El charco hondo

Unidad

Situada en el estuario del Blackwater -al este de Inglaterra, en Essex- la isla de Osea está conectada a la orilla del río por una calzada que queda completamente cubierta con las pleamares, pero que se puede transitar cuando el agua se repliega. El río esconde intermitentemente la calzada de Osea, devolviéndola al cabo de […]

Situada en el estuario del Blackwater -al este de Inglaterra, en Essex- la isla de Osea está conectada a la orilla del río por una calzada que queda completamente cubierta con las pleamares, pero que se puede transitar cuando el agua se repliega. El río esconde intermitentemente la calzada de Osea, devolviéndola al cabo de unas horas a quienes la recorren en ambas direcciones. A veces el cerebro encadena imágenes, ideas o situaciones que poco o nada tienen que ver entre ellas, como absolutamente nada tiene en común esa isla con las nuestras, o puede que sí. Quizá esa calzada ayude a visualizar la coyuntura que pisamos, la realidad de unas Islas -las nuestras- a las que las pleamares del virus -sus picos- amenazan con dejar sumergidas, bajo el agua, con la calzada que nos une a los mercados emisores intransitable, desaparecida. Si finalmente la temporada de invierno se nos escapa, Canarias será esa calzada de Osea, un destino fantasma, una sociedad que tardará años en volver a la superficie. Y sí, lo inmediato es conseguir que las pleamares del virus den paso a bajamares, algo que solo lograremos con la única vacuna que tenemos a mano: sentido común y perseverancia, y paciencia. Y unidad de acción. Las crisis extraordinarias deben afrontarse implicándose extraordinariamente; sin duda la política, pero sin delegar absolutamente las tareas en la política. Canarias se ha condenado a intentar dar la vuelta al partido en los minutos de descuento porque, entre otros pecados, patronales, sindicatos, partidos, colegios profesionales, cabildos, universidades, ayuntamientos o medios de comunicación no han sabido, querido o intentado dar forma a un frente común, a la imprescindible unidad de acción que ha faltado, a la oportunidad -histórica- de que Canarias cerrara filas para hacerse escuchar ante el Gobierno de España o Bruselas. La realidad silenciada es que algunos actores principales -económicos y sociales, no únicamente políticos- han preferido ponerse de perfil, anteponiendo intereses particulares, egos, tácticas y blindajes a la oportunidad de sumarse a un frente común por Canarias, a la unidad de acción que hace falta cuando algunos ministros le hacen la oposición al presidente, Ángel Víctor Torres -al que tantas veces han dejado solo-. No hemos sabido cerrar filas, de ahí nuestra debilidad frente a terceros. Así se explica que estemos con la lengua fuera en los minutos de descuento, cada vez más cerca de que la pleamar epidemiológica sumerja nuestras calzadas, empleos, empresas y servicios públicos.