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El plan de autonomía de Marruecos ve al Sáhara Occidental como una región marroquí con competencias limitadas

Así es la propuesta de Rabat formulada en 2007 y aceptada ayer por el Gobierno de España en una decisión histórica que rechaza rotundamente la República Árabe Saharaui Democrática
Asistentes con una bandera en una manifestación contra la violación de derechos en el Sáhara Occidental, a 13 de noviembre de 2021, en Madrid, (España). Convocada por la Coordinadora de Asociaciones Solidarias con el Sahara (CEAS-Sahara), colectivos de la sociedad y asociaciones de la comunidad saharaui en España, el objetivo de esta protesta es denunciar el 46º aniversario de los “Acuerdos Tripartitos de Madrid” y exigir la intervención internacional para poner fin a la escalada de violaciones de derechos humanos en las zonas ocupadas del Sahara Occidental por parte de Marruecos. 13 NOVIEMBRE 2021;SAHARAUI;MANIFESTACION;MADRID Carlos Luján / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 13/11/2021

Marruecos presentó en 2007 ante Naciones Unidas un plan de autonomía para el Sáhara Occidental que sigue defendiendo a día de hoy y que supone enterrar de facto cualquier perspectiva de independencia para la antigua colonia española, que quedaría bajo los designios de Rabat en cuestiones clave como seguridad.


El “compromiso de Marruecos a favor de una solución política definitiva”, como se definió esta propuesta, ponía sobre la mesa una iniciativa para resolver el “callejón sin salida” en que se había convertido el pulso diplomático para determinar el futuro del Sáhara Occidental.


Propone al Frente Polisario, que controla la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un nuevo escenario de convivencia que, según Rabat, “favorece la reconciliación”. Para el Polisario, sin embargo, siempre ha sido una propuesta inasumible, en la medida en que este movimiento solo contempla un referéndum que incluya entre sus opciones la autodeterminación total.


Rabat siempre ha descartado la independencia y tan solo contempla que el territorio siga dentro de su órbita, con cesiones de ciertas competencias. Así, según el plan marroquí, que también sería sometido a referéndum, el Sáhara Occidental dispondría de sus propios órganos legislativo, ejecutivo y judicial, aunque los dictámenes de todos ellos deberían ajustarse a los criterios nacionales.


El Estado cedería de esta forma a la “región autónoma” ciertas competencias en materia de economía, infraestructuras, desarrollo social y cultura, entre otros ámbitos, mientras que se reserva ámbitos clave como defensa, relaciones exteriores o religión, que recaen de forma específica bajo control del rey Mohamed VI.


Rabat no plantea esta iniciativa como una imposición unilateral, sino que la ve como una herramienta para llegar a una solución “mutuamente aceptable”. Quince años después de su presentación, sin embargo, no ha servido para desatascar el proceso y el Polisario mantiene a día de hoy que sólo apoyará un referéndum de autodeterminación.
Entre quienes han respaldado el plan de autonomía marroquí figura Francia, un aliado clave de Marruecos al que no ha dudado en defender en escenarios clave como el Consejo de Seguridad de Marruecos. Además de España, también Alemania ha dejado claro su apoyo la iniciativa de Rabat tras la llegada al Gobierno de la coalición encabezada por Olaf Scholz.

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