despuÉs del paréntesis

Patentes

En el programa Cuarto milenio de la pasada semana, Íker Jiménez informó de una actuación inquietante: laboratorios especiales y grandes compañías patentan cepas del coronavirus. ¿Para qué? Dos cosas revela esa actuación: 1. convertirse en propietarios absolutos de un tipo específico de esos organismos, que aíslan y confinan; 2. los laboratorios acceden a esos virus para, aparte de analizarlos, convertirlos en organismos más contundentes y peligrosos.
Se parte de un principio categórico: lo que el coronavirus es; la facultad que tienen esos gérmenes para liberarse del control de los hombres, su capacidad para mutarse. Eso hace que no haya remedio contra ellos hasta que se descubra la vacuna, cual recuerda la humanidad en su recorrido sobre esta tierra. Son agentes mortales; suspenden todos los procesos posibles, desde la salud a las actividades normales de los vivientes. Con lo que los expertos se encuentran es con la letalidad de esos bichitos.
¿Son productivos?
Una de las cuestiones que la historia nos enseña es que los agentes que aseguran el índice de defensa o de ataque son externos a los hombres mismos. Desde la invención de la pólvora, las armas de fuego, la energía para mover vehículos a los explosivos atómicos u otros artefactos de destrucción masiva. Visto así, el COVID contaría con alcance, más allá del comportamiento ético de quienes lo dominen. Así, del potencial bélico de Hitler en Europa a la diferencia técnica de los españoles contra los antiguos habitantes de lo que se llamó América. Se aduce lo protervo de esas actuaciones (no las bombas contra civiles de Hiroshima y Nagasaki), ello frente al almacenamiento de lo alcanzado como medida persuasoria. ¿Para qué se guarda? Se deduce que una minúscula alimaña con semejantes propiedades cuenta con un valor supremo y por eso, fuera del marco de atajar la pandemia, se estudia y se somete. Nos encontramos ante un caso que la ficción ya refirió: la excepcional y primera entrega de Alien, unos tripulantes dirigidos por una gran corporación a fin de atrapar y traer vivo a la tierra un ente tan poderoso y exterminador como el que encontraron.
Y es que eso es lo que nos retiene: la seducción por lo que mata. Tal cosa le ocurrió al primer primate que encontró un útil para hacerle daño al otro. La cuestión que se confirma es lo desconocido frente a… También que la utilidad de lo desconocido no solo condiciona, sino que informa de beneficios.
¿A eso se reducirá el coronavirus?

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