el charco hondo

Libertad

Van a desgastarla, y a ensuciar, de tanto usarla; tomada en vano por candidatos, asesores, periodistas de la cuerda y otros propagadores, a los madrileños la libertad se les va acatarrar. Llegará un momento en que, manoseada, pierda su verdadero significado y dimensión. Cansa. Aburre. Ofende cómo se juega con fuego. Molesta la calculada ligereza y frivolidad con la que se dice a los madrileños, con el resto del país en el papel de invitados a la fuerza, que la libertad está en juego. Y no. Gane quien gane, o pierda quien pierda, Madrid seguirá disfrutando de la democracia que ha costado cuarenta años reconstruir después de haberla tenido secuestrada durante cuatro décadas. Si gana Ayuso, sola o en compañía de otros, Madrid tendrá un gobierno incontestablemente democrático. Si la izquierda gana su victoria no amenazará ni suspenderá las libertades constitucionalmente garantizadas. No es la libertad lo que los madrileños se juegan el cuatro de mayo. Las urnas no son una amenaza para las libertades; al revés, las blindan y avalan. Cuando los eslóganes mienten, trasladando que la libertad está por ver, los partidos insultan la memoria de quienes, durante la dictadura, perdieron la vida defendiendo el derecho a pensar, hacer, expresarse o reivindicar sin ser señalados, detenidos o desterrados. Cuando un actor absolutamente menor, insignificante, proclama tan teatral como estúpidamente que se dejará hasta el último aliento en favor de la libertad, se está burlando de quienes sí se la jugaron defendiendo la recuperación de las libertades democráticas que permiten, entre otras cosas, que gente como Toni Cantó cambie de partido como de zapatos, diciendo o haciendo lo que políticamente le plazca porque vive en un país democrático, libre. Fue Kant quien definió a la libertad como la capacidad de ser autónomo, de pensar y decidir por uno mismo (la tensión entre lo individual y lo colectivo, recuerda Josep Ramoneda). Ni una cosa ni la otra se verán amenazadas si gana o pierde éste o aquella. En Madrid la libertad vuela lejos de candidatos y guionistas, está por encima de ellos, y no enfermará gane quien gane, o pierda. La infantilización de la política nos está arrastrando a debates falsos, a este guerracivilismo de cartón, a discursos que confirman que estos políticos son más antiguos que sus padres o abuelos. Juegan a la guerra con balas de fogueo. Hablan a las vísceras, no al cerebro. Y, ya lanzados, ofenden e insultan con sus apelaciones a la libertad a quienes vivieron o murieron sin llegar a recuperarla o conocerla.

TE RECOMENDAMOS