erupción la palma

La Palma registra un terremoto de magnitud 5, el mayor hasta el momento

El IGN rebaja la magnitud del seísmo, que se ha sentido en toda la provincia

La sismicidad es un indicio de la buena salud del volcán de Cumbre Vieja. De hecho, los terremotos registrados últimamente están vinculados al proceso eruptivo. La red de vigilancia volcánica de seguimiento 24 horas del Instituto Geográfico Nacional (IGN) localizó durante la noche del viernes en La Palma 42 sismos; una docena de ellos, de magnitudes superiores a 3 (mbLg). A las 7.24 horas se produjo un terremoto de 5,0 (mbLg), aunque al principio de notificó que era de 5,1. Supone la magnitud máxima registrada desde que se inició la crisis volcánica. Localizado al suroeste del municipio de Villa de Mazo, con epicentro a 35 kilómetros de profundidad, fue sentido con intensidad IV-V en la escala EMS en todas las islas de la provincia occidental. En concreto, en Puntallana, San Andrés y Sauces, El Paso, Garafía, Los Llanos de Aridane, Santa Cruz, Breña Baja, Tijarafe, Breña Alta, Villa de Mazo, Barlovento, Tazacorte, Puntagorda, Fuencaliente, en La Palma; Valverde, La Frontera y El Pinar, en El Hierro; Santiago del Teide, La Guancha, Icod de los Vinos, Guía de Isora, Los Realejos, Candelaria, Güímar, La Orotava, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona, Santa Úrsula y Los Silos, en Tenerife, y Valle Gran Rey, Hermigua, Vallehermoso y San Sebastián, en La Gomera. A las 4.36 ocurrió uno de 4,1 mbLg, con epicentro a 37 km de profundidad y al suroeste de Mazo. Este temblor fue sentido con una intensidad de III-IV en la escala EMS en casi toda la isla de La Palma. También se sintieron, con intensidades que oscilan entre II y IV en la escala EMS, otros terremotos de magnitudes 3,2 (6.38 horas), 3,0 (6:46 horas), 3,7 (7.13 horas), 3,3 (7:21 horas) y 3,1 (7.59 horas). El viernes se detectaron 186 sismos; el mayor, de 3,7 mbLg al suroeste de Mazo a las 9.38 horas. Con intensidad IV EMS y una profundidad de 10 km, llegó a ser sentido en A Coruña y Lugo.

Un terremoto de magnitud 4,8 se localizó el martes en Mazo a 34 kilómetros de profundidad. Fue sentido en toda La Palma -en algunos puntos, con intensidad IV-, además de La Gomera, El Hierro y Tenerife. Era el segundo movimiento sísmico en magnitud, al igual que otros dos anteriores, de cuantos se habían localizado en La Palma desde que el 19 de septiembre comenzó una erupción volcánica en Cabeza de Vaca, en el sistema de Cumbre Vieja. Uno de 4,9, se anotó a las 17.25 horas del domingo pasado.

La directora del IGN en Canarias, María José Blanco, recalcó ayer que la sismicidad se localiza en las mismas zonas y a idénticas profundidades.

Para afinar el seguimiento de estos terremotos, expertos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han transformado el cableado de fibra óptica que usa el observatorio astrofísico de El Roque de Los Muchachos en una red sísmica para detectar movimientos del terreno. Debido al gran número de sensores, uno por cada diez metros de cable, que proporciona este sistema, será posible hacer estudios que son difíciles utilizando sismógrafos convencionales, como determinar la localización del tremor volcánico y su cambio en el tiempo. Ya se empleó en 2020, cuando se adaptaron los cables de comunicaciones submarinos que conectan las islas de Tenerife y Gran Canaria, un espacio de alta actividad sísmica, en una red de sensores capaz de detectar terremotos tanto cercanos como distantes a miles de kilómetros de su epicentro. En 2018, equipos parecidos instalados en el área metropolitana de Pasadena (California) detectaron, a más de 9.000 kilómetros del epicentro, un terremoto originado en Fiyi.

Enjambre

El enjambre sísmico que casi dos semanas después desembocaría en la erupción acumulaba hasta el 21 de septiembre más de 26.000 terremotos. En los últimos años, el volcán de Cumbre Vieja ha experimentado 10 fenómenos de esta naturaleza: uno en 2017, otro en 2018, cinco en 2020 y tres en 2021. Los terremotos del reciente son más superficiales respecto a los anteriores, en los que la profundidad fluctuaba entre los 20 y los 30 kilómetros. Desde el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) destacan que el actual enjambre representa un cambio significativo y lo relacionan con una “intrusión magmática debajo de La Palma”.

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