el charco hondo

Británicos

Fue en 1797. El almirante Nelson, héroe de la batalla de Trafalgar, atacó Santa Cruz con la intención de saquear y hacerse con el control del Archipiélago. Venía de protagonizar algunas de las proezas más importantes de la historia del imperio británico y la confianza en sí mismo era desorbitada, hasta el punto de no pararse a considerar las señales que le advertían de una posible derrota. Su estrategia era tomar el puerto para conquistar acto seguido el resto de la Isla. A mediados de julio reunió a ocho capitanes a bordo de su barco para planificar el ataque. Fracasó en su primer intento e ignoró las voces de quienes le aconsejaron desistir. El segundo ataque de los británicos fue respondido desde la Isla con contundencia, cañones y fuego. El almirante perdió el brazo derecho, y fracasó en el intento de privar al Reino de España de la baza que significaba contar con el Archipiélago. Hacerse con el dominio de las Canarias habría permitido a los ingleses satisfacer la aguada, el abastecimiento y el alistamiento de buques en un punto intermedio fundamental de la ruta atlántica. Si el general Gutiérrez acompañado de un ejército bastante improvisado, mal armado y poco preparado no hubiera defendido con éxito la plaza, muy probablemente las Islas serían británicas y estos días estaríamos celebrando que hemos logrado la inmunidad de grupo. Si Nelson hubiera conseguido el objetivo de incorporar a Canarias al imperio británico, hoy seríamos ingleses, más de la mitad de la población adulta habría sido vacunada y, entre vacunados y quienes ya han superado la enfermedad, el 73,4% tendríamos anticuerpos. Sin embargo, la historia es bien diferente. Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea, nosotros sí. Y mientras los europeos hemos perdido meses tocándole las narices a los británicos, ellos los han aprovechado para vacunarse a toda velocidad. Mientras nosotros especulábamos sobre la validez o no de la vacuna, ellos se vacunaban; así se explica que en abril los ingleses estén celebrando el inicio del regreso a la normalidad y los españoles, socios entusiastas del club europeo, tengamos que esperar a verano u otoño para lograr la inmunidad de grupo, para reconstruir la economía, el empleo y la vida. Nelson perdió el brazo, pero ya lo habrían vacunado en el otro. Nosotros tenemos los dos brazos y seguimos sin vacunarnos porque vamos al ritmo donde nos tiene atrapados la torpeza, indolencia y lentitud de la Unión Europea.

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