CONVERSACIONES EN LOS LIMONEROS

Raúl Jiménez, director de cine: “En un mercado como el nuestro uno se ha de agarrar al talento, si lo tiene”

Raúl Jiménez Pastor, graduado en el South Thames College, director de cine y profesor de la Escuela de La Laguna

Fotos: Sergio Méndez

Raúl Jiménez Pastor (La Laguna, 1973) lleva el cine dentro de su alma. Vive para el cine. Bueno, y para su familia. En su filmografía hay tres largometrajes: Muchachos (2013), Guacimara y la Tierra Roja, rodada en Misiones (Argentina) en 2015, y El Bombazo (2016), en el que me permitió realizar un cameo, haciendo de cura párroco, director de un coro. Él dice que estuve muy bien, pero me salió la cosa un poco sobreactuada, a mi modo de ver. Raúl Jiménez se graduó en Cine en la South Thames School de Londres, es profesor de la Escuela de Cine de La Laguna y acaba de terminar Finca del Gato, un reportaje de 70 minutos (“me pasé un poco de tiempo, creo yo”) sobre el desarrollo del Barrio Nuevo de Santa Cruz y la Cueva Roja, que iba a ser un museo guanche en los años 30 y a la que más tarde le fueron sacando áridos hasta dejarla maltrecha. Tiene un guion inicial para llevar al cine El mago y su cuñado, mi trilogía cómica, bueno, satírica, sobre los comportamientos habituales de nuestro hombre del campo. Está empeñado en sacar una película de ahí, o al menos un documental largo. A lo mejor le sale un tratado sociológico del elemento rural. Ya veremos. Es un tío con una imaginación desbordante, que ha rodado de todo y habitualmente con tecnología poco convencional, aunque está al día en lo que se refiere al cine.


“Es que yo vengo de la parte artesanal del cine, porque como no soy político, ni medro en la política, pues muchas veces pido apoyos y no me los dan. Solo me considero un profesional”.


-Me dices que acabas de terminar Finca del Gato, un documental muy largo, de 70 minutos. Cuéntame algo más.
“Lo verás esta semana en Televisión Canaria”.

-Pero adelántame cosas.
“El Barrio Nuevo de Santa Cruz comenzó a surgir a principios del siglo pasado, sobre 1930, cuando parcelaron la Finca del Gato. Y su desarrollo se configura como el de un barrio marginal cualquiera, ligado a la autoconstrucción por inmigrantes llegados de El Hierro, La Gomera, Fuerteventura y hasta de Gran Canaria”.


-Que cuentan sus historias…
“Claro; abandonaron el campo para encontrarse con un mundo nuevo. Barrio Nuevo dio lugar a otros subasentamientos, como Cueva Roja y La Llavita. Había personajes curiosos, como uno llamado el Falange, que vendía pedacitos de esas tierras, que ni siquiera eran suyas. Se sobornaba a la policía para que no denunciara las construcciones ilegales, cuando empezó todo”.


-Esta puede ser también una historia del urbanismo en Santa Cruz, Raúl.
“En cierto modo lo es. Y yo aproveché esa historia para dar vida a los personajes más ‘modernos’ de la zona, como el boxeador Orteguita y los púgiles campeones Juan Albornoz Sombrita y Ramón Marichal, que entrenaron en un gallinero convertido en gimnasio, en ese barrio”.


-O sea, has hecho una historia de historias.
“Sí, algo así. Me gustaría que la gente viera este documental que nos enseña muchas cosas. En cierta forma es un “cómo empezó todo” en los barrios marginales de la capital. Un nacimiento anárquico, una especulación ramplona, una escasez de medios económicos terrible y una historia para recordar”.


-¿Cómo entraste en el barrio? Porque la gente no quiere hablar mucho; la gente nuestra me refiero, que es reacia a contar sus cosas.
“Yo entré por los palomeros, que eran entonces unos protegidos, porque el Ejército los necesitaba y los ayudaba. Es curioso. Los palomeros son una especie de casta, que gozaban de protección militar entonces, porque las palomas eran el mejor vehículo de comunicación para enviar mensajes, en ausencia de otros medios. Y en Barrio Nuevo había muchos palomeros”.


