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El sinvivir de Tomás, molinero tinerfeño: “Si el trigo no llega, en dos meses no habrá gofio”

El arrendatario del Molino de Las Mercedes, con 80 años de historia, cuenta que la mayor parte del cereal utilizado para elaborar el gofio es importado, por lo que el producto más representativo de Canarias depende del exterior
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Tomás lleva 23 años como molinero y su amor por el gofio le viene de familia. Fran Pallero

La subida de precios a consecuencia de la guerra de Putin en Ucrania y la huelga de transportes en España está afectando especialmente a Canarias, enormemente dependiente del exterior. Tanto es así, que el producto más característico de las Islas, el gofio, se ha encarecido en las últimas semanas en unos 20 céntimos: “La subida del trigo, necesario para hacer el gofio, es abismal, de al menos un 22%”, narra a DIARIO DE AVISOS Tomás Expósito, arrendatario del Molino de Las Mercedes, ubicado en el municipio tinerfeño de La Laguna.

Tomás lleva 23 años como molinero y su amor por el gofio le viene de familia. Su padre tuvo arrendado un molino y, con el recuerdo que tenía de aquellos años entre el olor del cereal tostado, no dudó él también de ponerse al frente de un molino cuando su padrino, también involucrado en el negocio del gofio, le dijo que se jubilaba. En estas dos décadas elaborando gofio, este molinero no recuerda una época peor que la actual, ya que solo puede garantizar que habrá trigo suficiente “para uno o dos meses”.

Además de la subida de precios en los cereales, Tomás explica que a su negocio también le afecta el alza de los carburantes y de la luz: “Nosotros exportamos gofio a otras Islas, así que en paquetería también se incrementan los costes del transporte. Todo es una bola de nieve que se acumula y que, finalmente, perjudica también al cliente”.

El Molino de Las Mercedes cumplía el pasado 2 de febrero 80 años y, para Tomás, “sería un sueño aguantar diez años más”. Aparte de él, en el negocio trabajan su hijo y su nuera, quienes aseguran que ponen “todo el cariño del mundo para que esto siga funcionando”. Sin embargo, este molinero no niega que la actual situación le tiene con los ánimos bajos y que evita “ver las noticias para no ponerme peor”.

Para Tomás, la elaboración tradicional del gofio no se valora tanto como debería, ya que “pocos saben que para hacerlo debes conocer antes la historia de nuestros antepasados, además de saber manejar la maquinaria, que en gran parte tiene 80 años, como la tostadora o las piedras”. Además, suma la falta de interés que hay a la hora de promocionar el producto más popular de Canarias: “Es raro ver el gofio en una valla publicitaria y en las estanterías de los supermercados lo colocan muy abajo, casi tocando el suelo”.

Aunque las circunstancias sean desfavorables, este tinerfeño asegura que pondrán todo de su parte para que la tradición continúe: “Voy a luchar y a dejarme la vida. Ni loco dejaré que esto se pierda, algo tan canario como el gofio no debe morir”, asegura.

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Para Tomás, la elaboración tradicional del gofio no se valora tanto como debería. Fran Pallero

El gofio, el producto más representativo de Canarias, depende del exterior

Uno de los cereales que más se utilizan en la elaboración del gofio es el trigo, que principalmente se importa de Ucrania. Otros cereales utilizados son el millo, la avena y la cebada, pero estos vienen de otros países, como EE.UU. o México. Esto supone que el gofio, el producto más representativo de Canarias, depende del exterior, una situación que Tomás achaca al actual modelo económico de las Islas, donde “el turismo lo es todo, la agricultura se ha perdido y las azadas están colgadas de decoración”.

Además, este molinero considera que a su producto no se le ha dado el valor que debe ni en las Islas ni el exterior: “Es un producto que hacemos sin conservantes, así que es muy sano y tiene tantos nutrientes que si tomas una taza de leche con gofio por la mañana, hasta el mediodía no tienes hambre”.

El gofio se utiliza en numerosas recetas en Canarias, como en la del escaldón, como acompañante de un potaje o de la leche, en postres y bizcochones… Sin embargo, el productor de gofio asegura que muchas veces el producto es situado “en la parte baja de las estanterías, casi tocando el suelo. Y también es muy raro que se promocione en una valla publicitaria”.

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