por qué no me callo

En abril, vacunas mil

La exaltación de la vacuna no huelga, pese a los contratiempos, marrullerías y juegos de espionaje de perra chica de que teníamos noticia ya desde antes del culebrón de AstraZeneca, tras contaminarse de brexit y faltar a la palabra dada y firmada con Bruselas. Burdo y nada edificante el juego sucio de la vacuna anglosueca, comprometiendo el prestigio de la Universidad de Oxford.

La novela negra de las vacunas ha consistido desde el principio en una carrera de servicios secretos rusos y chinos por hackear y robar información en las universidades y laboratorios americanos, ingleses y canadienses, y más tarde sabotear el botín como piratas indecentes. Ha habido todo ese trapicheo rayano en lo inmoral, estando en juego vidas humanas. A AstraZeneca la sorprendieron los italianos con un alijo de vacunas oculto en el almacén de una farmacéutica cerca de Roma. ¡30 millones de dosis de extranjis afloraron de la noche a la mañana!

El nivel de incumplimiento, trampeo y corrupción en el negocio vacunero, que dirían Los Sabandeños (“es el intermediario”), con respecto Europa por parte de esta multinacional que ha inmunizado ya a la mitad de los ingleses, rebasa todos los límites tolerables. Al trascender el escamoteo, se sacudieron el bochorno alegando que eran dosis para repartir en Europa, y nadie les creyó. Ahora es cuestión de hilar fino.

Desde el primer día, el andamiaje de la famosa inmunización de rebaño (70% de la población) en verano ha dependido de los servicios de inteligencia, para evitar que las previsiones logísticas y las necesidades de la economía se vean frustradas por un pinchazo en el volumen de vacunas. Cuando Canarias comenzó la semana pasada a citar a ciudadanos de a pie de 65 años, empezó a creerse en la quimera. Pero no nos engañemos, podrán estar previstos 300 millones de dosis para el próximo trimestre en Europa (para España 30 y para Canarias millón y medio). Podrá desatarse una avalancha de vacunas, si se suman unas cuantas como Janssen y hasta la malhadada Sputnik V. Pero si queremos tener turismo en verano, empresas a pleno rendimiento, la rentrée de comercios y restaurantes, salvar Navidades y Reyes, y hasta Carnavales en la calle, no queda otra que pedir más vacunas para Canarias. Porque hoy ya son más de cien mil los inmunizados en las Islas (de 2.200.000 habitantes), y aunque tengamos capacidad para poner 30.000 dosis al día, existe la impresión de que no llegarán en número suficiente. Si hacemos caso a la ministra canaria de Sanidad, Carolina Darias, ayer, en un foro de El País, sí se producirá tal milagro. La lluvia de vacunas comenzaría en abril, dentro de 24 horas. Y ya Europa tiene fecha: el objetivo de inmunizar al 70% se hará realidad el 14 de julio, según dijo ayer Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea, casi a la par que EE.UU., donde Biden confía en lograrlo el 4 del mismo mes, día de la independencia.

Las mafias del aire, al inicio de la pandemia, trataban de boicotear los envíos de epis a Canarias, que fue el primer mojón del virus en España. Pudimos ser la primera región de Europa protegida, un laboratorio de inmunidad como Gibraltar. Perdimos la oportunidad, ahora corremos riesgo de perder la paciencia, si no contenemos la ola. Dejamos de ser el espejo; la sarta de fiestas privadas ilegales en nuestra capital nos avergüenza. ¿A qué viene ese incivismo, como gobachos de jarana por las calles de Madrid? Alerta en fase 3 y ya es Semana Santa. Atrás queda la descoordinación, la cacofonía y el pánico, como dice Schinas. Se impone el sentido común. De una vez por todas.

TE RECOMENDAMOS