-Curioso. Pero tienes otros proyectos.
“Sabes que no paro. ¿Te acuerdas de El ladrón de los guantes blancos?”.


-Claro, la famosa película de José Rivero.
“Pues en compañía de Manuel González Mauricio hemos creado La Nueva Rivero Films que trabaja en un reportaje sobre esa película. Sobre la vida y la obra de José Rivero, al que mataron de un tiro en el hotel Aguere de La Laguna en el año 33. Lo mató un tal Isidoro. Estamos en ello. Será, creo yo, muy interesante”.
(Y entonces me muestra, vivo, a José Rivero. ¿Cómo? Pues con un programa de inteligencia artificial. Hace que se mueva como si realmente estuviera vivo, con su misma cara, con sus expresiones. Yo había visto esta técnica hace una semana en un anuncio en televisión, con Lola Flores anunciando algo, como si el spot hubiera sido rodado ayer por la tarde. Es increíble, pero hoy el cine lo puede todo).
“Sí, pero a lo único que se puede agarrar uno es al talento, si lo tienes, claro. Yo tengo que trabajar con los ingredientes que tengo y con lo que me ofrece la tecnología, digamos la asequible. Me ayuda mucha gente”.


-Me quedé acojonado, Raúl, cuando, para rodar una escena de El Bombazo, pretendías cambiar el altar de una iglesia en Tejina. Menos mal que te disuadimos.
“Bueno, salió todo bien y cuando logramos meterte la sotana respiré, porque al principio pensé que no iba ser posible y no teníamos sino una”.


-¿Por qué no te metes con algo sobre el uranio empobrecido (depleted uranium) que soltaron los jumbos cuando el accidente de Los Rodeos? Te brindo un largo artículo que escribí para el Gobierno de Canarias. Está publicado en un libro oficial, incluso.
“Ya sé que estuviste allí. Ya sé el peligro que corrieron los que acudieron a la zona del accidente y por supuesto los supervivientes. Pero mi amigo David Cánovas quiere hacer algo sobre ese asunto. Él ya dirigió a Maribel Verdú y a Carmelo Gómez en una buenísima película producida por Gerardo Herrero, La punta del iceberg, premiada en el Festival de Málaga. O sea, que el reportaje sobre los jumbos y el uranio lo va a bordar”.


-Vale, pues háblame de tus proyectos.
“Quiero hacer algo sobre nuestro campeón del mundo Miguel Velázquez, que vive en Santa Cruz y que se lo merece. Ya hemos hablado y estoy en ello, pero es que los temas se me amontonan y ya sabes cómo va esto. Las instituciones ayudan poco, aunque yo lo agradezco todo. Ahora estoy en contacto con una fundación privada que nos va a apoyar. A ver si soy capaz de aprovechar bien estos estímulos”.


-¿Cómo nació tu afición al cine?
“Empecé de cámara en Azul Televisión cuando tú ni nos mirabas, mientras hacías tus exitosos programas de tertulias y entrevistas. Luego me fui a Londres, hice cine, vine con la carrera terminada y con un montón de proyectos, conocí a mi mujer, tenemos dos hijos. Me paso el día tomando notas, buscando cosas viejas, historias que tengan interés”.


-¿Cómo por ejemplo?
“Estoy con un reportaje sobre El Toscal, o Los Toscales, como se decía antes, porque son dos barrios dentro del mismo barrio. El otro día visité lo que queda de la Sociedad Iberia. Hay docenas de trofeos, muy valiosos desde el punto de vista sentimental, allí apilados. Y cientos de fotografías viejas que nos dicen cosas sobre el barrio y sus leyendas. En su día, José Carlos Acha, siendo concejal del Barrio Nuevo, me animó a hacer Finca del Gato. Ahora espero que Guillermo Díaz Guerra me ayude a contar la historia del Toscal”.


