Cultura

Eduardo Rojo: una pasión que trasciende el ‘jazz’

El músico icodense acaba de ganar en Italia el concurso de composición Scrivere in Jazz y trabaja en el nuevo disco del pianista Franco D’Andrea

El pianista, compositor y arreglista icodense Eduardo Rojo acaba de ganar el concurso italiano Scrivere in Jazz con la composición ‘Homeland’, / Carlos Arocha

Un juego de malabares. Pianista, profesor, arreglista y compositor, el músico tinerfeño Eduardo Rojo González (Icod de los Vinos, 1979) emplea esa imagen para describir cómo concibe su carrera: “Si me dedicase en cada ocasión a una sola faceta a tiempo completo, creo que perdería frescura. Necesito mirar hacia diferentes lugares continuamente para que vayan surgiendo las nuevas ideas”.

Eduardo Rojo acaba de ganar en Italia, en el apartado de composición original, el concurso internacional Scrivere in Jazz, que se celebra cada dos años en Cerdeña, con la obra Homeland. En 2016 también se alzó con el galardón, aunque en la modalidad de partituras inspiradas en la música tradicional de la isla mediterránea. “Homeland está influenciada por el folclore canario”, apunta el compositor icodense. “Es una mezcla entre mi personalidad como compositor y la música tradicional de las Islas; todo ello llevado al terreno del jazz y de la música clásica contemporánea”.

DIÁLOGO DE GÉNEROS

Precisamente, esa combinación de lenguajes y géneros es una característica que acompaña desde el principio a la trayectoria del músico tinerfeño. “Últimamente incorporo cada vez con mayor frecuencia aspectos del folclore -detalla-, pero también hubo un tiempo en el que recurrí mucho a mis estudios de música clásica. Siempre trato de combinar el jazz y la contemporánea, a la vez que se van agregando nuevos elementos, como el folk de diferentes lugares”, explica.

Justo ese eclecticismo es el que llevó al compositor y pianista Franco D’Andrea, un referente en el jazz italiano, a invitar a Eduardo Rojo a sumarse a su nuevo proyecto discográfico. En 2016, el músico icodense ganó el Bargajazz Contest, un concurso internacional de jazz centrado en la composición y los arreglos, que se celebra en la Toscana, en la localidad de Barga.

COLABORACIÓN

En esa ocasión, el certamen estuvo dedicado a la música de D’Andrea y el compositor canario fue premiado por sus arreglos para el tema A4 + m2, del pianista transalpino. “Nada más comenzar a escuchar su obra, me di cuenta de que me venía como anillo al dedo. Me sentí muy identificado con su estilo”, afirma Eduardo Rojo. “Cuando vivía en Holanda, tenía una serie de composiciones de las que estaba satisfecho, así que, junto con unos amigos, decidí grabarlas para big band y enviárselas a Franco D’Andrea con el fin de que las escuchase. Él me escribió para decirme que le habían gustado mucho, y ahí se quedó la cosa”.

Sin embargo, hace poco más de medio año, el sello discográfico para el que graba el jazzista de Merano, Parco della Musica, contactó con él para proponerle participar, en la composición y los arreglos, en el nuevo álbum del italiano. El disco está concebido para un gran ensemble que reúne a músicos clásicos y de jazz. De acuerdo con esa idea, los intérpretes se organizan a partir de un trío de jazz, con piano, bajo y batería; un cuarteto de cuerda (dos violines, viola y chelo); tres saxos, clarinete bajo, dos trompetas, dos trombones y percusión.

Eduardo Rojo reside en la actualidad en Madrid, donde es profesor de la Escuela Universitaria de Artes TAI, en el grado de Composición de Músicas Contemporáneas. / Carlos Arocha

COMPONER

Como es de imaginar, la composición para un conjunto tan amplio de intérpretes es un proceso tan complejo como laborioso. “Cuando afronto un trabajo de estas características, lo primero que hago es escribir una historia”, detalla Eduardo Rojo. “A partir de ahí, y sin poner aún sobre el pentagrama ni una sola nota -añade-, van apareciendo los protagonistas de ese relato. A cada uno le asigno un motivo y se va creando la estructura de la obra; organizo las diferentes texturas, los distintos colores, situándolos en el tiempo”. “Solo cuando ese plan general está culminado es cuando comienzo a escribir la partitura. Es decir, parto de una visión muy amplia para llegar a otra más específica”. Pero nunca se trata de un plan fijo, inalterable, pues eso mismo entraría en contradicción con la naturaleza del proceso creativo. “Es solo un punto de partida sobre el papel en blanco -puntualiza el músico icodense-: a medida que aparecen nuevas ideas, la estructura cambia. Sería como la labor de un pintor que no comienza a crear con todo definido desde el minuto uno, sino que va trazando líneas sobre el lienzo y, de forma paulatina, la obra se va mostrando ante sus ojos”.

La improvisación es un aspecto indisociable del jazz. Por eso no parece fácil resolver el conflicto entre la libertad con la que se desenvuelven los intérpretes y el papel pautado. “Esa es la parte más compleja”, asevera Eduardo Rojo. “Quien conozca la obra de Franco D’Andrea sabe que es un gran improvisador. Su música discurre de forma libre, aunque dentro de una estructura predeterminada”, agrega, “así que el reto para este disco está siendo conjugar esa libertad con una partitura”. “De hecho, mi trabajo se está centrando en la orquesta y, prácticamente, no he compuesto nada ni para él ni para el trío de jazz: si les escribiese muchas notas, condicionaría la improvisación”.

RÍTMICA Y SIMULTANEIDAD

Con esa premisa, Eduardo Rojo aborda la creación de una atmósfera, a partir de la cual el trío jazzístico pueda desplegarse sin límites: “Los acordes se forman por la superposición de diferentes líneas melódicas; no se trata de una armonía como tal -precisa el compositor-, sino de intervalos, de simultaneidad… Combinar la improvisación y la parte rítmica fundamentadas en el jazz con el lenguaje de la música contemporánea, con una simultaneidad que yo diría que se acerca a Arnold Schoenberg, a Anton Webern…”.

‘EXPLORATION’

En 2011, Eduardo Rojo grabó en Tenerife el disco Exploration, en una formación de quinteto en la que le acompañaron Fermín Rivero (saxo tenor), Luis Miguel Valladares (bajo eléctrico), Dimas Machado (batería) y Juan María Vidal (guitarra eléctrica). En el transcurso de su carrera, el pianista y compositor icodense ha colaborado con numerosas formaciones y artistas, como, por ejemplo, el batería y compositor estadounidense Dennis Mackrel; las formaciones holandesas Jazz Orchestra of the Concertgebouw, Nederlands Blazers Ensemble, Codarts Big Band y AKOM Ensemble; los compositores, también de Países Bajos, Peter-Jan Wagemans y Paul M. Van Brugge; el violinista neerlandés Tim Kliphuis, el guitarrista flamenco Gerardo Núñez y la bailaora Carmen Cortés, la italiana Barga Jazz Orchestra, la cantante Sole Giménez o la Big Band de Canarias.