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Nuevos ricos

Uno ya se empieza a hartar de estos nuevos ricos de la izquierdona, que no disparan palo al agua y que ingresan cantidades enormes provenientes de nuestros bolsillos. Vale, ya sé que la derechona tampoco soluciona nada en este país y que está más amortizada que el carajo, pero personalmente me encuentro hasta el mismísimo sitio de los bobos que han accedido al poder por la vía del feminismo cutre y de la caja de una tienda de electrodomésticos. Nunca hubo tanta falta de libertad desde los tiempos de la oprobiosa y lo que consiguió la bendita Transición mientras el Cojo Manteca rompía las farolas a Tierno Galván se lo están cargando estos, mandando a los fiscales a la del bocadillo que protesta por fuera del predio de Galapagar. Estos comunistas de hoy son comunistas llenos de hectáreas, ricos en fanegadas, afortunados en soldadas oficiales y en niñeras millonarias; da gusto verlos/las. Todo empezó con aquel miembros y miembras de la ministra que bailaba sevillanas en tiempos de Zapatero, de paradero incierto; siguió con la abolición del género epiceno; y ha terminado con predio en Galapagar y en niñera con cargo político. No sé lo que nos depara el destino, pero me parece que nada bueno viene. Ya la ha tomado la izquierdona radical con las cruces de los caídos y con las vacunas de los obispos; a lo mejor luego viene la abolición de la Semana Santa y la prohibición de que se cante el himno de la Legión; y la ejecución sumaria de su cabra en la silla eléctrica. Con la cabra que no se metan, que eso es sagrado. Hartito estoy de la izquierdona y de la derechona, a la espera de que aparezca algo útil y distinto, aunque sea el padre Apeles vestido de capitán en un desfile o ese Alejandro Colomar, en bolas por Valencia, con una riñonera que no le tapa el pito.

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