el charco hondo

Fósiles

Escuchando las cosas que decía, y cómo las defendía, quedó claro que el de la mesa de la esquina era un vecino del XIX -él y sus afirmaciones perdían contexto fuera de ese siglo-. Días atrás, en la sala de espera de un centro de salud, fui testigo involuntario de la conversación de un tipo, vaqueros, camiseta, ni alto ni bajo, faltón, ni gordo ni flaco, cobarde, que hablaba a la madre de su hijo como lo hacían quienes, como él, nacieron en la Baja Edad Media, tiempo al que también pertenecen aquellos que, con ordenador o teléfono móvil, vomitan su veneno sobre la actriz Sara Sálamo, y lo hacen porque su inteligencia, tan escasa como fósil, les susurra que por culpa de Sara el futbolista Isco (pareja de Sálamo) no está rindiendo como les gustaría sobre el césped. Es habitual cruzarse con gente que no está en el siglo que marca el calendario, personas que comparten con nosotros el espacio pero no el tiempo. Creer que todos despertamos por la mañana a los días, meses o años del XXI es partir de una premisa equivocada. En Estados Unidos, por ejemplo, hay millones de estadounidenses que viven en el siglo XXI, pero la otra mitad del país sigue en el XX, el XIX o el XVIII. Muchísimos norteamericanos se han sentido cómodos votando por los mecanismos proteccionistas el siglo XX. A ojos de muchos, el nacionalismo económico que ha abanderado Donald Trump es pasado. Otros no lo entienden porque viven en el siglo siguiente, en éste. En Estados Unidos, o en el Reino Unido que rompió con Europa, hay quienes piensan como se pensaba en el siglo pasado y votan lo que se votaría en el siglo pasado para gobernar la realidad del siglo pasado. Y otros, ciudadanos del XXI, queremos tener en los gobiernos dirigentes que estén en este siglo y que, en consecuencia, gestionen los desafíos del siglo XXI, con mayor o menor fortuna y acierto, pero con los pies en el presente imperfecto y no en el pasado que la nostalgia tiñe pluscuamperfecto. Más allá de su sobradamente conocido perfil -merecedor de un análisis más psiquiátrico que político- Trump ha sido un presidente del siglo XX que llegó a la Casa Blanca en el XXI. Quienes lo apoyan quieren seguir en el siglo XX, aquellos que lo han derrotado son ciudadanos que prefieren a alguien de su siglo al frente del país. Son las cosas que pasan en un mundo donde cohabitamos con el de la mesa de la esquina, el tipejo de la sala de espera, los trogloditas que insultan a Sara Sálamo o con quienes, ciudadanos del siglo pasado, se han sentido protegidos por Donald Trump. Biden lo hará mejor o peor, pero lo hará en el siglo XXI.

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