tribuna

Fonsalía ‘versus’ Granadilla, por Carmen Nieves

El tiempo ha venido a demostrar que poco o nada hemos aprendido en esta isla

El tiempo ha venido a demostrar que poco o nada hemos aprendido en esta isla, en cuanto a la necesaria armonización entre progreso y desarrollo de Tenerife y el no menos importante respeto a nuestro entorno y un territorio tan frágil y limitado como en el que vivimos.

Porque ahora, nuevamente, la construcción de un puerto en el sur de la isla viene a ponerse por encima de cualquier otra consideración, esta vez con el pretexto de la urgente necesidad de buscar una alternativa al caos constante que la red viaria de Los Cristianos provoca en los accesos al puerto.

Y es innegable que ese caos existe, sobremanera en los momentos en los que confluyen las idas y venidas de quienes se trasladan desde o hacia las islas de El Hierro, La Gomera o La Palma; es tan verdad, que coincido con que hay que buscar una solución urgente a esta situación, porque no es asumible que la ciudadanía vea truncada la necesaria fluidez que debería existir entre las interconexiones de las islas occidentales.

Pero al igual que digo esto, no es menos cierto que escapa a los dictados de la razón que la solución pase por realizar una inversión multimillonaria, que aún no se sabe bien de donde saldrá, para acometer el Puerto-isla de Fonsalía, que en mi opinión no está pensado principalmente para dar solución al problema de colapso de Los Cristianos.

Para avalar esta convicción que mantengo solo he tenido que mirar el proyecto, y constatar que los datos son demoledores: su superficie es de 154.000 metros cuadrados, de los que 63.649 tendrían uso comercial, 59.128 uso deportivo, 13.399 uso pesquero y 17.211 uso viario, con la previsión de cinco atraques para buques comerciales, que cubrirían las rutas con La Gomera, La Palma y El Hierro; 433 atraques para embarcaciones deportivas (casi duplicando lo previsto por el Plan de Puertos de Canarias, que solo preveía 220) y 30 para barcos de pesca.

Por ello, si como se dice, lo que se pretende es solventar el problema del tráfico interinsular occidental, no se entiende que para construir cinco atraques se haga necesario incluir un macropuerto con el resto de las actividades previstas en el proyecto.

Ya en mayo de 2018, la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar se posicionó de manera desfavorable a la construcción de este puerto-isla (llamado así porque solo estaría unido con tierra a través de un puente de acceso), poniendo diez condiciones para cambiar el sentido del informe, algunas de las cuales son de gran trascendencia. En dicho informe mantiene que no se ha sopesado la posibilidad de ocupar la menor franja marítima posible, y por tanto construir un puerto menor ubicando en tierra todas las zonas de servicio, con un diseño más tradicional, y reduciendo así la longitud del frente marítimo afectado, lo que permitiría salvaguardar las calas de la zona, lo cual, además, reduciría los altos costes del proyecto, así como el tiempo de construcción, al tener que hacer menos diques y menos rellenos en el mar.

Y ello, sin olvidar que el intenso tráfico de entrada y salida que se produciría en torno a Fonsalía se ubicaría en las inmediaciones de una Zona de Especial Conservación (ZEC) protegida por sus grandes valores marinos, centrados entre otros aspectos en la existencia de un santuario para las ballenas, con la presencia de zifios, delfines, calderones, tiburones, tortugas y una gran variedad de biodiversidad marina.

Pensemos, por favor, pensemos. Pensemos que ahora mismo, y a pesar de las circunstancias en las que nos tiene sumidos la pandemia, Canarias ha de posicionarse como un destino turístico atractivo, que debe compensar el coste que supone para muchos potenciales turistas jóvenes y no tan jóvenes la contaminación emitida en el trayecto desde sus lugares de origen, lo que se ha dado en llamar la huella de carbono. ¿No les parece que deberíamos centrarnos en mantener y mejorar el atractivo que supondría ofrecer un entorno que mitigue el coste ambiental que les supone esa distancia que han de recorrer en avión? Me consta que hasta gran parte de la propia patronal empresarial es consciente de este hecho.

Abundando un poco más, y por lo que respecta a las administraciones públicas, me pregunto cómo osamos hablar de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de lucha contra el cambio climático, a la par que imaginamos siquiera actuaciones tan innecesarias y nocivas para nuestro entorno. Llegados a este punto, creo que también debemos reflexionar sobre algunas otras cuestiones: ¿es inexorable construir Fonsalía o existe una alternativa distinta que permita dar fluidez al transporte interinsular? Pues, mira por donde, existe una alternativa, más rápida y menos destructiva (porque allí la destrucción ya está hecha), y se llama Puerto de Granadilla.

Y la solución que supone el Puerto de Granadilla tiene muchas ventajas: la primera de ellas es que evitará seguir afectando a nuestro litoral, a nuestra biodiversidad marina en un entorno altamente protegido, manteniendo lo que nos queda aún casi virgen, amén de que nos evitará también inversiones que son más necesarias para cubrir otras demandas de la ciudadanía.

Pero incluso para quienes desdeñen esa sensibilidad ambiental también hay otros argumentos de gran calado: el Puerto de Granadilla, a mi pesar, ya está construido, y el tiempo ha venido a demostrar que prácticamente sin operatividad alguna, de forma que, con una pequeña inversión y en un breve espacio de tiempo, puede dar solución al problema que presenta el Puerto de Los Cristianos, de forma rápida y barata.

Así mismo, no debemos olvidar que el transporte interinsular es intermodal, de forma que lo que se aumentaría de trayecto marítimo hasta Granadilla se reduciría mayoritariamente en el desplazamiento terrestre desde y hacia gran parte de la isla de Tenerife.

Porque de optarse por la construcción del Puerto de Fonsalía habría de pasar todos los filtros necesarios en España y Europa (y personalmente considero que no sería sencillo); entonces, ¿cuánto creen ustedes que tardaría en estar operativo? Posiblemente, más de una década. Siendo así, ¿podemos esperar tanto tiempo para solventar el colapso que presenta el Puerto de Los Cristianos? Yo creo que no.

Toca, por tanto, buscar alternativas razonables que nos ofrezcan la solución a un problema sin crear otro mayor, para lo cual desde Nueva Canarias Tenerife se rechaza la construcción del Puerto de Fonsalía, por innecesario e insostenible, apostando por buscar una solución de consenso, donde Granadilla sea una alternativa a las respuestas que no pueda ofrecer Los Cristianos.

Por todas esas razones, espero que, esta vez sí, reine la sensatez en quienes han de tomar la decisión.

*Directora General de Relaciones Institucionales de la Vicepresidencia del Gobierno de Canarias

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