economÍa

Reflación, deflación e inflación

Pese a la complejidad de los acontecimientos bursátiles que estamos presenciando, una forma sencilla de definir esta situación es que estamos viviendo una sana corrección de los mercados
Dinero, monedas, billetes
Dinero, monedas, billetes
Dinero. Pixabay

Por Cristina Jerez
Poco a poco, comenzamos a ver indicios que nos señalan una incipiente recuperación de la crisis de la Covid-19, el calendario de vacunación avanza, aunque algo más lento de lo deseado. Por su parte, en los mercados, la noticia de las vacunas y de los diferentes estímulos fiscales y monetarios se han ido recibiendo positivamente en los últimos meses. El reciente aumento de la rentabilidad del bono americano a 10 años, -en gran medida, por las expectativas de aumento de la inflación producto del Plan de Rescate Americano propuesto por Biden-, ha añadido nuevos elementos a la compleja situación de los mercados que merece la pena analizar.
Empecemos por el principio. El bono estadounidense a 10 años ha alcanzado niveles máximos en 12 meses. El temor inversor a una inflación “descontrolada” ha provocado que algunos de los principales índices de EE.UU. cayeran con fuerza: la corrección alcanzó el jueves un -3,52% en el Nasdaq, un -2,45% en el S&P 500 y un -1,75% en Dow Jones. Los inversores han recogido beneficios, principalmente de las tecnológicas, que lideran las ventas y prefieren exponerse con otro tipo de valores pero, ¿cómo se explican estos movimientos en los mercados y qué papel cumple el bono estadounidense en ello?
Ante esta situación son varios los conceptos económicos que salen a relucir y que nos sirven para explicar lo que ocurre. Algunos de ellos son: deflación e inflación, pero también, lo que se conoce como reflation trade. La crisis económica producida por la Covid-19, como otras crisis anteriores, tiene el potencial de general una espiral deflacionista: se desencadena una reducción del consumo (demanda) y, por tanto, se genera un exceso de la oferta y una reducción de los precios. Si los precios bajan, los beneficios empresariales también y por tanto el empleo, lo que afecta de nuevo al nivel de consumo. Para atajar un escenario deflacionista, propio de una recesión, los gobiernos implementan medidas que buscan estimular la economía.
Las medidas de política fiscal y monetaria buscan estimular el consumo y acabar con esta espiral, impulsando el crecimiento de la economía. Este proceso conlleva un aumento de los precios, esto es, inflación. En un episodio de reflación, se produce inflación en un periodo de recesión. Si analizamos la política monetaria y fiscal de los principales organismos internacionales desde la Gran Crisis Financiera de 2008, nos encontramos con que los bancos centrales han impulsado y mantenido medidas monetarias extraordinarias. La crisis de la Covid-19 ha supuesto un alineamiento internacional en las líneas de actuación tanto de políticas monetarias como fiscales para estimular la economía. Se han llevado a cabo medidas como control de los tipos de interés, en mínimos históricos del 0%, inyecciones de liquidez o un incremento del gasto público como, por ejemplo, el Plan de Recuperación de EE.UU. ya mencionado de Biden o el plan europeo Next Generation.
¿Qué es lo que ocurre, entonces, con el bono estadounidense? Ante las expectativas del mercado de aumento de la inflación, producto de las medidas gubernamentales para paliar los efectos económicos de la crisis y el inicio de los calendarios de vacunación, la rentabilidad del bono a 10 años ha aumentado. Esto a su vez tiene consecuencias en la renta variable, con un incremento de las tasas de descuento, lo que afecta a los modelos de valoración de las compañías y reduce su valor. Las estrategias conocidas como “reflation trade” gestionan este contexto de mercado con una rotación hacia valores cíclicos, entre ellos, el sector bancario.
Pese a la complejidad de los acontecimientos bursátiles que estamos presenciando, sobre todo, para un inversor no profesional, una forma sencilla de definir esta situación es que estamos viviendo una sana corrección de los mercados. Como siempre, nuestra mejor recomendación es que se asesore bien, de la mano de profesionales experimentados.

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