erupción la palma

Ansiedad, insomnio, depresión… Las otras consecuencias, que no se cuentan, del volcán

"El ruido constante está afectando mucho, pero el problema no es el ruido, sino el miedo que te genera", desvela Javier Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Psicología de Emergencias y Catástrofes

Los servicios de emergencia continúan pendientes de las últimas efusiones del volcán de la Cumbre Vieja, en la isla de La Palma, que los geólogos describen en algunos momentos como un auténtico “tsunami de lava”.

Así describe el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) en su cuenta de Twitter uno de los desbordes del canal lávico ocurrido en la tarde de ayer y que califican de “impresionante” por la velocidad del magma que manaba del volcán en ese momento.

En medio de esa destrucción, los habitantes de La Palma viven una situación terrible, en la que han visto como la lava se ha llevado por delante 1.540 edificaciones. Esa destrucción unida a factores como el constante ruido de la erupción afecta a los palmeras y palmeras, tal y como reconoce Javier Rodríguez, psicólogo clínico y presidente de la Sociedad Española de Psicología de Emergencias y Catástrofes (SEPECA): “El ruido constante les está afectando mucho, pero el problema no es el ruido, sino el miedo que te genera, porque además “el volcán cambia cada día, y eso asusta más”.

Según Rodríguez ya es palpable la existencia de trastornos ansiedad o estrés, fundamentalmente debido a la incertidumbre: “Hay miedo a que ocurra algo más grave. El sonido que produce el volcán en sus fases más explosivas emite una frecuencia que se sitúa entre uno y cinco hertzios y no es periódica. Esta especie de rugido, que muchos comparan con el ruido de un avión al despegar, se produce de manera aleatoria. Como apunta el experto, lo que ocurre con un ruido periódico es que al final te acabas acostumbrando a escucharlo, “pero cuando es aleatorio, estás siempre en tensión”.

Sobre el terreno, psicólogas como Cristina García, coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPEC), aseguró a varios medios que lo que más están percibiendo en estas primeras semanas de erupción son cuadros de ansiedad y alguna persona con un estado de pánico bloqueante. Como declaró a Vozpópuli, “hay mucho estrés, mucho miedo, rabia, impotencia y mucho llanto”. Reacciones que en muchas ocasiones van a acompañadas de un estado de shock, porque no son capaces de digerir lo que está ocurriendo. “La gente está asustada”, asegura Rodríguez, “y muchas veces no puedes hablarle de duelo a alguien que acaba de perderlo todo o que está a punto de hacerlo”

La Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias ha anunciado que el próximo lunes, 18 de octubre, se reanudarán las clases en los centros educativos de los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte, medida que afecta a 4.606 alumnos y 583 docentes, algo que puede servir para recuperar una cierta normalidad en medio de la tragedia.

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