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“Hizo lo que hizo porque él sabía que mi hermana ya no le iba a aguantar más”

La familia de Marisol, fallecida dentro de su coche incendiado, pide que se haga justicia con su presunto asesino, Juan Carlos
Incendio del coche de Marisol en Camino Fuente Cañizares
Luis sigue bajo tratamiento médico por el trauma que le causó la violenta muerte de su hermana./ Fran Pallero

Luis reconoce que llevaba esperando “veinte meses, que se nos han hecho eternos”, a que llegase el día de hoy, fecha señalada para el comienzo del juicio que, con tribunal de jurado popular, celebra la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por el presunto asesinato de su hermana, María Soledad Bobet, a quien todos conocían como Marisol, y que perdió la vida el 16 de enero del año pasado por las heridas que sufrió en el incendio de su propio vehículo. Tanto la Policía Nacional como la Fiscalía y, desde luego, la familia de Marisol, consideran probado que fue su expareja, Juan Carlos, quien provocó el fuego en cuestión con el ánimo de matarla, para lo cual habría utilizado gasolina. Ahora, la familia de ella pide que se haga justicia, y que el encausado responda por los hechos que se le imputan.

Marisol tenía 47 años entonces, y estaba ilusionada. “Desde que ella decidió poner fin a su relación con Juan Carlos, que por cierto no duró 16 años como he leído, sino aproximadamente unos cinco o seis años, mi hermana no terminaba de encontrar la tranquilidad”, recuerda Luis, de 56 años. “Eso fue [la ruptura] en 2016 o por ahí, pero desde entonces él siempre buscaba una excusa para dar con Marisol o, simplemente, la llamaba para meterse con ella. Incluso, una vez tuvimos un encontronazo porque mi hermana me contó que la había insultado por teléfono”, prosigue este familiar, que desde que se produjo el presunto crimen no se ha recuperado del trauma psicológico que le causó.

En realidad, Luis sigue bajo tratamiento médico y está a punto de serle reconocida la incapacidad laboral, pero no es el único familiar directo de Marisol que presenta secuelas, dado que el hermano mayor de ambos, de 62 años, ha visto cómo sus dolencias cardíacas se agravaron notablemente, al punto que, tras el crimen, sufrió su segundo infarto.

“Ella era muy bondadosa, la mujer más buena del mundo”, prosigue su relato el apenado portavoz de la familia, a quien no le tiembla la voz para sostener que Juan Carlos “se aprovechaba de eso, y siempre le pedía que lo ayudará con el alquiler, con la comida para el perro de los dos… Ella lo mantuvo mucho tiempo, porque no sabía decirle que no”.

Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar en los últimos meses de 2018. Marisol consiguió un trabajo en la administración autonómica madrileña, y además había conocido a otra persona. “Todo eso le devolvió la ilusión, y se la veía más alegre, y se cuidaba de estar más guapa” sigue rememorando Luis, “y todo eso lo notó él. Tenemos muy claro que hizo lo que hizo porque se dio cuenta de que mi hermana ya no iba a aguantarlo más, que se le había acabado el chollo”.

Incluso, desvela su hermano, Marisol advirtió a Juan Carlos de que, o dejaba de llamarla o lo denunciaba en la comisaría, una conversación que se habría producido poco antes del brutal suceso.

Incendio del coche de Marisol en Camino Fuente Cañizares
Incendio del coche de Marisol en Camino Fuente Cañizares. DA

Hay que remontarse a unos días antes de ese fatídico 16 de enero de 2019. “Era el cumpleaños de mi sobrino, y él le pidió a mi hermana que le dejara el perro que tenían entre los dos. Eso le dio la excusa para llamarla el día 16. Como Marisol era como era, no supo decirle que no y fue a su casa de Santa Úrsula creyendo que iba a recoger al perro. Pero cuando llegó, él le rogó que lo acercase a La Laguna, y mi hermana también aceptó”.

