el charco hondo

Corazonadas

Según algunas teorías psicológicas, las intuiciones son los conocimientos que no siguen un camino racional para su construcción o formulación y, por lo tanto, no pueden explicarse (a veces, tampoco verbalizarse). Las personas, los comités de expertos o los gobiernos pueden relacionar la información con experiencias precedentes, pero les resulta difícil objetivar por qué llegan a una determinada conclusión, adoptan una decisión o, en su caso, decretan éste o aquel nivel, ésta o aquella restricción, estos o aquellos aforos, límites u horarios. Cuando los datos, parámetros e indicadores pierden protagonismo y fuerza (por el empuje de las percepciones o el olfato) las personas, los comités de expertos y los gobiernos terminan anteponiendo las corazonadas a los datos puros, a los hechos. Y, si eso ocurre, los argumentos que sustentan los cambios de nivel (con restricciones que afectan de forma sustancial a la vida, a las relaciones sociales, al empleo y a las empresas) pasan de sólidos a gaseosos, de objetivos a subjetivos, de los datos a pálpitos que se verbalizan con un catálogo de expresiones más coloquiales que científicas, no sea que, por si acaso, tienen esto toda la pinta de que, parece claro, huele, los datos no son malos pero, hay indicadores que anuncian, la tendencia nos sugiere, vete tú a saber, si esto, si lo otro, con estos parámetros podría ser, no vaya a ser que. En algún momento, meses o semanas atrás, la decisión de mantener o cambiar de nivel a ésta o aquella Isla se está explicando malamente, con desgana y automatismo, ora repasando sin entusiasmo los datos, ora proclamando que los indicadores dicen tal cosa, pero, según, en fin, tú sabes, no sea que, los datos son de tal nivel pero vete tú a saber, mejor pasarse que quedarse cortos, más vale prevenir que cambiar, déjalo estar en éste o aquel nivel porque los indicadores dicen, sí, vale, pero la intuición nos aconseja que. Cabría proponer al comité de expertos, y al gobierno correspondiente, que regresen cuanto antes a los datos, al objetivar, a los hechos, al fundamento, al presente. Y, en esa dirección, que dejen de conjugar en futuros hipotéticos (en futuribles) y pongan a las intuiciones y corazonadas en su sitio, lejos de las decisiones que están militarizando la vida, el día a día y la actividad de miles de profesionales y empresas. Si se está para nivel tres, tres. Si se está para dos, dos. No puede consolidarse que cuando los datos son de nivel tres, tres, y si son de nivel dos, mejor el tres, no sea que, es que nunca se sabe, vete tú a saber.

TE RECOMENDAMOS