Santa Cruz

Ana y Pedro ya tienen techo bajo el que cobijarse gracias a un buen samaritano

La joven pareja abocada a vivir en la calle con su hijo de un año ha recibido la ayuda de un desconocido desde El Sauzal

Mucha gente, como Pedro y Ana, acuden a la ONG de García Escámez en busca de comida y ropa. / Fran Pallero

Para muchos este 2021 no está siendo mejor que el pandémico 2020, aunque para otros sea la luz al final del túnel. Ana y Pedro (nombres supuestos), la joven pareja de cuya desesperada situación se hacía eco DIARIO DE AVISOS este miércoles, atisban en este comienzo de año esa salida que hasta hace apenas 24 horas no veían por ningún lado. Un buen samaritano se ha puesto en contacto con ellos para ofrecerles un techo bajo el que cobijarse antes de ese 1 de febrero, fecha en la que ellos, junto a su pequeño de un año y dos meses, debían abandonar la habitación que tenían alquilada y en la que vivían los tres. Este hombre, bombero de profesión, se puso en contacto con la ONG de García Escámez, que está ayudando a la joven pareja, para ofrecerles una vivienda en El Sauzal, ubicada dentro de una pequeña finca, y lista para entrar a vivir.

“Estamos en shock, no nos lo creemos”, contaba Ana por teléfono a DIARIO DE AVISOS que no podía contener las lágrimas. Acababa de hablar con este buen samaritano, que les ofrece la casa por un alquiler de 250 euros al mes, y el cuidado de la finca, ahora vacía. “No tenemos palabras, mi marido y yo estamos aquí en medio de la calle mirándonos sin terminar de creernos lo que nos está pasando”, contaba ella entre sollozos.

Ya más calmada explicó que a finales de semana el propietario de la finca vendrá a recogerlos para enseñarles el lugar. Ana y Pedro no tienen mucha idea de dónde queda El Sauzal, pero “eso es lo de menos, me da igual dónde sea, lo importante es que tenemos un techo para mi niño”, volvía a emocionarse la madre del pequeño. Y es que Ana confiesa que ya se veía en un piso de acogida teniendo que dejar a su marido viviendo en la calle, o volviendo a casa de su madre, siempre sin su marido.

Las gestiones que ayer realizó para apuntarse como demandante de vivienda pública tampoco la animaron demasiado puesto que, además de toda la documentación que tiene que presentar, lo que la obliga a moverse por todo Santa Cruz para obtenerla, le dijeron que hasta abril no le darían cita nuevamente, algo que en su actual situación no le solucionaba mucho. El propietario de esta finca lo único que les pide es que le echen una mano en el mantenimiento de la misma. “Le he dicho que mi marido es peón de albañil así que en eso no habría ningún tipo de problema”, explicó Ana. “También nos pidió que nos sacáramos el carnet de conducir en cuánto pudiéramos, que él nos iba ayudar”, añadió.

Ana y Pedro respiraban ayer aliviados por una situación que los sobrepasa. Con 19 años ella y 21 él, y un hijo de poco más de un año, vieron terminar el 2020 de la peor manera posible, perdiendo la seguridad de un techo y una familia. Él se vio viviendo en la calle mientras que ella se quedaba en casa de su madre con el pequeño. Viendo la situación que vivía su pareja, que finalmente, después de dormir varias noches al raso y otras cuantas en el albergue, conseguía una habitación de alquiler, Ana decidió acompañar a su pareja con su hijo. Después de un mes en una primera habitación de alquiler, tuvieron que dejarla para encontrar otra nueva habitación, en las mismas condiciones.

La casera les comunicó hace unos días que debían irse. Desesperados acudieron a la ONG de García Escámez a buscar ayuda,y, de momento, un techo les espera en El Sauzal.

 

Miles de personas acuden a la ONG de África Fuentes en busca de ayuda

El caso de Ana y Pedro es uno de los muchos que la ONG que preside África Fuentes atiende a lo largo del año. La crisis generada por la pandemia de la COVID ha hecho que la atención que proporciona esta entidad ubicada en García Escámez se multiplique. “Nosotros atendemos a todo el mundo, a los que deriva el Ayuntamiento, pero también a los que se ven con una mano detrás y otra delante de la noche a la mañana”, defiende África ante quién quiera escucharla. Ella también quiere agradecer a los que donan comida, ropa o juguetes porque, también en tiempos de crisis, “la gente buena se hace notar”.