en el camino de la historia

La canariedad, un término vacío de ideología

Según reconoce la Academia Canaria de la Lengua, la canariedad es “un hecho lingüístico cultural que se define y se explica como hispánico”. Y, además, la palabra ha sido recogida en el diccionario del español actual definida como “condición de canario especialmente amante de lo canario”. Referente a esta cuestión, ciertos partidos nacionalistas y no nacionalistas han propiciado con gran énfasis el término de canariedad, con lo que pretenden manifestar que aquellas acciones que lleven a cabo desde sus políticas establecidas tengan el signo, la marca de Canarias. O sea, que tanto unos como otros con esta actitud no se diferencian en nada en sus políticas rudimentarias, ya que son amantes y propiciadores de la canariedad. Esta significación novedosa para las organizaciones políticas no nacionalistas propicia que no tengamos nada que objetar, porque es una constante que han tenido a lo largo de la política canaria cuando dicen que son tanto o más necesarios que los nacionalistas para defender los intereses de esta tierra.

Pero lo que sí llama la atención es que el término canariedad sea el que defina la política de algunos de los llamados partidos nacionalistas, con lo que pretenden diferenciarse del resto, cuando en realidad coinciden unos con otros confundiéndose en el mismo paquete insulso, corto y sin proyección ideológica alguna. Y cuando matizo lo de proyección ideológica pretendo referirme al objetivo de estos nacionalistas d cara al futuro de Canarias. Por lo que habrá que decir: gestión,sí, por supuesto, pero, más allá de la del día a día, de procurar cubrir las necesidades básicas en los derechos fundamentales de los que aquí vivimos, la posición ideológica del nacionalismo tiene que trascender de todo esto. El nacionalismo canario debe tener como objetivo político diseñar una estrategia definida para que la nación, la canaria, en este caso, busque su desarrollo bajo la implementación de una ideología nacionalista consecuente que se fundamente en lo que verdaderamente define al nacionalismo, que es la construcción nacional del territorio donde se desarrolla la acción política, en nuestro caso, Canarias. Que es, ni más ni menos, lo que pregonan vascos, catalanes y gallegos; unos en la búsqueda e insistencia de lograr su independencia sin más y otros avanzar desde una soberanía compartida hacia la consolidación de un contrato confederal con el Estado.

Sin embargo, determinados partidos políticos canarios que se denominan nacionalistas no transitan hacia ese objetivo, lo diluyen, lo ocultan, no hablan de esas cuestiones, sino que se han envuelto en la bandera de la canariedad para confundirse así mismos fabricando una cortina de humo donde esconder la carencia de una ideología nacionalista consecuente. Y así no se llega a parte alguna, no siendo al desajuste y despropósito a la ruina conceptual y a jugar con las palabras, dándole una enjundia política de la que carecen. Ya que, si bien el término de canariedad es muy halagador para impulsar todo lo canario desde el ámbito comercial , cultural y hasta identitario, no establece que Canarias sea un día sujeto-histórico- político, olvidándose en sus programas las estrategias a establecer para lograr ese objetivo, dando palos de ciego, alejados de lo que debe ser una ideología nacionalista.

Pregonando que si se es de derechas, de centro o de izquierdas, o que profesan un canarismo progresista, lo que ya es rizar el rizo (enfatizo lo de canarismo progresista) cuando la cuestión es mas sencilla que todo eso. No hay nada más progresista en el nacionalismo que caminar, “progresar” hacia el objetivo, remarco de nuevo, que no es otro que la construcción nacional de Canarias, lo que redunda en Canarias como nación, que baje del imaginario y se dote de los ropajes institucionales de un Estado, lo demás son circunloquios para andar por casa y que caen en el vacío.

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