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Policías españoles participaron en la captura de ‘Otoniel’, responsable del narcosubmarino

Su organización, el Clan del Golfo, el más importante del mundo, es responsable del 80% de la cocaína que entra en España y en Europa

“Es el Messi de la droga. Le sobraba, pero era desconfiado. Buscaba grupos distintos para así repartir riesgos. El suyo era un grupo muy potente. El más potente de todos”. Con esas palabras se refieren diversos altos mandos de la lucha contra el narcotráfico en España a Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’, el narcotraficante más buscado de Colombia y quizás, hoy por hoy, el más importante del mundo y el responsable de la llegada de la gran mayoría de estupefacientes a nuestro país. Por eso muchos de los investigadores en la materia se adhieren a la tesis del presidente del país latinoamericano, quien ya asegura que se trata del mayor golpe contra el narco desde la caída de Pablo Escobar.

La detención del gran capo del Clan del Golfo, huido desde hace años de la justicia, ha supuesto también una enorme alegría para los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. No en vano, su organización era la responsable del 80 % de la cocaína que entraba en territorio nacional. Y también el 80 % de la que logra introducirse cada año en Europa. 

En una operación que se ha alargado durante más de un año y que ha finalizado con Otoniel esposado, rodeado de militares, también la Policía Nacional ha aportado su granito de arena a las pesquisas comandadas por Colombia. Diversas informaciones de inteligencia obtenida por los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) han contribuido a que la operación haya llegado a buen puerto.

El clan del Golfo, dirigido hasta ahora por Otoniel, era el principal suministrador a gran escala de ‘polvo blanco’. Era esa organización la que surtía de forma masiva a toda España. De ese modo, el nombre del clan y de ese gran señor de la droga acaba apareciendo siempre en los últimos años tras las principales operaciones llevadas a cabo por la Policía Nacional.

Un ejemplo reciente es el velero cargado con 5 toneladas de cocaína detectado y desarticulado hace una semana en medio del Atlántico. Otro, el narcobuque MV Karar, capturado en abril del 2020, en pleno confinamiento, con 3.824 kilos de cocaína, repartidos en 152 fardos cargados en su interior.

Pero sin lugar a dudas, la gran operación de los últimos tiempos con la que se le relaciona tanto a él como a su clan es la del narcosubmarino hallado en noviembre de 2019 junto a la costa de Galicia. En su interior fueron interceptadas3 toneladas de cocaína en una operación desarrollada por la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Operación clave

El descubrimiento de esta nave, capturada en la ría de Aldán, entre Vigo y Pontevedra, abrió los ojos a muchos investigadores dedicados al mundo del narcotráfico. Tal hallazgo les hizo constatar lo que ya intuían desde tiempo atrás: que una gran cantidad de estupefacientes seguía y sigue entrando por las rías gallegas.

“El narcosubmarino, que en realidad era un semisumergible, fue una bofetada de realidad”, contaba hace unos meses a EL ESPAÑOL Pablo Varela, fiscal delegado de la Fiscalía Antidroga de Pontevedra. “Nos mostró cuál era la verdadera dimensión actual de las organizaciones del narcotráfico en las rías”.

Ambos equipos, que contaron con información de la DEA (la Administración de Control de Drogas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos), detuvieron a siete personas. Solo tres acabaron en prisión y fueron después puestas en libertad provisional. 

La embarcación transportaba tres toneladas de cocaína distribuida en 152 fardos alojados en una embarcación cuyo interior estaba dotado del espacio suficiente para almacenar todas esas sustancias, junto con el combustible necesario para realizar el viaje. Era tripulada por tres narcotraficantes que completaron la travesía desde su salida en Brasil a finales de octubre de 2019. Todo estaba orquestado desde Colombia, con el beneplácito y el visto bueno de los líderes de las organizaciones colombianas.

Como estos ejemplos anteriores, tanto el nombre de Otoniel como el del Clan del Golfo se repiten de manera recurrente al hablar de tráfico de cocaína desde Latinoamérica hacia Europa.

El gran narco colombiano

‘Otoniel’ llevaba más de un lustro siendo perseguido por miles de policías y soldados que peinaban una y otra vez la región de Urabá, la agreste y selvática región del norte del país, fronteriza con Panamá. Había salido indemne hasta ahora de la cacería. Sin embargo, en los últimos días fue capturado en un punto llamado Cerro Yoki, en la jurisdicción de Necoclí, municipio ubicado en el departamento de Antioquia.

La importancia de la captura de “Otoniel”, de 50 años de edad, fue subrayada por el presidente colombiano, Iván Duque.”Este es el golpe más duro que se le ha propinado al narcotráfico en este siglo en nuestro país y es solamente comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90″, llegó a asegurar el jefe de Estado tras el exitoso fin de la operación.

La larga investigación que ha terminado con Otoniel entre rejas fue bautizada con el nombre de ‘Operación Osiris’. En ella intervinieron centenares de miembros de la Policía, del Ejército, de la Infantería de Marina y de la Fuerza Aérea colombiana.  Ha sido, en definitiva, “un trabajo de inteligencia” conjunta en el que las fuerzas colombianas compartieron información con agencias de los Estados Unidos y del Reino Unido, así como España y otros países del entorno hasta apresar al “narcotraficante más temido en todo el mundo“.

Tras años de búsqueda infructuosa, los militares y agentes que han logrado dar con él se encontraban tan eufóricos como exultantes. En las fotografías del instante de la detención, hasta al propio ‘Otoniel’ se le ve sonriente, vestido con pantalón y camiseta negra y con las manos atadas a la espalda, cuando es conducido por soldados armados con fusiles luego de bajar de un helicóptero militar.

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