el charco hondo

Amnesia

Cuentan los especialistas que la pérdida parcial o completa de la memoria, por la incapacidad de conservar o recuperar información acumulada, puede clasificarse en retrógrada, para los acontecimientos previos al evento casual, anterógrada, que se traduce en la incapacidad de almacenar memoria después del incidente o, en su caso, la amnesia vinculada a los acontecimientos procesados por un sentido (memoria visual, por ejemplo). Nada se dice o lee sobre la amnesia económica que, a raíz de la resurrección del sector turístico, amenaza con borrar de la memoria la lección que nos dejó el cero donde nos metió la pandemia, la parálisis, las cocinas cerradas, el vacío, las recepciones vacías, las dudas, las terminales silenciadas, el abismo. Crece la sensación de que cae en el olvido el mantra de acelerar la diversificación de la economía para no volver a vernos sumergidos en el agujero negro del monocultivo, jugando otra vez a una sola carta, circulando por el monorraíl con el riesgo de que guerras, inflación o pandemias nos entierren en el siguiente cero. ¿Hemos aprendido algo? La euforia de estos días augura que hemos olvidado rápido y aprendido poco. Hoteles sobrevolando el lleno, aviones sin asientos libres y aeropuertos desbordados alimentan una atmósfera de complacencia y amnesia, siembran desmemoria, tienden la trampa de borrar la lección que nos dejó el cero y, a partir de ahí, nos precipita al error de creer que más de lo mismo es suficiente. Y no. La lección que nos dejó la pandemia es que las Islas deben acelerar el impulso de actividades económicas complementarias al turismo, beber de otras fuentes, facilitar el crecimiento de otras líneas de negocio, de otros generadores de empleo que amortigüen el golpe si el turismo, por razones tan inimaginables e impensables como una pandemia, pueda verse otra vez en la UCI, y Canarias con el sector servicio cubierto de polvo, atrapado en el silencio sepulcral que cortó la respiración durante el confinamiento y la desescalada. ¿Hemos aprendido algo?, ¿ya se nos ha pasado el susto?, ¿dejamos que los datos de Semana Santa o las buenas expectativas nos arrullen y adormezcan? Bienvenido sea que el elefante se haya levantado con tanta rapidez, celebrémoslo. Ahora bien, la sospecha de que la amnesia pesa más que lo aprendido nos sobrevuela, y debilita. La hipótesis de otro cero turístico puede parecer descabellada, la hipótesis de una pandemia también lo parecía. Si es que hemos aprendido algo debiéramos cuidarnos mucho de no dejarnos arrastrar por la desmemoria y ponernos mano a la obra con la diversificación.

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