erupción la palma

El volcán engulle casas en Todoque y los palmeros lloran la destrucción

Los expertos no hacen predicciones sobre si la lava llegará o no al mar por el lento avance de las coladas. Los vecinos de las viviendas que permanecían en pie intentaron desesperadamente recoger sus pertenencias

El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, afirmó ayer que el volcán de Cumbre Vieja ha entrado en una zona de “mini estabilidad” que no se sabe cuánto va a durar y, aunque es “bastante explosivo”, las coladas de lava se han ralentizado y avanzan con mucha lentitud, a cuatro kilómetros por hora, de ahí que no haya hecho predicciones de si finalmente llegará al mar. En una rueda de prensa celebrada tras la reunión del comité director del plan, comentó que el volcán tiene nueve centros de emisión, cuatro de ellos activos y una única fisura, pese a que en un primer momento se pensaba que había dos, y que la lava se ralentiza. En la noche del martes solo recorrió 15 metros.

Morcuende afirmó que el volcán sigue “soltando lava” y las coladas avanzan “lentamente”, debido al aumento de la viscosidad y el “relleno” que va realizando de determinados hoyos naturales, que se van cubriendo a su paso.

“La predicción matemática que tenemos es que va a seguir avanzando, pero no sabemos si va a llegar al mar. Vamos a tener tiempo para estar atentos si se produce ese evento, porque el avance es muy lento”, ha indicado, si bien ha precisado que no se descarta que puedan retomarse los episodios explosivos de los últimos días.

Así, comentó que, pese a esa explosividad, la deformación de la Isla “no ha crecido”, pues se sitúa en 28 centímetros, 24 de los cuales se produjeron en seis días. La Isla sigue en semáforo rojo por erupción volcánica.

Por su parte, el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, advirtió que, aunque las coladas “avanzan lentamente”, siguen su “camino inexorable” y “no se puede hacer nada ni barricadas ni zanjas ni parapetos. Es imposible por mucha buena voluntad que haya”.

También mostró su deseo de que “ojalá termine pronto”, valorando que no hay daños personales, que el aeropuerto sigue abierto y que la Isla está conectada y es segura, si bien hay una zona de restricción que hay que respetar, “porque tampoco se puede poner a un policía en todos los puntos del perímetro”.

Mientras tanto, la lava continuó en el día de ayer engullendo casas en Todoque, uno de los barrios más afectados por la lengua de fuego y piedras, y los vecinos de la parte baja, que aún no estaba afectada por la lava, apenas pudieron retirar sus pertenencias.

Todo con la premura de ver que, a medida que la lava llegaba a las edificaciones, estas se venían abajo con la imparable fuerza del volcán. Un barrio de Los Llanos de Aridane cuyas calles amanecieron ayer cubiertas de ceniza y que, como el resto de la Isla, a última hora vivió la reactivación de nuevos seísmos y explosiones.

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