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Ángeles Alvariño: una científica gallega de talla internacional

Nacida en Serrantes, esta bióloga, oceanógrafa y profesora fue pionera en España, Reino Unido y Estados Unidos; saber idiomas resultó esencial para progresar en su carrera

Difícilmente olvidarán los españoles (no digamos ya los canarios) el nombre de Ángeles Alvariño gracias a las excelentes prestaciones que el buque oceanográfico que homenajea a esta mujer ha tenido en el caso de las niñas Anna y Olivia, presuntamente asesinadas por su padre, Tomás Gimeno, el pasado 27 de abril.
Es tiempo, pues, de conocer a la propia Ángeles Alvariño y el por qué de tan alto honor por parte del Instituto Español de Oceanografía.

Ángeles Alvariño nació un 3 de octubre de 1916 en Serrantes, un pequeño pueblo costero de Galicia y fue la hija primogénita de Antonio Alvariño Grimaldos, médico del lugar y de la pianista María del Carmen González Díaz-Saavedra. Desde muy joven le gustó la lectura y la música y a los tres años ya sabía leer y aprendió solfeo y piano. Realizó sus primeros estudios en Ferrol y el bachillerato en el instituto Concepción Arenal en la misma ciudad. Cursó el Bachillerato Universitario en Ciencias y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela que finalizó en 1933 con los trabajos finales: Insectos Sociales y Las mujeres en el Quijote. En 1934, se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid. Se alojó en la Residencia de Señoritas dirigida por María de Maeztu. En 1936, al estallar la Guerra Civil Española, interrumpió sus estudios y regresó a Ferrol. Se dedicó a estudiar idiomas (francés, alemán e inglés) y se interesó por el estudio del litoral gallego, como la playa de Doniños.

Tras finalizar la guerra y reabrirse las universidades volvió a Madrid donde concluyó sus estudios de Ciencias Naturales en la Universidad Complutense de Madrid, licenciándose en 1941. Después de algunos años como profesora de instituto se fue a Madrid junto a su marido, que era militar y había sido destinado, precisamente, en el Instituto Español de Oceanografía (IEO), donde ella se incorporó como becaria a los 34 años. Dos años después consiguió una plaza de bióloga en el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y empezó a estudiar el zooplancton.

En 1953 recibió una beca para seguir estudiando estos pequeños organismos en Reino Unido, donde se convirtió en la primera mujer científica en trabajar a bordo de un barco británico de investigación. Tres años más tarde volvió a hacer las maletas para continuar sus investigaciones en EE.UU. bajo la tutela de otra pionera: Mary Sears. Ella fue quien, impresionada con su obra, la recomendó para ocupar un puesto en el Instituto Scripps de Oceanografía, en California, donde permaneció hasta 1970.

Continuó su carrera en otra prestigiosa institución americana, la NOAA, donde estudiaría las larvas de peces en el plancton. Tras su jubilación, en 1987, continuó trabajando como científica emérita y escribiendo y dando a conocer la historia de las ciencias marinas en España.

Gracias a su meticuloso trabajo, Ángeles describió 22 nuevas especies planctónicas para la ciencia.

En 2005, falleció y desde 2012 uno de los buques oceanográficos más avanzados de la flota española lleva su nombre. Un nombre que ahora tardarán tiempo en olvidar los españoles.

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