Superconfidencial

Los inmigrantes

Una pregunta, Anselmo. Si existe tratado de extradición con Marruecos, ¿por qué esos miles de inmigrantes no están de nuevo en su país, como ocurre cuando pasan a Ceuta y Melilla o aparecen en España por la ruta del Estrecho? Anselmo Pestana es el delegado del Gobierno y no sé por qué me da que […]

Una pregunta, Anselmo. Si existe tratado de extradición con Marruecos, ¿por qué esos miles de inmigrantes no están de nuevo en su país, como ocurre cuando pasan a Ceuta y Melilla o aparecen en España por la ruta del Estrecho? Anselmo Pestana es el delegado del Gobierno y no sé por qué me da que le queda ancho el cargo. Cuando uno llega a un cargo debe llevar un traje a medida; y esto se nos está llenando de marroquíes ilegales, que inexplicablemente vagan por las calles, indocumentados, y no son devueltos a su país, como ordena la norma. Algo está fallando, o la política de Marlaska o la apatía del Gobierno de España o la incompetencia de la Delegación del Gobierno. O las tres cosas a la vez. Existe un convenio de repatriación con el Reino alauí, pues a cumplirlo al pie de la letra. Es que, además, se les hace un favor. Francia ha cerrado a cal y canto sus fronteras, no tienen posibilidad alguna de pasar a ese país; ellos no se quieren quedar en Canarias, luego lo mejor es devolverlos a Marruecos para que escapen del hambre y el desempleo. Que sepa Anselmo que Canarias llega ya al 40% de paro. No vale soltarlos del caos de Arguineguín y que vaguen por la ciudad de Las Palmas. ¿Para qué? Ángel Víctor Torres, presidente del Gobierno, confesó a la alcaldesa del pueblo que se enteró por ella de que habían sido liberados, porque no es legal retenerlos por más tiempo. Pero sí es legal repatriarlos. ¿Qué suerte de descoordinación es esta? Canarias no soporta este peso demográfico y las leyes están para ser cumplidas. No convirtamos estas islas en algo tan terrible como la italiana de Lampedusa, cuya situación necesitó, incluso, la intervención papal, que describió la situación como “una vergüenza”. Espabilen, coño.