-Sí, antes de que se desplome.
“Espero que no, espero que eso no ocurra nunca porque es precioso. Y es que siempre, desde el siglo XIX, ha tenido ese aire de abandono secular”.(Por cierto, el reportaje Finca del Gato se emite por la Televisión Canaria el jueves, día 6 de mayo, a las 23:50 horas. Les animo a que apunten fecha y hora y a que no se lo pierdan. He visto el tráiler y las imágenes retrospectivas, interesantísimas. Raúl me cuenta la historia de un bombero de la refinería al que entrevistó, con más de 90 años, y que se emocionó al verse, con su uniforme de entonces, en las filmaciones rescatadas del túnel del tiempo que aparecen en el reportaje).
“Es que nos perdemos hablando de otras cosas y no te he trasladado lo emocionante que fue entrevistar, por ejemplo, a Ramón García Marichal, que fue un ídolo del boxeo y es una grandísima persona. Ahora tiene 70 años. Claro, yo por mi edad no viví esas glorias, pero quienes sí lo hicieron me dicen que tanto él como Orteguita, como Sombrita, eran personajes de otro mundo”.


-Yo te lo puedo confirmar, Raúl. Sombrita era un fuera de serie. Fue campeón de España y de Europa. Y tengo el grandísimo honor de ser amigo de Marichal, aunque no nos veamos casi nunca, que fue campeón de España y una gloria de este deporte en Canarias. Disputó el título de Europa. A Orteguita no lo conocí.
(Voy a contar una anécdota. Cuando Marichal disputó el título de Europa de los ligeros júniors a Roland Cazeaux, un galo, al que yo entrevisté en francés para TVE sin saber ni papa de francés, los jueces decretaron combate nulo. ¿Y saben por qué? Pues porque en un momento de apuro para Marichal, el gran Barrera Corpas, agazapado en un rincón del ring, le gritó: “¡Dale un cabezazo, Ramón!”. Y Marichal, que era el púgil más limpio del mundo, que no había matado nunca ni a una mosca, cayó en la trampa. Evidentemente, no sabía dar cabezazos (Corpas, sí). Y aquello fue tan evidente que los árbitros decretaron, al final, combate nulo, restándole al tinerfeño dos puntos en sus cartulinas. Así se le escapó a Marichal el Campeonato de Europa, sobre el ring instalado en la plaza de toros de Santa Cruz).

“Pues fíjate. Los tres citados entran perfectamente en la historia de la Finca del Gato y la Cueva Roja, parcialmente derrumbada cuando le sacaron los áridos para la construcción. Hay unas fotos de Adalberto Benítez, el recordado fotógrafo de Santa Cruz, que muestran toda la belleza del lugar”.


-Has nombrado a un personaje singular, José Rivero. Y la Filmoteca Canaria creo que guarda algunas cosas que hizo, además de su película, El ladrón de los guantes blancos.
“Rivero era un tipo especial. Cubano de nacimiento, vino aquí muy joven, a montar una imprenta. Se abrió camino solo, tuvo mucha vista para el negocio de la publicidad. Vendió gramófonos y hasta coches y bicicletas en los años 20 al 30. Y se dedicó al cine, con los medios que pudo, tenía muchas ideas y una gran creatividad. Un personaje muy interesante”.


-Es justo el homenaje que le vas a hacer.
“No sólo yo, sino todo un equipo de gente. Hoy en día, con la tecnología actual, ya te he dicho que se pueden lograr muchas cosas. Pero hay que currárselo para que quede digno. Ser realizador independiente comporta muchos sacrificios, es verdad, pero unidos a muchas satisfacciones también”.


-Tú no paras. Eres el entusiasmo en persona.
“No creas, a veces uno se desespera ante la falta de ayudas. Yo lo aprovecho todo, procuro no desmayar. Y tengo gente que me ayuda. Pero ser cineasta independiente es duro y hacer cine en unas Islas tan lejanas, no te digo. Pero no me quejo mucho, sigo adelante”.


-Estaremos atentos al jueves. Porque los fantasmas del pasado nos traen la desgarradora historia de lo que fuimos.
“Las cosas han cambiado y nada mejor para recordarlas que esos testimonios y esas viejas imágenes de un tiempo pasado, que en ocasiones fue mejor y en otras ocasiones fue peor. Uno nunca sabe”.