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Disparates electorales

Por si fuera poco, ahora se les ocurre convocar unas elecciones en Cataluña. Van a inundar las calles y los transportes públicos y privados de gente que saldrá de sus casas para votar estando en cuarentena o contagiados, porque los horarios de votación sugeridos para estos colectivos no van a impedir su trasiego por todos lados. Se han celebrado otras elecciones durante la pandemia, por ejemplo en Estados Unidos, en Galicia y en el País Vasco. El problema está siendo el caos organizativo que está convirtiendo el proceso en un disparate electoral que propicia el temor al contagio.
Se explica entonces el triple aumento del voto por correo y la avalancha de solicitudes a las Juntas Electorales de Zona de quedar eximidos del deber de formar parte de una Mesa Electoral, que superan las veinte mil y constituyen la cuarta parte del total. Esta avalancha puede originar la no constitución de las Mesas que no se formen con un presidente y dos vocales una hora después de la hora de inicio establecida, que, a lo peor, son un número estimable de las 8.247 Mesas previstas. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg), en su artículo 80.5, prevé que se aplace la votación dos días, con el problema de que, si el número de Mesas afectadas es muy elevado, la publicación de los resultados durante la noche electoral podría influir en el voto de los días posteriores. 
Es obligatorio que los miembros de las Mesas, elegidos por sorteo por los respectivos ayuntamientos, asistan a las mismas. En su artículo 134, la Loreg establece que “el presidente y los vocales de las mesas electorales, así como sus respectivos suplentes, que dejen de concurrir o desempeñar sus funciones, las abandonen sin causa legítima o incumplan sin causa justificada las obligaciones, incurrirán en pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses”. Ahora bien, ¿qué mayor causa legítima y justificada para simplemente no asistir que la defensa no ya del derecho a la salud, sino del derecho a la vida? ¿Qué tribunal sancionaría a las personas que actúen así por un cierto y fundado temor al contagio?
La Ley ofrece como opción no obligatoria que se pueda recurrir a algún votante que haya acudido a votar a primera hora. Sin embargo, se ha pedido a los mayores y personas con patologías que acudan precisamente a primera hora, por lo que esta opción no parece la más adecuada. También se ha sugerido la creación de bolsas de voluntarios, una opción que desnaturaliza la lógica del sorteo que establece la Ley, puesto que podrían presentarse personas vinculadas a partidos que tomarían decisiones como, por ejemplo, declarar o no un voto nulo. Se está usando un marco legal tradicional para una situación excepcional e inédita -no prevista en absoluto- como es una convocatoria electoral en pandemia.
En Galicia y el País Vasco, los socialistas no tenían ninguna posibilidad de ganar ni de formar Gobierno. En el País Vasco, los independentistas estaban seguros de ganar y estaban interesados en que se celebraran las elecciones. En Cataluña, pueden ganar los socialistas, y los independentistas acuden divididos y no están interesados en que se celebren las elecciones si no pueden seguir chantajeando a Pedro Sánchez. Ese es el mayor disparate de estas elecciones.

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