad de análisis?
“Se puede pensar y se puede, además, gestionar el pensamiento. Debemos erradicar el miedo, que está ahí y es una enfermedad. Hemos visto sufrir y morir gente, eso no lo podemos negar, es la realidad, pero contra esa realidad creo que el espíritu es más fuerte que la carne, como dicen los evangelios. De hecho, la humanidad se ha enfrentado a situaciones mucho más graves que ésta y ha salido adelante. Eso es importante que se sepa ahora, que se puede salir adelante desde muchos terrenos, como la cultura, que es el que me importa en este momento porque es la más desafortunada de las hijas siempre. Es la hermana pobre de todas las políticas, pero aquí no. En este tercer Festival Hispanoamericano de Escritores ha demostrado que hay una unión de todas las fuerzas políticas para apoyar algo que puede funcionar perfectamente”.

-¿Considera que la pandemia de Covid-19 le está dando un golpe letal al capitalismo como afirma el filósofo esloveno Slavoj Žižek, o por el contrario, cuando se termine acabará imponiéndose un capitalismo bárbaro?
“Estoy en la segunda opción. No creo que venga a solucionar la vida de los más necesitados y la miseria se termine, sino todo lo contrario. Este es un palo a la miseria, los miserables mueren y se enferman igual que los otros, pero no tienen tanta posibilidad de medicinas y hospitales. La gente, ante una enfermedad, una catástrofe natural o el hundimiento de medio planeta, se acobarda, se asusta, se esconde, no escoge los fusiles. Lo que sí creo que puede salir reforzado y que a la larga dará sus frutos, es la solidaridad de la gente, que esta pandemia ayude a entender el dolor un poco mejor, pero que las nuevas generaciones entiendan ésto como un trasvase de una ideología a otra, no me lo creo. A la gente le importa muy poco que haya grandes capitales funcionando y moviendo los hilos de la tierra. Si algún día hay una revolución, serán los intelectuales quienes tengan que dar el golpe en la mesa y decir ‘hasta aquí hemos llegado’. ¿Ccómo se educa a los niños a través de un ordenador, de internet o de tablets? ¿Quien maneja todo eso? El capitalismo. Y en estos momentos de ocultamiento, de confinamiento, es el capitalismo el que maneja los hilos a través de técnicas modernas y de ese mundo artificial que se ha construido. Yo veo que la gente joven no se ha enterado de lo que está pasando. Si le explicas a un adolescente que el virus también es un síntoma social, no lo entiende”.

– Usted rescata la solidaridad. Pero, la Covid-19 también ha sacado lo peor del ser humano: su enorme egoísmo. ¿Aprenderemos algo de esta pandemia?
“La propia enfermedad es egoísta. Te tapan la cara para que no te contamines y no contamines al otro. Te lo dicen muy claro, pero el hecho de que cada uno se refugie en su propia mascarilla es algo personal, es tu ego, eres tú el que quiere conservarse. Aunque después tengamos una explicación más humana, en el fondo es mentira, porque el miedo es nuestro. Todo es muy simbólico, la mascarilla me parece un símbolo para ocultar que nadie vea las muecas que hago, los gestos despectivos o la alegría que me embarga. Cada uno está metido en sí mismo y eso es terrible”.

-Este año falleció Julio Anguita, una persona a la que usted estuvo muy vinculada y con quien vivió momentos muy duros. ¿Cómo recibió la noticia?
“Tuve la sensación que se iba no solo una persona a la que apreciaba sino un montón de ideas que eran afortunadas y buenas para todo el mundo. Pienso que algo de él quedará en una generación entera y esa generación lo seguirá comunicando. Espero que así sea”.

– En la última entrevista que me concedió en 2018 me dijo que en estos momentos tan deteriorados era muy necesario algún Cervantes que viniera a decir todo lo que está pasando, o apareciera un Quijote para salvarnos. ¿Dos años después sigue pensando lo mismo?
“Vaya si lo pienso, ahora más que nunca. Necesitamos alguien que venga con un discurso claro, preciso, que nos oriente, porque uno en su presunción cree que lo tiene muy claro pero después

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