el charco hondo

Esperando

El movimiento es solo una simulación o apariencia de movimiento, porque lo real, a lo que objetivamente estamos asistiendo, es a una situación estática donde parece que pasan un montón de cosas sin que nada ocurra. Esperando a Godot -de Beckett- en una versión adaptada a la circunstancia local, trasladada a la escena de un archipiélago que, azotado por una pandemia, espera por la innecesaria autorización para realizar los test en aeropuertos y puertos como Vladimir y Estragón esperaban a Godot, anteponiendo a la acción -a la iniciativa- la acción de esperar, elevada a la categoría de acción en sí misma. Algo así ha ocurrido con la autorización para hacer los test, una herramienta adecuada para compatibilizar la necesidad de contener al virus con la de sacar a la economía de la UCI, una fórmula a la que otros países y regiones se han apuntado. Aquí no. Aquí el episodio de los test está viviéndose como vivieron su espera los personajes de Samuel Beckett, consumidos por la esperanza de que algún día la espera finalizará, entregados a la ilusión de que en cualquier momento pasará algo sin que realmente llegue a pasar algo más que una sucesión de momentos o, en el caso de Canarias, afianzando la sensación de que el objetivo no es tanto esperar por la autorización sino esperar sin más, sin más ambición que la de seguir esperando por la Comisión Europea, por el Gobierno de España, por el ministro de Sanidad, por el de Transportes -en el hipotético caso de que siga habiendo ministro-, por Sanidad Exterior, por AENA, por el subsecretario del secretario del director general, por los ministros de Turismo, por los de Exteriores, por la caballería o por el repartidor de Glovo, continuar esperando sin otra vocación que la de esperar a que la espera siga su curso. Esperando no se sabe bien a qué Godot, generando con declaraciones gaseosas una atmósfera de cambio que disfrace de avance lo que solo es quietud, palabras, espera, cerca de olvidar qué o a quién están esperando. Canarias lleva meses esperando por una autorización que nunca hizo falta, convirtiendo la espera misma en la presentación, nudo y desenlace de un episodio que un día y otro recuerda el mensaje que mantuvo a Vladimir y Estragón esperando la nada. Godot no vendrá hoy pero aparentemente llegará mañana, les dijeron. Igual con los test. No hay día que no escuchemos idéntica letanía. Los test no los autorizarán hoy, pero aparentemente los autoricen mañana. Hoy no, mañana. Aparentemos movimiento para que no se note que la acción se reduce a la acción de esperar.

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