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La Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en el desarrollo de Canarias: los embalses en las islas occidentales (V)

Desde los primeros años de la década de los 40, se asentó en la isla de La Palma la inquietud de construir en el vaso natural –laguna– del municipio de Barlovento un gran embalse para el almacenamiento de aguas
LAGUNA BARLOVENTO FOTO 1995
LAGUNA BARLOVENTO FOTO 1995
La “Laguna de Barlovento”, una vieja aspiración de la sociedad palmera

Desde los primeros años de la década de los 40, se asentó en la isla de La Palma la inquietud de construir en el vaso natural –laguna– del municipio de Barlovento un gran embalse para el almacenamiento de aguas. Las condiciones climáticas de aquel ámbito septentrional de los municipios de Garafía, Barlovento y San Andrés y Sauces propiciaban en las cuencas que lo conforman la producción de importantes masas de aguas de escorrentía que podrían conducirse a aquel emplazamiento.

A lo anterior se sumaban las aguas subterráneas que la pujante actividad –en aquella época– de perforación de galerías alumbraba en aquel entorno y que, en la época invernal, no eran demandadas en aquellos caudales. Irremisiblemente, acababan yendo al mar después de que se dejaran discurrir por los distintos cauces en que se encuentran aquellas obras de captación.

Tras diversos estudios geológicos y geotécnicos de los materiales que conforman la laguna se redactó en 1969 un primer proyecto, con una capacidad máxima de 5,5 millones de metros cúbicos (hm3), una superficie aproximada de 330.000 m2 y una altura de agua máxima de 32 m, que consistió en recubrir aquella caldera con los suelos del propio emplazamiento con un proceso de compactación. No sin barajar una posible alternativa de utilizar materiales asfálticos y sintéticos para la impermeabilización, desde el entonces Ministerio de Obras Públicas se optó al inicio de la década de los 70 por ejecutar la pantalla de impermeabilización con aquellos suelos y controlar su capacidad como impermeabilizante, todo ello durante el período en que se ejecutaban las obras de captación en los barrancos, así como los canales de transporte de las escorrentías derivadas hasta la laguna. A la experiencia negativa de esta solución siguió una prueba en el fondo de la laguna con una capa de arcillas seleccionadas del propio emplazamiento, intento que tampoco fructificó.

Con la experiencia del uso de geomembranas; en esta isla, la de la Balsa de Puntagorda (1981), y en la de Tenerife la que supuso la ejecución del Plan de Balsas; a finales de la década de los 80 se redactaba el proyecto de impermeabilización de la Laguna de Barlovento, hasta una altura máxima de 22 metros de agua y un volumen de almacenamiento de 3,5 hm3, obra que se ejecutaría por parte de aquel Ministerio entre los años 1990 y 1993. En ésta se colocaron 260.000 m2 de una lámina de PVC-P de 1,5 mm de espesor –reforzada con armadura de poliéster en los taludes– y a la que el fabricante aplicó una formulación especial para resistir la acción de la intemperie –de hecho, sigue en funcionamiento casi 30 años después de su instalación–, hasta tal punto que a ese tipo de producto el fabricante le aplicó el nombre comercial de ALKORPLAN PES 1,5 BARLOVENTO.

No sin algunas incidencias anteriores –derivadas de los importantes asientos que se producían en el fondo de la balsa–, en abril de 2011, cuando el embalse alcanzaba los 20 metros de altura de agua, se originó una importante rotura de la pantalla de impermeabilización; un gran socavón comunicado con la galería de servicios produjo el vaciado en cinco días, dejando un pequeño volumen de agua en el fondo. La reparación realizada en 2012 instaló un nuevo aliviadero interior tipo morning glory con el fin de limitar la altura de agua de la balsa, dejando su capacidad en 1,77 hm3.

A lo largo de las décadas de los 90 y la primera del siglo XXI se construirían, por distintas administraciones, en los municipios de Puntagorda, San Andrés y Sauces, Puntallana y Fuencaliente, hasta siete embalses que respondieron a la necesidad de almacenar los excedentes invernales de aguas de galería de la vertiente oriental palmera, con capacidad global de 1,1 hm3 y alturas de agua entre 12 y 25 metros.

En la otra parte de la Isla –la occidental–, desde la década de los 60, las acciones han estado centradas en el aprovechamiento de las escorrentías que discurren por el Barranco de Las Angustias, como cauce receptor de la cuenca que alberga la Caldera de Taburiente, de 56 km2 de superficie –el 8% de la superficie insular–, y por ello en la localización de un emplazamiento idóneo para situar una presa convencional; las condiciones geológicas, geotécnicas y medioambientales no han permitido que se haga realidad esta empresa y, de la que como tal, se ha desistido. Todas estas actuaciones se han venido englobando en el denominado Sistema Hidráulico de La Viña.

Sí se han llevado a cabo, a principios de los 90 por parte del IRYDA, la balsa de Cuatro Caminos y, a finales de aquella década por parte del Gobierno de Canarias, la balsa de Dos Pinos, ambas en el municipio de Los Llanos de Aridane y situadas –hacia el Sur– fuera del cauce de Las Angustias para recoger sus aguas de escorrentía –los conocidos por aumentos – en tomaderos situados en distintos puntos de la cuenca vertiente.

Englobada en el mismo Sistema y en el municipio de Tijarafe, en la segunda década del siglo XXI se ha acometido la construcción de la Balsa de Vicario, que será el nexo de unión de los sistemas de Barlovento y La Viña. Con fecha de 3 de abril de 2019 la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias encomendaba a la empresa pública de Transformación Agraria, S.A., S.M.E., M.P. (TRAGSA) –como medio propio– la ejecución de las obras de “Finalización de la Balsa de Vicario y conexión hidráulica de la Laguna de Barlovento con el Canal Garafía – Tijarafe”. TRAGSA aporta para la conclusión del embalse –a finales de este año– una amplia experiencia que se deriva de un sin número de realizaciones en el territorio peninsular, pero también en la propia isla de La Palma, las balsas de Puntagorda, Cuatro Caminos, Las Lomadas, Dos Pinos y Manuel Remón; y también otras muchas en las islas de El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria.

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