el charco hondo

A ellos les gusta la gasolina

Los locales de diseño no son lo que eran, han perdido el tirón, los días de gloria descansan en el baúl de los recuerdos. Su ambiente pijo, lo cool, ha perdido fuelle, y atractivo. Las colas que los clientes hacían para entrar y dejarse ver han desaparecido, se esfumó el glamour, el reloj les da la espalda, las preferencias de los consumidores han cambiado, la tendencia es otra, otra la moda, otro el entorno que la gente busca para lucirse, hacerse selfies, publicar fotos brindando o abrazándose. La idea del in o del out ha mutado, también los viernes. Habitualmente con la llegada del fin de semana las reservas volaban en terrazas de copas, restaurantes más o menos puestos, hoteles o espacios que venden exclusividad, horas top, ratos premium. Sin embargo, las cosas empezaron a girar hace algunas semanas. Quienes se proclaman influyentes no se han enterado, se han quedado atrás, han perdido olfato y capacidad de anticipación, ignoran que de algunos viernes a esta parte, y especialmente a partir de hoy, lo pijo, lo que está de moda, lo cool, lo que marca tendencia, lo exclusivo, lo top, lo premium, es dejarse ver en las gasolineras. A ella le gusta la gasolina, dame más gasolina, cómo le encanta la gasolina, dame más gasolina. A partir de hoy locales de referencia y bares recomendados ceden la corona a las estaciones de servicio. Aquellos que quieran exhibirse, quienes busquen presumir de formar parte de la tribu de los selectos, los adictos a las apariencias y el glamour, en definitiva, la tribu del posado, se dejaránver en las gasolineras, diciendo en alto para que los oigan que les llenen el tanque. Descansen en paz los cócteles y combinados porque los precios verdaderamente estratosféricos saldrán del surtidor. Las bebidas caras del momento son el gasoil o la gasolina. Adiós a las ginebras con frutas de cualquier bosque y a los güisquis a plazo fijo, al interiorismo de importación o a las barras de diseño. Adiós a lo que fue. Ha llegado la hora de las gasolineras donde paran, beben y llenan el depósito quienes todavía se lo pueden permitir, la aristocracia de los surtidores, los oligarcas de las estaciones de servicio, quienes han sobrevivido a la inflación, aquellos a los que el precio de la gasolina no los retiene en casa porque a ellos les gusta y se pueden pagar la gasolina, dales más gasolina, cómo les encanta la gasolina, dales más gasolina.

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