visiones atlánticas

Encrucijada a derechas

Asistimos temerosos al espectáculo de la aceleración de la historia. Vivida con la huida occidental de Afganistán en agosto 2021 y en la presente invasión de Ucrania por Rusia. La “pax americana” y el orden económico mundial de Breton Woods de 1948, dinamitados. La OTAN en papel de ONG, expectante a la invasión, mientras vuelve a alzarse el telón de acero en la frontera cultural totalitaria. En 1513, Maquiavelo convirtió El Príncipe en modelo político. Señalaba que no es imaginable un principado nuevo sin orden nuevo. El Príncipe aprovecha la ocasión para llevar a cabo su difícil tarea. Apoyado en buenas armas y buenas leyes. Su fin reside en regenerar un organismo político corrupto y decadente. El cuidado de las leyes que permitan al estado durar y prosperar. Para ello, el Príncipe no puede ser temeroso, cuando se enfrenta al temerario, debe ser temido y amado al tiempo. El Príncipe utiliza con acierto a la “bestia y al hombre”, eleva la política sobre la moral. Carlos V, Luis XIV, Napoleón y numerosos dictadores y políticos contemporáneos, han leído en secreto sus consejos, llevados por el deseo de durar y prosperar, incluso más allá de lo que El Príncipe les ofrece. Sufren las democracias liberales de infantilización,de adanismo, un buenismo mal entendido que caracteriza nuestra actual política y se hace relevante en España. La aceleración de la historia ha expulsado a Rivera de Ciudadanos, a Iglesias de Podemos y a Casado del PP. Asistimos a una reconfiguración de las derechas, que en términos de Maquiavelo carecen de “orden nuevo, sin buenas armas ni leyes”. La guerra mediática oculta la realidad del conflicto político entre los modelos que se defienden y que llevan a las derechas a fraccionarse.

Traducir a Feijóo ofrece sus dificultades, que se elevan trasladadas al ámbito estatal. Feijóo se presentó en Galicia fuera de las siglas del PP, bajo el modelo heredado de Fraga, que acepta el gallego como Pujol el catalán y asume las leyes sectarias, como “izquierda templada y socialdemócrata”. Se nos traslada la actual crisis del PP, como un simple problema de liderazgo, cuando el debate real es de oferta política, de modelo y valores entre las Españas emprendedoras y las subsidiadas. Encrucijada distorsionada por el problema nacional y económico, que se vuelve letal con la crisis rusa y la globalización. Rajoy ganó las elecciones 2011 con mayoría absoluta, prometiendo bajar impuestos y suprimir leyes sectarias. En su complejo de derechas, nos contaba el imposible de “no ser liberal ni conservador”. Subió 41 impuestos, no tocó la estructura de gastos ni las leyes sectarias Disparó el déficit público y nos salvó de los hombres de negro, con su reforma laboral ahora degradada. Aprobó la aberración jurídica del 720, para los bienes y derechos en el exterior, recién anulado por Bruselas. Luego de su expulsión por la mayoría frankestein, se produjo la inflexión electoral con las elecciones autonómicas de Madrid de 4 de mayo 2021, resueltas en clave nacional, atendiendo a la crisis sanitaria y económica, convirtiendo a Ayuso en líder social y electoral del PP, quien gobierna en minoría con el apoyo de VOX y sin cordón sanitario.

Feijóo pasará a ocupar el vacío del PP, sin que haya sido capaz de formular un proyecto con contenidos conocidos, que permita a las derechas salir de su encrucijada. El modelo gallego no es exportable a España, cuyos electores están por encima de las estructuras de los partidos. Las opciones electorales son ofertas para el consumidor-elector que decide, y no comparte las opciones de “tablero inclinado”, que priman al frankestein sobre el constitucionalismo. No se puede desplazar al actual gobierno sin el concurso de las dos derechas constitucionales. La postura de Feijóo genera votos hacia la derecha de VOX, el desconcierto en su electorado sin programa y aleja al PP de la Moncloa.

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