visiones atlánticas

Mirar el detalle

Trascender exige tener en cuenta y profundizar en los elementos que marcan la diferencia, incluso en aquellos que a simple vista se perciben similares. El detalle refleja la inteligencia y cuidado del autor. “Dios está en los detalles”, “menos es más”, decía Mies Van Der Rohe (1886-1969), arquitecto que fue director del Bauhauss (1930-10933), autor del pabellón alemán en la Expo de Barcelona de 1929 y de su silla Barcelona, exiliado a EE.UU. en 1937, huyendo del nazismo. Referente de la arquitectura del racionalismo, del Bauhauss Style, del movimiento moderno y del estilo internacional. Autor del Seagram Building en Nueva York y de la Casa Farsworth, modelos de la arquitectura del siglo XX. Por ello la clave está en la mirada del observador. Que diluye las fronteras entre lo natural y lo artificial, su mirada cambia la naturaleza del objeto. Todo cobra otro significado. Mirar para ser visto. Acciones que definen situaciones complejas o estados diferenciados que marcan la diferencia y la calidad. Mirar en Tenerife, nos ha llevado a centrarnos en el cierre del anillo insular, esperado por 40 años. En su trayectoria, un episodio volcánico, heredero del Volcán de Arenas Negras de Garachico de 1706, que en sucesivas coladas entre el 5 de mayo y el 12 de mayo del mismo mes y siguiendo el curso del barranco de Reyes, provocó la irreversible colmatación de la ensenada del primer puerto entonces de la Isla. Garachico perdió las tres cuartas partes de su población, que pasó de 1.600 habitantes a 400, un año después, desplazándola hacia Icod, La Orotava y el Puerto de la Cruz. El Volcán de Arenas Negras, en el Tanque, dejó vestigios volcánicos que se interponen en la obra de cierre del anillo insular. El pasado 4 de noviembre, la obra estuvo a punto de demoler dos singulares “bolos de acreción” existentes en su trayectoria. Que pudieron ser rescatados, gracias a la acción combinada de la sociedad civil y la obra del anillo. Álvaro Fajardo, animador sociocultural, los tenía identificados de años, cuando a punto de las palas, fueron salvados gracias a la comunicación vía WhatsApp con José Luis Delgado, director general de Infraestructuras Viarias del Gobierno de Canarias y los ingenieros de caminos de FCC en las obras, Benito Romero y Antonio Molina. El día de la lotería, el 22 de diciembre, se realizó la “operación rescate” de los bolos, Alfa y Beta, de 36 y 24 toneladas, que fueron rescatados de nueve de la mañana a siete de la tarde; preparados para su destino final, embelleciendo la obra del anillo. Son los “bolos de acreción”, un singular fragmento de morfología esferoidal volcánica, que los actuales tiempos “palmeros” han venido a revalorizar y que se encontraron en la trayectoria del Volcán de Arenas Negras de 1706; los dos referidos han sido objeto de nuestra operación rescate. Jonathan Goya y Carmen Romero de la ULL, en su estudio Fragmentos Esféricos en Coladas de Lavas Históricas (2017), tipifican nuestros bolos, que para ser calificados de tales, deben haber tenido crecimiento por adición de lava o escoria al ser desplazados. Por inmersión, proyección aérea, bloques erráticos, o rodar vertiente abajo, a medida que caen sobre la ladera, como es el caso de los “huevos del Teide”. Su tamaño viene a depender tanto de la fluidez de la colada, como de la pendiente, conformando tipos diferenciados. Lo esencial entonces para el caso que nos ocupa, reside en ser capaz de reaccionar. “Mirar el detalle”, que nos lleva a integrar los esfuerzos políticos, técnicos y económicos públicos y privados, para rescatar este singular episodio volcánico, que refuerza el valor de la obra del anillo insular. Identificando con este caso, una más amplia ruta de “bolos de acreción” en el Tanque, que pueda convertirse en un recurso turístico para el Tenerife olvidado de la Isla Baja. Ahí queda el reto.

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