Economía

‘Ahogados’ y con ERTE, los bares claman por abrir los comedores

La hostelería asegura estar “al límite”, por lo que recibiría “con los brazos abiertos” que el Consejo de Gobierno decidiera hoy rebajar el nivel de alerta por la COVID-19 en Tenerife

Casi un mes después de que el Gobierno Canario decidiera que la Isla debía pasar a semáforo rojo y cerrara los locales de hostelería, empresarios del sector afirman no poder mantener sus plantillas. Sergio Méndez
Casi un mes después de que el Gobierno Canario decidiera que la Isla debía pasar a semáforo rojo y cerrara los locales de hostelería, empresarios del sector afirman no poder mantener sus plantillas. Sergio Méndez

Los bares y restaurantes de Tenerife llevan casi un mes sin poder atender a los clientes en el interior de sus locales. Pero esta situación, que en el sector califican como “durísima” y que ha derivado en el cierre de negocios y en la inclusión de más trabajadores en ERTE, podría finalizar muy pronto si el Consejo de Gobierno decidiera hoy rebajar el nivel de alerta por la COVID-19 en Tenerife, pasando la Isla del nivel 3 actual, a un nivel 2.

Fue el portavoz del Comité Científico asesor del Gobierno de Canarias, Lluís Serra, quien en declaraciones a DIARIO DE AVISOS apuntó que el Comité había recomendado al Ejecutivo autonómico “que ambas islas capitalinas estuvieran en el mismo nivel dado que comparten una situación epidemiológica parecida”.

No obstante, Serra especificó que la decisión final sobre el paso de Tenerife al semáforo naranja por la COVID-19 la tomarán hoy el Gobierno canario y la Consejería de Sanidad “en base a los indicadores que elabora Salud Publica”.

De cualquier forma, la posibilidad de la reapertura resonaba ayer en la cabeza de los trabajadores y propietarios de la hostelería, quienes aseguraban que de ser así, recibirían la noticia “con los brazos abiertos”. Al menos así lo valoró Domingo Hernández, trabajador de la popular zumería Míster Smile, ubicada en la Plaza de La Candelaria.

“A nosotros nos vendría genial incluso aunque la apertura del interior fuera solo al 50%, así que lo recibiríamos encantados”, apuntaba Hernández. Y es que según contó, buena parte del negocio de esta cafetería, en torno al 80%, se facturaba gracias a las mesas disponibles en el interior.

Con el frío, Hernández asegura que mucha gente no quiere sentarse en las cinco mesas que el negocio tiene en su terraza, así que la apertura del comedor les permitiría “jugar al menos con los dos sitios”.

A todo esto se suma que una parte de los clientes habituales de este local, como funcionarios y otros trabajadores de oficinas, están teletrabajando, así como la mala situación económica de muchas familias que empiezan a limitar el consumo que realizan fuera de casa.

Respecto a la situación de la plantilla, este trabajador trasladaba que aún no está al completo, ya que de los cuatro camareros que hay contratados, dos continúan en ERTE: “Mi jefe quería sacarlos pero ha titubeado porque ha visto que la evolución del negocio no daba para eso, así que prefiere esperar a que haya un poquito más de luz y menos incertidumbre”.

Y aunque “por suerte”, Hernández apunta que el Míster Smile logró salir adelante en el mes de diciembre gracias al aumento de personas que transitaban por las calles en Navidades, considera que “sobre todo, hay que ponerse en el lugar de otros locales que no tenían terraza y tuvieron que cerrar, para ellos sí que ha sido un palo”.

FILOMENA: LA GOTA QUE COLMÓ EL VASO
Otra de las míticas cafeterías de la capital afectadas por las nuevas medidas es la hamburguesería Royal, ubicada en la calle de La Rosa. De los siete empleados que habitualmente trabajan en el local, dos continúan en ERTE.

“Nosotros recibiríamos muy bien la noticia de que pudiéramos abrir el interior, sobre todo porque encima de que estos días han sido de lluvias por Filomena y la gente no salía, los días de buen tiempo la terraza también está limitada”, contaba Zeben Zamora, uno de los camareros de la hamburguesería.

Este negocio, según Zamora, ha conseguido mantenerse a flote “gracias a la clientela fija”, porque ahora dice que menos gente pasea por la zona, bien por las lluvias, bien porque han reducido las compras o porque están en teletrabajo.

Asimismo, el joven valora que “no es justo” que la hostelería sea uno de los sectores más afectados por las medidas para frenar la COVID-19. “Es que encima se está viendo que no es un sector donde se estén dando los contagios”, dijo indignado.

TOMARSE UN CORTADO EN LA BARRA DEL BAR
Cerca del Parlamento de Canarias, en la calle Pérez Galdós, políticos, sindicalistas y otros trabajadores de la zona suelen sentarse a desayunar cada mañana en el bar Derby. Allí, el 50% de los clientes prefieren consumir en el interior, normalmente un “cortadito” que se beben desde la barra.

Ante la imposibilidad de servir dentro del local, y mucho menos en la barra, Juan Luis Armas, propietario del Derby, señala que la situación del negocio es “muy grave”.

“Tras el cierre del interior pasó lo que pasó, los clientes empezaron a ocupar las mesas nada más que para un cortadito y otra gente que quería consumir no podía. Está todo muy limitado”, aseveró Armas.

El propietario también apuntó que se debe tener en cuenta que las nuevas limitaciones coincidieron con la Navidad, “una época clave para el mantenimiento de un negocio de la hostelería durante todo el año, así que el daño ha sido doble”.

Además, la borrasca Filomena también han afectado a este bar, porque “en Canarias no llueve sino cuatro días al año, así que cuando ocurre la gente no sale de casa. Se ha unido una cosa con otra y hacer caja se volvía imposible”, aseveró.

Pese a todo, Armas cuenta que el Derby sí ha conseguido mantener al conjunto de la plantilla trabajando “por ser la época que era”, pero aclara que la situación ya les ha llevado a estar “al límite” y que si las medidas continuaran, “posiblemente no podríamos mantenernos como estamos”.

Ante el posible anuncio de la apertura de los interiores, el dueño del Derby apunta que “sería un paso muy importante”, y plantea que después de eso sería “decisivo” que no hubiera “recaídas” con respecto a la situación epidemiológica.

MÁS TRABAJO: CONTROL DE AFORO Y NORMAS
Tanto el personal de la zumería Míster Smile, como el de la hamburguesería Royal y el bar Derby coinciden en dar valor al trabajo extra que la pandemia ha supuesto para la hostelería. Además de controlar aforos y distancias e incrementar la higiene, deben estar pendientes de que los clientes cumplan con las normas y no se quiten la mascarilla antes de tiempo o fumen en las terrazas.

“Lo más que nos cuesta es insistir a la gente que no se puede quitar la mascarilla hasta que esté consumiendo. Muchos se relajan y tuvimos que poner carteles”, critica Domingo Hernández, de Míster Smile.

Mientras, Zeben Zamora, de Royal, denuncia que hay gente “que no entiende que les recordemos las medidas, que se lo dices y les parece mal, aunque no es lo habitual”.

Y por último, Juan Luis Armas, del Derby, afirma que ha tenido que pedirle a fumadores que se alejen de la terraza mientras fuman.