El charco hondo

Los cuatro del presidente

He perdido la cuenta de los años; muchos ya, sin duda, aunque parezca que fue ayer. Juan Carlos y yo, siempre al teléfono a golpe de mensajes o de conversaciones a deshoras, teníamos la buena costumbre de desayunar con frecuencia. No solíamos sentarnos con un orden del día preestablecido, salvo que alguna situación -ora en […]

He perdido la cuenta de los años; muchos ya, sin duda, aunque parezca que fue ayer. Juan Carlos y yo, siempre al teléfono a golpe de mensajes o de conversaciones a deshoras, teníamos la buena costumbre de desayunar con frecuencia. No solíamos sentarnos con un orden del día preestablecido, salvo que alguna situación -ora en la piscina del periodismo, ora en el tablero de los gobiernos del momento- exigiera algún movimiento o gestión. Síguele la pista a Héctor Gómez, me dijo Juan Carlos. Obsérvalo de cerca porque reúne las condiciones que hacen falta para llegar alto -añadió, salpicando de titulares el café, como él solía y sabía hacerlo-. Y así lo hice. En noviembre se cumplirán ya cinco años sin Juan Carlos, así que su insistencia cuando puso en valor a Héctor Gómez durante aquel desayuno tiene otros tantos, años en los que el ya portavoz del grupo parlamentario socialista en el Congreso ha ido dando forma a una trayectoria política tan potente como atípica, si por atípico, extraño o poco frecuente resulta en estas Islas el proceder de quien -con esa flema británica que tantas veces resumía al propio Juan Carlos- prefiere las responsabilidades orgánicas al boato institucional, la discreción al ruido, la paciencia al exceso de velocidad o las prisas; una actitud, y un carácter, que en ocasiones desconcierta a quienes conciben la política como una carrera de velocidad -siendo, como es, una prueba de fondo-. Alérgico al estruendo y otras parafernalias, jamás se ha escuchado a Gómez Hernández comentar en público su estrechísima relación personal y política con el presidente del Gobierno, una amistad que arrancó cuando Pedro Sánchez era un dirigente de a pie y que, siempre a su lado en las derrotas orgánicas del actual secretario general, fue a más durante las sucesivas resurrecciones del presidente. Con Héctor Gómez en la portavocía del grupo parlamentario socialista se institucionaliza su pertenencia al núcleo duro del presidente, al incorporarse (ahora de forma oficial) al club de los cuatro fontaneros de cabecera de Pedro Sánchez, al grupo que semanalmente construye las decisiones y el relato de la política nacional. Gómez se sienta desde hoy en la mesa que negocia y decide presupuestos generales u otros asuntos de Estado -ahora no le quedará otra que ponerse delante de las cámaras-. Ya no será sin Héctor Gómez ni la agenda Canarias-Estado ni los pactos electorales, autonómicos y locales, de 2023. Cinco años después, Juan Carlos Alemán sigue acertando (muy fuerte lo tuyo, camarada; se te echa de menos).