
El pescado está ya vendido y hoy se aprobarán los presupuestos del Gobierno cuatripartito para 2021, los segundos de su historia. Así que lo interesante de ayer era ver el tono de Cs y CC, los dos grupos de la oposición que no presentaron enmiendas a la totalidad a las cuentas autonómicas. La portavoz de Cs, Vidina Espino, estaba bastante mosqueada con la ausencia de todos los miembros del Gobierno durante una parte del pleno, reunidos para ver qué medidas tomaban frente a la pandemia en Tenerife. Aunque articuló un discurso crítico pero mesurado. La portavoz de CC, Rosa Dávila, endureció el tono que había mantenido hasta ahora su partido en el debate presupuestario y acusó al Gobierno de llevar a las Islas al “hambre y la miseria” y lo llamó “el ejército de Pancho Villa”.
Espino, que ha conseguido pactar 28 enmiendas con los partidos del Gobierno y que finalmente se abstendrá en la votación general de hoy, recordó las 3.300 empresas que han cerrado en Canarias desde que comenzó la pandemia y las 50.000 personas que se han sumado al paro. Y criticó que “no se haga uso de más dinero del superávit de 2018” para “ayudas a fondo perdido”, no créditos, para empresas de menos de 50 empleados cuya actividad se haya visto limitada por la pandemia. Entre otras cosas. También pidió dotar de más personal a la Consejería de Derechos Sociales o una deducción fiscal de 100 euros por gasto de estudio o de 200 por compra de ordenadores o tabletas para familias con hijos en edad escolar.
Mucho más dura, Rosa Dávila rechazó con vehemencia el presupuesto e hizo un discurso más político que técnico. Parecía a años luz de aquel pausado José Miguel Barragán que, hace unas semanas, durante el debate de la enmienda a la totalidad del PP, no veía con tan malos ojos las cuentas autonómicas. Dávila afirmó que ellos habían tendido la mano al Gobierno para la negociación, pero que solo les habían aceptado 30 enmiendas que implicaban unos ocho millones de euros. Y luego acusó al Ejecutivo de “improvisación” y “sumisión” a Madrid, y criticó la “ineptitud” de la consejera Noemí Santana, a la que pidió que se echara a un lado tras el pingüe crecimiento del presupuesto de su Departamento, en parte porque se prevé que el Ingreso Mínimo Vital del Estado, que podría llegar a unas 70.000 familias, descargue a Derechos Sociales de importantes gastos. También criticó que el Plan Reactiva Canarias, aprobado por casi todos los partidos y agentes sociales para impulsar la economía y los servicios públicos, no estuviera explicitado dentro del Presupuesto, aunque el Gobierno ha explicado que permea el conjunto del proyecto. “¿Hasta donde cree el Gobierno que pueden llegar las colas del hambre en los bancos de alimentos?”, afirmó la diputada. La nueva CC liderada por Fernando Clavijo optó ayer por el choque frontal con el cuatripartito, y poco se distinguía del PP, cuyo diputado, Fernando Enseñat, afirmaba que el presupuesto era un “gigante con pies de barro” y nada “realista” en los ingresos, como si hubiera algo previsible en medio de este loco mundo pandémico.
Los grupos de Gobierno también andaban en su argumentario, defendiendo que el presupuesto, de 8.474 millones, crece un 5% a pesar de la calamitosa situación, y dedica un 75% a Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Manuel Marrero, de Sí Podemos Canarias, volvió a mencionar lo del escudo social y lo bueno que es tener a dos gobiernos progresistas en España y Canarias, además de una UE que parece haberse enmendado a sí misma y apuesta ahora por la expansión del gasto público, frente al austericidio de 2008. Y señaló la importancia de que se ejecuten bien. Un carácter social y expansivo que también destacaron Esther González, de Nueva Canarias, Matilde Fleitas, del PSOE, y Casimiro Curbelo. El presidente del Cabildo gomero, a veces señalado como el eslabón más promiscuo del Pacto de Progreso, recordó a quienes no daban un duro por este acuerdo que ya van por su segundo presupuesto.
Salvo el endurecimiento del tono de CC, poco ha cambiado en el debate presupuestario estas semanas y los argumentos se repiten un poco, como el alioli. Casi más interesantes estuvieron las preguntas de la mañana al Gobierno. Un par de veces dijo Ángel Víctor Torres lo de defender a Canarias por encima de la siglas del partido en el que uno milite, como si el Gobierno autónomo, criticado ahora desde el Consejo de Estado por su decreto sobre antígenos, hubiera decidido disputarle a CC ese banderín con el que ha construido su identidad en los últimos 26 años, vacía de otros contenidos políticos bien identificables. También el consejero de Administraciones Públicas, Julio Pérez, que le dijo al presidente del PNC, Juan Manuel García Ramos, que el Gobierno canario está muy pendiente de los afanes expansionistas de Marruecos y de su política migratoria. “Tanto como ustedes. Si no más”. Otra cosa importante: los profesores de apoyo COVID estarán contratados hasta junio, señaló la consejera de Educación, Manuela Armas, que ayer cumplía años.