En realidad, Juan Carlos llevaba oculto un bidón con gasolina y, cuando iban por el Camino Fuente Cañizares (La Laguna), aprovechó que era Marisol quien conducía para rociarla con el combustible y prenderle fuego, lo que causó la muerte de la mujer al no poder zafarse del cinturón de seguridad, según consideran probado la Policía Nacional y la Fiscalía.

“En ese camino no se puede ir a más de 30 kilómetros por hora, pero mi hermana estrelló el coche con tanta fuerza contra un poste que este quedó empotrado en el motor”, musita con rabia indisimulada Luis al revisitar mentalmente lo atroz de aquellos hechos.

A Juan Carlos lo vio algún vecino saliendo del vehículo en llamas y, con las mismas, abandonar precipitadamente el lugar, dejando atrás, abandonada e indefensa, a la infortunada Marisol. El perro de ambos, Rocky, también pereció en el coche, un Dacia Sandero.

El ahora encausado pudo escapar de las llamas, pero no de las quemaduras que le causaron. Tras tres horas escondido en su casa, tuvo que avisar a su hermano para que lo llevara al hospital, dado los insoportables dolores que sufría. De la gravedad de sus quemaduras da cuenta el hecho de que los doctores optaron por inducirle el coma, situación en la que se le mantuvo cerca de dos meses. Cuando recuperó la conciencia, los especialistas de la Policía Nacional ya tenían muy claro que había sido Juan Carlos. Hoy lo sentarán en el banquillo.

María Soledad, a quien todos llamaban Marisol, tenía 47 años./ Cedida

“Mi hermana era bondadosa, la más buena del mundo”

Marisol era muy querida por los suyos dado su carácter generoso y sus buenas intenciones. “Siempre te sorprendía con un detalle para que te sintieras mejor”, recuerda su hermano Luis, el portavoz de una familia quebrada por la violenta muerte de quien definen como “la mujer más buena del mundo”.

Las acusaciones piden penas que oscilan entre 28 y 35 años de cárcel para Juan Carlos

Como corresponde a unos hechos tan graves como los que empieza a juzgar desde hoy la Audiencia Provincial tinerfeña por la violenta muerte de María Soledad Bobet, acaecida en enero del año pasado en La Laguna, las penas solicitadas por las acusaciones para su presunto asesino, Juan Carlos, son muy elevadas.

Si bien la Fiscalía y la representación legal de la familia de la víctima difieren a la hora de cuantificar dichas penas, sí coinciden en un asunto tan sustancial como es la calificación jurídica de lo sucedido desde la perspectiva penal.

En concreto, los escritos elaborados por ambas acusaciones sobre sus respectivas conclusiones a esta altura del proceso están de acuerdo en señalar al ahora encausado, que fue pareja sentimental de la víctima durante algo más de un lustro, como el presunto autor de los delitos de asesinato, daños y maltrato animal.

Las diferencias radican, como se ha dicho, en que el Ministerio Público pide un total de 28 años de cárcel por dichos delitos, mientras que la familia de Marisol, representada en el juicio por el abogado José Luis Gutiérrez, eleva tales penas hasta un total de 35 años y seis meses.

En su relato sobre los hechos que considera probados, la Fiscalía (y en gran medida la representación legal de la familia de la víctima) sostiene que Juan Carlos, de 52 años y expareja sentimental de la víctima, “a las 16.50 horas del 16 de enero de 2019, mientras circulaban por el Camino Fuente Cañizares, en La Laguna, el hombre roció con gasolina a la mujer, que conducía, desde el asiento del copiloto y prendió fuego al combustible”, perdiendo ella “el control del vehículo y estrellándose contra una farola”, sin que pudiera salir por sus propios medios del vehículo mientras que él, que sufrió graves quemaduras, optó por huir del lugar y refugiarse en su casa. Finalmente, los dolores eran tan fuertes que tuvo que acudir al Hospital Universitario de Canarias, si bien la Policía Nacional ya lo estaba buscando.

Cuando se recuperó del coma inducido y, por ende, recuperó la conciencia, los funcionarios estaban allí para comunicarle que se encontraba detenido como sospechoso del terrible asesinato de Marisol. Juan Carlos no ha dado en ningún momento su versión de lo sucedido aquel infausto día.

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