el charco hondo

Las plantas carnívoras

Las cosas no son difíciles. Son difíciles porque no nos atrevemos. Con sus intervenciones de los últimos días (en Canarias, por ejemplo) ya sabemos qué PP quiere, propone y tiene en la cabeza Alberto Núñez Feijóo. Con sus decisiones en el transcurso de los próximos meses -y especialmente en 2023- conoceremos qué partido permiten al presidente del PP los agitadores que puertas adentro, y afuera, tanto daño han hecho a la derecha de este país. Aunque las izquierdas estén recibiéndolo en Madrid con balas de fogueo, contrariamente a lo que pudiera parecer el fuego real lo tendrá en casa. Serán los elefantes del pasado más o menos reciente del partido, el ejército de muñidores colindantes y los evangelizadores de la conspiración quienes, junto a la legión de trapecistas que pululan por algunas tertulias, complicarán la existencia a Alberto Núñez Feijóo. Habitualmente, con su relato de azules y rojos la izquierda se encarga de muscular a los líderes de la derecha, los agigantan, Ayuso, sin ir más lejos, jamás habría llegado tan alto sin el concurso de los colaboradores necesarios que encontró en la izquierda, esos que la demonizaron con torpeza. La izquierda es una factoría de líderes de la derecha. Cosa diferente son los propios. Los presidentes del PP siempre tienen entre los suyos y en los voceros adyacentes a los verdugos del futuro más o menos inminente. A Feijóo no debe preocuparle que en Madrid lo hayan recibido con rayos, titulares y truenos. Otro será su problema. Otros serán quienes, más pronto que tarde, lo acusen de rendido, de tibio. Como ha recordado Paulino Rivero en un artículo de opinión, Madrid no es Galicia, entre otras razones porque desde el reinado de Fraga el PP gallego lo ocupa prácticamente todo, incluido el espacio nacionalista, no así en Madrid, donde la ultraderecha está colándose en el jardín de los populares. Feijóo ha aterrizado, aquí, en las Islas, con un discurso bastante más razonable que el de Casado. Ya sabemos qué PP quiere Feijóo. Ya sabremos qué PP permiten a Feijóo quienes, en la derecha orgánica e informativa, más pronto que tarde lo acusarán de blando o cobarde. El presidente del PP tendrá que tirar de psicología positiva para sobrevivir a las plantas carnívoras que florecen en el partido y adyacentes. Sabemos lo que quiere, ya sabremos lo que puede. Quizá fue Séneca quien dijo que las cosas no son difíciles, son difíciles porque no nos atrevemos. A Feijóo no se lo podrán fácil. Ojalá consiga centrar al partido porque este país necesita un buen PP que poco o nada se debe parecer al PP que desean elefantes, halcones y trapecistas.

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