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Concha Velasco, más aislada en la residencia: visitas limitadas y sólo acceso autorizado

La actriz llevaba dos meses viviendo en una residencia en el centro de Madrid
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Fue el pasado 8 de marzo de 2022 cuando, al final de la tarde, se conocía la noticia de que Concha Velasco (82 años) se había trasladado a vivir a una residencia de ancianos en el centro de Madrid.

EL ESPAÑOL se ponía en contacto con su hijo mayor, Manuel Martínez Velasco, quien confirmaba la información: “Mi madre tiene artrosis. Es muy complicado con ella el día a día. Necesita cuidados cada vez más, las 24 horas del día. Fuimos probando poco a poco y cada vez estaba mejor”. 

Este periódico localizaba en exclusiva el centro. Se trataba de la acogedora residencia Santa Matilde, en el céntrico barrio Cuatro Caminos. La estadía de la veterana actriz en esta residencia parecía confortable y sólida hasta este pasado martes 29 de marzo, cuando se conocía, por sorpresa, el traslado de residencia.

En las últimas horas, este medio ha podido encontrar la nueva residencia. Se trata del exclusivo centro Orpea Punta Galea, a las afueras de la capital, en Las Rozas. Tal y como reza su página web, “se encuentra en un entorno único para prestar los mejores servicios a nuestros residentes. Es un centro exclusivo situado en una zona tranquila y bien comunicada con la ciudad de Madrid”.

Manuel, el hijo de Concha Velasco, confirmaba el cambio de vivienda

Ante este cambio, EL ESPAÑOL se ponía en comunicación de nuevo con Manuel, el hijo de Concha Velasco, quien confirmaba el cambio de vivienda. Aunque no quiso hacer ningún tipo de declaraciones al respecto, Martínez Velasco tranquilizó sobre esta mudanza y la salud de su madre: “Está todo bien. Ahora necesitamos un poco de privacidad y tranquilidad”.

En esa línea, este medio ha podido conocer que, en efecto, Velasco “no se sentía del todo cómoda”, sobre todo por la falta de espacio.

Eso sí, se pretende incidir en que los hijos de Velasco están “muy agradecidos” por el trato dispensado a la actriz en Santa Matilde, despejando así las dudas sobre su incomodidad a ese respecto. Añade quien conoce la situación: “Su habitación era una primera planta y veía las casas de enfrente. Salvo el tiempo de ejercicios, en los que salía, no se distraía y se agobiaba un poco por el espacio”.

Un buen amigo de la veterana actriz opina que tampoco las visitas, de tan seguidas y casi diarias, ayudaron del todo a su comodidad en el antiguo centro, aunque ella siempre las agradece: “No decía que no a ninguna. Es entregada hasta para eso”. Tampoco habría facilitado las cosas el hecho de que la prensa estuviera en la puerta día sí y día también. Sobre todo, los primeros días tras el estallido de la noticia.

“Que su residencia se hubiera convertido en un programa tampoco fue lo mejor. ¡Se llegó a publicar hasta una foto de su armario desde la calle!”, se desahoga con este periódico uno de sus amigos que lo son y no lo pregonan en los medios de comunicación. Su nuevo centro, en Las Rozas, está mucho más inaccesible al público, por ejemplo la entrada: “La de Santa Matilde estaba muy a pie de calle, esta no”.

Por último, confía el informante que las visitas estarán más controladas y limitadas, y Concha Velasco podrá cambiar de aires en el jardín y en las amplias instalaciones de su nuevo hogar. Además, se sostiene que sus vistas diarias han cambiado, y desde su habitación ve la sierra de Madrid. “Concha Velasco está feliz, que, por favor, eso quede muy claro. Este cambio le va a venir estupendamente. Como ha dicho Manu, está todo bien”.

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