tribuna

España no es Francia

En Francia las cosas no son igual que en España, ni siquiera el resultado en la segunda vuelta de las recientes legislativas ofrece un panorama parecido al que tenemos aquí. Todo ello a pesar de que el triunfo de la izquierda, relativo en cualquier caso, ha sido celebrado como una equivalencia al éxito de nuestro modelo político. No es cierto, y lo ha venido a demostrar que hay otras posibilidades para entenderse y que es compatible el poner un cordón sanitario a la ultraderecha y a la vez marcarle una línea roja a la ultraizquierda de Mélenchon. El hecho es que la macronista Yaël Braun-Pivet ha sido elegida presidenta del parlamento, repitiendo en el cargo, con 220 votos que son suficientes. La pérdida de fuerza del partido del presidente Macron es evidente, pero también lo es que el país se resiste a presentar una imagen del frentismo de los bloques tan polarizada como la que tenemos aquí. Fíjense que evito emplear el término sufrimos o padecemos. Sin embargo, es conveniente hacer algunas puntualizaciones. En Francia hay tres bloques: la ultraderecha, el centroderecha y un frente de izquierdas donde caben una multitud de propuestas. Si lo comparamos con nuestra situación, la existencia de dos bloques es más consecuencia de la oportunidad política que de una afinidad ideológica, porque las fuerzas independentistas conservadoras tienden a asimilarse al sector progresista y no es verdad, y además porque la derecha y la ultraderecha, que gobernaban en pactos autonómicos, han roto sus acuerdos poniendo a cada uno en su sitio. A pesar de ello se sigue afirmando lo contrario por la conveniencia de mantener un estatus que, mal que bien, garantiza prolongar la situación del poder mientras el triunfalismo lo permita. El mundo cambia, pero no tanto como para afirmar que en Francia le han dado la vuelta a la tortilla, igual que ha ocurrido en el Reino Unido. Esto solo fue la euforia del primer día, donde los titulares se volvieron locos, ahora las aguas vuelven a su cauce y Macron salva algunos muebles que los resultados de las europeas daban por arrasados. Al menos consiguió frenar a Marine Le Pen, pese a que fueron otros los que han sacado pecho por conseguirlo. Lo cierto es que fue él el que convocó elecciones y el único que estaba en condiciones de hacerlo. Se la jugó y le salió medianamente bien. La presidencia del parlamento se ha conseguido en Francia con esa doble exigencia de veto, tanto a Le Pen como a Mélenchon. Vamos a ver cómo resulta la elección del primer ministro y que Gobierno resulta de ahí. Francia no es como nos la han vendido. En Francia otras cosas son posibles. Francia es un país en el que podemos seguir mirándonos. Francia no es una amenaza para Europa. Francia es la continuidad con los materiales que da la coyuntura y que hay que saber aprovechar de la forma adecuada. A Francia la eliminamos de la copa de Europa y de paso nos trajimos a Mbapé al Real Madrid. No pasa nada. Hemos ganado, como podían haberlo hecho otros. El deporte es así. Las calles se han inundado de banderas mientras la izquierda pide en las redes que se comparta la de Palestina. La Selección, no solo Carvajal, le ha puesto buena cara al rey y no le ha sonreído al presidente. España no es Francia y esto se nota en los pequeños detalles.