puerto de la cruz

La obra de la nueva piscina del Puerto de la Cruz expone el déficit en saneamiento

Durante los trabajos se encontraron tres conexiones en las tuberías de pluviales que corresponden a los baños del Cementerio municipal, El Polvorín y un edificio residencial

La obra para convertir la vieja piscina municipal del Puerto de la Cruz en el futuro Centro Insular de Deportes Acuáticos de Tenerife (CIDAC) ha dejado al descubierto el déficit existente en materia de saneamiento que tiene el municipio, como tantos otros de Tenerife y de Canarias.

En concreto, durante la ejecución de los trabajos se encontraron tres conexiones de saneamiento en las tuberías de pluviales correspondientes a los baños del Cementerio municipal, El Polvorín (cerrado desde hace décadas) y de un edificio residencial de los alrededores en el que sí se comprobó que se vertía parte del excedente a pluviales, informa el concejal de Urbanismo, David Hernández.

No obstante, informa que se procedió rápidamente a solucionar este problema mediante la contratación de una obra de urgencia. El lunes estará terminada la parte que corresponde al edificio y ya se limpió todo para que no se siga vertiendo a la red de pluviales.

Este “descubrimiento” permite aprovechar los trabajos para regular la situación y conectar más vertidos a la red de saneamiento aunque no intercede con la construcción del CIDAC.

Primera certificación de obra

En este sentido, los trabajos avanzan a buen ritmo y con la primera certificación de obra en manos del Cabildo de Tenerife, confirman tanto David Hernández como la consejera insular de Deportes, Concepción Rivero, quienes destacan la “conexión directa” entre los técnicos de ambas administraciones así como con la dirección facultativa y la contrata de la obra.

Rivero también confirma que se siguen realizando movimientos de tierra, el desalojo de productos químicos de la piscina, mientras que ya se llevó a cabo el vallado del lugar y se trasladaron las palmeras canarias a la zona del Taoro. “Ahora hay que seguir avanzando en la cimentación, hormigonado y desalojo de la parcela”, añade la consejera.

La demolición de la antigua instalación se inició casi cinco años después de que fuera cerrada definitivamente al público. Una gran pala retroexcavadora de grandes dimensiones tiró abajo a comienzos de noviembre del pasado año gran parte del antiguo vaso de la piscina de 50 metros que cambiará de ubicación dado que el recinto ha sido rediseñado en su totalidad para hacerlo más funcional y recuperar la vista al mar.

La inversión para este proyecto asciende 11,8 millones de euros y su plazo de ejecución es de 24 meses. No obstante, aclara que “era una fecha estimada cuando se adjudicó la obra pero ahora la contrata tiene que volver a calcularla”.

En cualquier caso, todo dependerá si hay que hacer o no modificados, “porque una obra por más sencilla que parezca tiene sus contratiempos y más, si es de esta envergadura”, subraya.

En términos generales, tanto Concepción Rivero como David Hernández se muestran muy satisfechos con la ejecución de los trabajos, que “empezaron fuerntes, van a buen ritmo y aunque han aparecido pequeños contratiempos, se han solucionado de forma rápida”, sostiene la consejera insular.

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