política

De la Radiotelevisión canaria y otras desventuras de la vida contemporánea

Ni la lista a la Junta rectora de RTVC ni la candidatura de Francisco Moreno a la dirección general del ente consiguieron ayer los votos suficientes para obtener el apoyo necesario del Parlamento

Las elecciones con voto secreto en urna dentro del Parlamento son como un bingo. Cuando dan los resultados, uno se pone con el bolígrafo y el papelito a sumar para ver posibles deserciones en cada uno de los grupos parlamentarios. Si no cuadran los números, luego empieza a cotillear por los pasillos y a mandar Whatsapps. Por ahora, solo hay un dato claro: el Parlamento canario no aprobó ayer la lista para la Junta Rectora de la Radiotelevisión canaria ni la candidatura del periodista Francisco Moreno a la dirección del ente. Mal comienzo para un proceso que se forjó entre bambalinas y se complicó el día en que este periódico publicó que el periodista Francisco Pomares, uno de los dos candidatos de CC a la Junta, supuestamente falsificó dos certificados para optar a una plaza de profesor en la Universidad de La Laguna.

En ambas votaciones hacía falta ayer una mayoría reforzada de las 3/5 partes de la cámara, 42 diputados. Pero la Junta solo obtuvo 33 votos a favor, ocho en contra, 27 abstenciones y un voto en blanco. La candidatura de Moreno obtuvo 37 votos afirmativos, 31 abstenciones y 1 voto negativo. Más allá de alguna posible deserción, nacionalistas, PP y ASG apoyaron a la Junta y PSOE se abstuvo, pues quiere garantías de que Francisco Moreno tendrá, al menos, los mismos apoyos del Parlamento que la Junta, según acordó la Ejecutiva regional de los socialistas. Cs también optó por la abstención y Nueva Canarias y Podemos votaron en contra. En el caso de la dirección del ente, votaron a favor de Moreno los partidos del Pacto de Progreso, mientras que nacionalistas, PP y Cs se abstuvieron. No pudo votar el diputado popular Juan Manuel García Casañas. Pero, ¿quién votó en blanco? Hay quien especulaba con que hubiera sido Sandra Domínguez, la diputada no adscrita que se marchó del grupo de Nueva Canarias. Pero ella asegura que no. ¿Y en contra de Francisco Moreno? Hoy solo hará falta una mayoría absoluta de 36 escaños para que las votaciones salgan adelante, y fuentes socialistas consideraban ayer que era lo más probable.

Pero antes de todo esto, se habló de política en la cámara. Hoy se aprobará en el Parlamento una ley de igualdad social y no discriminación por razón de identidad de género que el presidente canario, Ángel Víctor Torres, quiso reivindicar durante la sesión, y que la diputada de Sí Podemos Canarias, María del Río, calificó como un “paso de gigante” en la lucha por la igualdad para un colectivo tradicionalmente marginalizado como el transexual.

Sobre pobreza discutieron Torres y la diputada de Cs, Vidina Espino. El presidente afirmó que se han aumentado las cuantías para intentar mejorar la situación de un problema tan arraigado en la sociedad canario. Y Espino afirmó que eso no es lo que le dicen las ONGs, sobre todo las de los bancos de alimentos, y que los servicios sociales son un “agujero negro”.

El portavoz de NC, Luis Campos, que llevaba una chaqueta verdosa, como de profesor de Letras británico, habló con ardor nacionalista para decir que es inaceptable que, recientemente, se haya establecido una fiscalidad más favorable para los rodajes en la península que en Canarias, una situación de desventaja que reveló DIARIO DE AVISOS y que supone un golpe brutal al sector audiovisual isleño. Torres le dijo que esa diferencia ya se ha corregido. Y que se recuperará n los beneficios fiscales que ha tenido Canarias en este ámbito, acordes a nuestro propio REF.

No está este archipiélago para dejarse más sectores económicos por el camino, aunque Torres dijera ayer que las perpectivas del turismo son “buenas” y destacara la llegada del turismo peninsular para el verano, además de la recuperación de rutas con Alemania, Países Bajos y Dinamarca. Una de las claves para enderezar la situación económica es el 70/70: un 70% de vacunados en verano y un 70% de ocupación turística respecto a niveles previos a la pandemia en diciembre.

El año que viene, como le recordó la portavoz del PP, Australia Navarro, al vicepresidente Román Rodríguez, habrá que devolver 500 millones de euros al Estado por fondos extraordinarios a cuenta del sistema de financiación autonómica que el Gobierno central ha dado a las comunidades. En 2023 serán 200. Navarro le pidió que consiga aplazamientos. “Ya está bien de la Canarias olvidada, ignorada, que no cumplen con ella”, afirmó. Esas son las reglas que rigen a todas las comunidades, no frívolas invenciones de un Gobierno maléfico, le recordó Rodríguez, aunque “sabemos que se van a negociar moratorias, fraccionamientos, incluso condonaciones de esos 16.000-17.000 millones de euros de más” que recibieron las comunidades. Y le recordó, con ironía, que “el Gobierno socialcomunista y bolivariano ha destinado a fondo perdido 37.000 millones de euros” para ayudar a las comunidades.

Ayer también se habló de Marruecos. Desde que pasó lo de Ceuta, la oposición ha señalado que Pedro Sánchez fue raudo y veloz a la ciudad norteafricana, pero que aquí no se le ha visto el pelo, pese a la llegada de 23.000 migrantes en cayuco a lo largo de 2020. Un argumento más comprensible en los partidos estatales, tan vinculados a sus líderes centrales. Pero un tanto extraño en el caso de CC, atrapada en esa ambivalencia tan colonial de crítica a Madrid, deseo de Madrid y dependencia de Madrid.

CC también considera que el Estado no ha respondido a la necesidad de distribuir a los menores no acompañados entre las comunidades hasta que ocurrió lo de Ceuta. Decía ayer el consejero Julio Pérez que la situación no es asimilable, porque Ceuta es un sitio diminuto en comparación con Canarias. Pero que ha sido precisamente el archipiélago quien ha abierto el paso a ese reparto.


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